La UNE impulsa políticas incongruentes con los objetivos del Estado.
Marta Altolaguirre
Guatemala pareciera una nación condenada a sufrir las consecuencias de un pensamiento cortoplacista e irresponsable de sus organizaciones políticas, que actúan como si sólo aspiraran alcanzar el triunfo electoral y ejercer el poder.
¿Y luego qué? La organización ganadora escoge sus cuadros de los principales financistas y políticos de profesión, que con honrosas excepciones, han dado su apoyo al candidato para alcanzar el enriquecimiento personal en base a los privilegios ilegítimos que disponen las autoridades. Cada vez resulta más evidente, como lo refleja la prensa independiente, el manoseo del presupuesto del Estado para beneficiar con todo tipo de contratos a los amigos del Presidente, a los congresistas y finalmente a los alcaldes y sus protegidos.
Resulta inaceptable que los partidos derrotados asuman posiciones complacientes, como si las propuestas de sus otrora adversarios fueran compartidas y las disposiciones del nuevo Gobierno respondieran a los principios que ellos proclamaban en campaña. Con esa laxitud, las supuestas diferencias entre unos y otros quedan enterradas, y solamente cabe esperar que la siguiente oferta electoral tenga opciones más serias.
Hoy vemos a la UNE ocupando el poder luego de una elección democrática y válida, pero impulsando políticas incongruentes con los objetivos legítimos de un Estado. Sin embargo, no escuchamos al Partido Patriota, a la Gana, ni otros contendientes de la pasada elección, dando seguimiento a las propuestas y decisiones oficiales en un análisis crítico y, acorde a lo que predicaban para contribuir a la capacidad de análisis de los guatemaltecos y, eventualmente, alcanzar la meta para el ejercicio del voto por una ciudadanía informada.
En justicia debe mencionarse a la diputada de Encuentro por Guatemala, Nineth Montenegro, quien consistentemente ha cumplido con la función de fiscalizar la ejecución presupuestaria. Las demás organizaciones al cerrarse el capítulo electoral, como ya es tradición, abruptamente rompen la comunicación pública y cómodamente omiten pronunciarse sobre lo que consideren aciertos o desaciertos, y hasta ilegalidades del equipo gobernante. Un silencio que sólo se rompe esporádicamente por alguna controversia coyuntural. Esa actitud evidencia la falta de sustentación basada en principios sólidos que garanticen la libertad y la efectividad de un Estado de derecho, y en una propuesta partidaria que se perfile congruente con esos principios, pero también denota la falta de conciencia sobre una realidad nacional que exige la formación de servidores públicos educados en su disciplina, pero también conocedores del rol del Estado.
El vacío. La experiencia en nuestro país muestra que, en el mejor de los casos, hay funcionarios que sí tienen la voluntad y los recursos para concretar obras o mejorar los servicios, pero que esos atributos los combinan hábilmente con el afán de enriquecimiento. Ese enlace perverso entre la efectividad y la falta de escrúpulos induce a un relativismo moral de la ciudadanía, que favorece la tolerancia ante la arbitrariedad, la falta de transparencia y la corrupción. Se esperaba que partidos políticos como el Patriota, parte de la Gana y los seguidores de Eduardo Suger, que en alguna medida proponían un modelo de sociedad abierta y, que estaban claros en priorizar las funciones propias de un Estado democrático y republicano, como lo dicta nuestra Constitución, dieran seguimiento al desempeño de Gobierno. También había expectativa de un posicionamiento público de Viva, organización que con todo su andamiaje, está en condiciones de llegar al ciudadano común y formular los criterios pertinentes para alcanzar el bienestar de la población en el mediano y largo plazo.
Cuatro años son pocos para consolidar políticas idóneas para el progreso del país, pero también son muchos años si se destruyen los avances y se retrocede en el camino a seguir. El discurso electoral apela a las emociones y descalifica la razón, de manera que mientras menos informada esté la población, más certeza tendrán los políticos demagogos y populistas de alcanzar el poder. Urge llenar ese tremendo vacío de liderazgo que corresponde a las organizaciones políticas.
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4 comentarios:
Juan lopez: (2008-12-02 16:00:29 horas)
Se le olvida que de esa clase de políticos usted forma parte; porque no hizo señalamientos cuando estuvo en la Cancilleria, que por cierto de su trabajo no se ve nada, más parece que esta indignada porque en este gobierno aún no le han dado hueso (participación). Señora dejeme decirle que éste gobierno al igual que el anterior y el anterior y el anterior hasta el principio son una basura, porque lo que no funciona en Guatemala es el sistema político, económico y social.
Mario Chang: (2008-12-02 13:06:17 horas)
Totalmente de acuerdo con usted Licda. Altolaguirre, mientras nuestros politicos sigan actuando de esta manera nuestra querida Guatemala esta condenada a seguir sumida en el subdesarrollo y pobreza, Nosotros los ciudadanos tenemos el deber de exigir que nuestro gobernantes trabajen para lo que fueron electos. Mientras sigamos aplaudiendo a politicos corruptos y ladrones ejemplo Portillo a quien en algunos guatemaltecos lo recibieron con aplausos y vitores, los politicos seguira haciendo lo que se le venga en gana y mirando solo por su bienestar y no por el bienestar de todo el pueblo de Guatemala. Guatemaltecos ya basta de ser miopes ya basta de ser conformistas hay que exigir nuestros derechos y exigir a los politicos que trabajen para lo que fueron electos que es velar por el bienestar y prosperidad de todos los guatemaltecos.
Cesar Rivera: (2008-12-02 12:50:45 horas)
Bueno, asì nos acostumbraron quienes manejan el paìs, asì que tranquila, Licda. Altolaguirre, que ya vendrà el tiempo para las "alegres elecciones".
Ahora, si vamos a cambiar de actitud respecto a la polìtica, empecemos por ser mà s serios todos y participemos, no sòlo critiquemos.
jose hernandez: (2008-12-02 12:03:42 horas)
Con todo respeto y en aras de respetar la objetividad y ecuanimidad quisiera decirle que me sorprenden sus apreciaciones. No pretende defender al actual gobierno pero muchas de las fallas/errores o anomalias que señala tambien los cometio el gobierno anterior, gobierno al cual, si no recuerdo mal, usted formo parte. No me diga que en la Gana no se hicieron jugosos negocios anomalos o que no se impulsaron politicas incongruentes. Ahora los pinta de niños de primera comunion, por favor!
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