En estas latitudes, el showman tiene que ser de cemento encalado, para que no se derrita su proverbial blancura en un sitio como Coatepeque donde un copo de nieve es una proeza de la imaginación. En ningún sitio (bueno, quizás en las desérticas planicies de Kartún) se ve más fuera de lugar el gordo entrapajado y hasta con botas de charol. Hay que decir, además, que su descomunal barriga cervecera luce bastante descolorida junto a las furiosas buganvillas de la estación de gasolina. Mayúscula insolencia: un mustio pinito navideño luciendo polvo y maltrechas guirnaldas de bricho han salido de quien sabe qué polvorienta bodega a adornar el descascarado Happy Pastime, por suplir con desvergüenza el ambiente acogedor de la época en el motel, me imagino. A medida que cae la tarde, a lo largo de la carretera hileras de lucecitas titilan tristes como luciérnagas engalanando las ventas de cocos fríos y licuados de frutas.
El ambiente navideño es un asunto bastante conspicuo a 35 grados bajo el sol. El elenco del Polo Norte se revela bastante ridículo en este entorno donde jamás una onda fría ha hecho a alguien enrollarse al cuello una bufanda o ponerse botas como no sea para el jaripeo. ¿Cómo es que a ningún ingenioso publicista se le ha ocurrido desvestir a Santa, haciéndole mostrar sus blancas rodillas y su pecho ensortijado de canas o hacer un Snowman con masa de Nixtamal o vender agua de coco como fresco de Frosty? Pero no, eso le quitaría la verdadera magia a esta época. No la que imposta el elenco extranjero sino la que su presencia incuestionable dice de nuestra capacidad para admitir y celebrar lo improbable, lo fantástico. La verdadera magia de la Navidad solo puede sentirse en la costa. Si en esta víspera le hace falta espíritu navideño, venga a darse una vuelta. Por si no bastara las maravillas diurnas, los niños queman cuetes desde noviembre y nada dice Navidad como el olor a pólvora.
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3 comentarios:
Rolando Alecio R.: (2008-12-08 15:49:44 horas)
Esta época del año es verano en el hemisferio sur; por lo que divierte ver a los pobres Santa Clos ("Viejo Pascuero", en Chile), de los centros comerciales, sudando a chorros; mientras los miles de paseantes van, saboreando helados y granizadas, con escasas ropas adecuadas para los 35º-40º, característicos de la temporada.
alfonso villacorta: (2008-12-08 11:29:07 horas)
La autora solo tiene que dirigirse a conocidos en Sao Paulo o Buenos Aires, las ciudaes mas pobladas del sur, en donde el calor de Coatepeque tambien es cosa de risa.
Buen apunte el del senor Contreras sobre el arbol gallo, el cual es un monumento temporal al falo, al que le queda muy bien ser patrocinado por un licor, como advirtiendo a los ninos guatemaltecos los que les espera cuando sean grandes, si no es que ya.
Carlos Lopez Contreras - USA: (2008-12-08 03:00:40 horas)
Y encima tenemos un "arbol Gallo" que a todas luces promueve la venta de licor en la niñez y la juventud. Eso debiera ser prohibido y penalizado con carcel para los mercadologos y los que autorizan a ese adefesio ponerse a hacer publicidad de licores.
Y luego dicen que porqué estamos como estamos en Guate...? Por favor!
3 comentarios: