El 20 de octubre de 1978 silenciaron a Oliverio Castañeda de León, secretario general de la AEU. Pedía justicia y paz. Un festival de estudiantinas y rondas conmemoró su muerte en el Paraninfo Universitario, el 29 de noviembre.
El minuto de silencio frente a su foto trajo pensamientos diversos: 36 años de oscurantismo del que aún no salimos; cómo pudieron ser enemigos de su propio pueblo; qué ceguera absoluta tenían para apagar tantas luces como la de Oliverio; la persona que tuvo ese fusil y jaló el gatillo debe estar viva aún. ¡Cómo pudieron!
Apagaron su voz, su sonrisa, sus 23 años; demolieron su cuerpo y el corazón de su familia. Pero no borraron sus ideales.
Todavía hay hambre y miseria, hay analfabetismo y tiniebla, hay violencia y criminalidad, hay corrupción y deshonra, hay dependencia del imperialismo y la globalización. La lucha continúa, pero ahora con inteligencia y voces visionarias.
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