Se manejan varias hipótesis, como el intento de secuestro de un empresario y el conflicto porque un grupo no pagó lo que apostó en una carrera de caballos.
Por: Luis Ángel Sas
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Santa Ana Huista, Huehuetenango. En una distancia de tres kilómetros quedaron más de 10 vehículos, separados cada uno por un promedio de 500 metros, todos con decenas de balas incrustadas en sus estructuras, producto de un tiroteo que dejó como saldo al menos 20 personas muertas. Las autoridades vinculan la matanza con diferencias entre dos bandas del crimen organizado, se refieren al narcotráfico que opera en la frontera entre Guatemala y México. La tesis fue apoyada por el presidente Álvaro Colom y por la directora General de la Policía Nacional Civil (PNC), Marlene Blanco. Testimonios recogidos en el lugar por investigadores, personal de inteligencia de la PNC y periodistas dan cuenta que los agresores fueron mexicanos que viajaban en cuatro vehículos todo terreno y portaban armas “más poderosas que las del Ejército”. Ellos se enfrentaron a otro grupo en la aldea Agua Zarca de Santa Ana Huista, Huehuetenango, conformado en su mayoría por guardaespaldas y familiares del empresario Mariano Fernando Castillo Ovalle, de 49 años. Las autoridades manejan varias hipótesis. Se sospecha que los delincuentes buscaban secuestrar a Castillo para cambiarlo por algo, no precisamente dinero. Se habla de un mal negocio. También se menciona que hubo una apuesta millonaria y un grupo no pagó, y fue cuando se originó la balacera. Por el momento, no lo tienen claro Los hechosSegún cuentan vecinos y establecieron las autoridades, la balacera comenzó a las 15:05 horas del pasado domingo, en un hipódromo construido en un espacio de más de cinco manzanas en la misma frontera con México. La obra se encuentra en la aldea Agua Zarca.Llegó un grupo de mexicanos a bordo de cuatro vehículos todo terreno. Estuvieron un tiempo no determinado en el hipódromo y después se dio la balacera. Cerca del lugar, donde se daba la carrera de caballos, quedaron dos picops blancos baleados. Después, los criminales enfilaron hacia la cabecera departamental de Huehuetenango, internándose en territorio guatemalteco. Se encontraron con una camioneta Grand Cherokee blanca que atacaron. Aunque se encontró sangre en estos vehículos, no había cuerpos. Metros después estaba una motocicleta semidestruida con manchas de sangre. En seguida, había una camioneta Mazda color negro dentro de una casa, que parecía que estaba deshabitada, con más de 100 disparos. Luego se encontraba un picop gris doble cabina, donde viajaba Castillo junto con su hijo José Castillo, de 16 años, y uno de sus guardaespaldas identificado como Gregorio Álvarez. Las autoridades encontraron los cadáveres de padre e hijo fuera del vehículo. Además, había evidencia que los remataron en el piso. Atrás viajaban otros familiares de Castillo en dos picops negros, donde murieron dos personas más. Por último, atacaron dos camionetas Prado (una gris y otra negra), donde fue asesinado Freddy Valentín Castillo, quien tenía 9 órdenes de captura por diferentes delitos, entre ellos almacenamiento y distribución de droga, cohechos, lesiones leves, entre otras. Se presume que en la balacera uno de los mexicanos perdió el control del vehículo y se estrelló contra un árbol. En ese lugar se encontró un fusil de asalto, granadas y documentos mexicanos. Horas después, las autoridades capturaron a un mexicano identificado como Víctor Hugo Morales, de Jalapa, Veracruz. Otras diligenciasHoy se espera que la Policía Nacional Civil, junto con el Ministerio Público y con el apoyo del Ejército, continúen en la búsqueda de más cadáveres. |
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