Me encantó la columna de Juan Luis Font sobre “El discreto encanto del frío”, ya que efectivamente la apariencia de la ciudad y de las personas cambia en estos días, hay de todo, desde quienes sufren cuando el termómetro baja a 15°C y se cuidan cubriéndose de los chiflones; hasta quienes ansían que la temperatura descienda para darle rienda suelta a su snobismo. Yo al contrario de Juan Luis no soy de tierra caliente, soy de tierra fría, nací y crecí en Quetzaltenango, el frío lo viví y lo disfruté, aunque siempre fue grato bajar a la cálida costa a visitar a familiares y amigos en Retalhuleu y Coatepeque. Por identificarme tanto con mi terruño, muchas veces cuando soplan los vientos gélidos, algunos friolentos capitalinos me dicen que no debería sentir frío ya que soy de Xela, a lo que siempre les respondo: Los chivos no es que no sintamos el frío, sino que sabemos cubrirnos y disfrutarlo.
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