La formalización es, además de costosa, inaccesible e insufrible.
Mario Fuentes Destarac
Recientemente, el presidente Álvaro Colom solicitó a las autoridades del IGSS que incorporaren al régimen de seguridad social a los trabajadores que laboran en el sector informal de la economía, es decir que están empleados por las empresas que operan en la clandestinidad o al margen de la ley.
Esta petición no tiene sentido sin que previamente se hayan formalizado las empresas informales. Recordemos que el financiamiento del régimen de seguridad social proviene tanto de las cuotas patronales como de las de los trabajadores, así como de la cuota estatal, que jamás ha sido presupuestada ni honrada. La formalización de la economía informal, que en nuestro país se estima que representa el 75 por ciento de la actividad económica, no se reduce a combatir la evasión tributaria, a base de endurecer los castigos y encarcelar a los defraudadores del Fisco, como creen o apuestan los militantes tributarios.
La economía informal, que habría que diferenciarla de la economía brutal (alimentada por la delincuencia organizada), prospera en países como el nuestro debido a un problema sistémico. El sistema es excluyente y no otorga carta de naturaleza a los informales. Les niega la titulación de sus propiedades y negocios, les niega el acceso al crédito y a los seguros contra pérdidas, les niega que puedan constituirse como empresas de responsabilidad limitada, no los protege legalmente y, por ende, no les garantiza el acceso a una justicia imparcial.
Los empresarios informales, que como los formales ponen su capital en riesgo, operan bajo constantes amenazas. Son víctimas de una inseguridad completa. Son vulnerables a la extorsión, al soborno, a la expropiación y a la agresión en general. Su vida y su integridad física están en constante peligro. Sobreviven siempre temerosos de ser aplastados por el sistema.
Sus márgenes de ganancia están condicionados a la minimización de sus costos. Manejan productos que muchas veces provienen del contrabando, de la piratería, de la fabricación clandestina y de demás ilícitos, que la misma ausencia de legalidad alienta y estimula. La formalización es, además de costosa, inaccesible e insufrible. El centralismo y la burocratización son verdaderos azotes. Para hacer los trámites requeridos hay que transportarse de lugares lejanos. Asimismo, abundan los requisitos, el expedienteo, las colas, las demoras y, por supuesto, la corrupción.
En mi opinión, la economía informal no debe ser vista como un mal, sino como un potencial de capitalismo popular. No debe ser combatida, sino incorporada a base de garantizar a los informarles oportunidades, incentivos y protección legal. Cuestión de sentido común ¿O no?
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7 comentarios:
italomorales: (2008-12-08 22:14:57 horas)
Si, pero que no se pongan vender en las aceras porque no podemos caminar por las aceras y tenemos que caminar por las calles. No hay una ley de libre locomoción? O solo existe una ley de libre venta y que los que caminamos a la m...
sergio licardie: (2008-12-08 18:09:52 horas)
El gobierno es el mayor empleador del paós, los trabajadores están sindicalizados, pero sus sindicatos no defienden el seguro social, pesimo, lo unico que tienen, piden aumento de salarios pero no de seguridad social, la corupción es muy grande.
Jaime R. Perez M: (2008-12-08 16:13:12 horas)
Hay tanta razón, en la solicitud del presidente Colom, en querer incorporar a la economía informal al IGSS, ya que esta, esta, dentro de su derecho como trabajadores, es mas ellos lo han solicitado en varias oportunidades, el problema es buscarles la figura legal, porque, aquí hay solo dos pilares el trabajador, como empleador y el mismo como empleado, pero el tercer pilar que es el Estado, no quiere asumir su responsabilidad de pagar las cuotas que le corresponden ni como patrón ni como Estado, si esto se hiciera podría mejorarse en todo sentido el IGSS, inclusive las trabajadoras domesticas también cabrían en este plan, muchas personas, creían que era imposible incluir a los trabajadores migrantes al seguro social y sin embargo con voluntad y decisión se logro, que ya un alto porcentaje estén protegidos, el gobierno de Portillo subió la cobertura de los tres programas del IGSS. de 11 departamentos a 18, solo quedan tres con limitaciones se pudo, seria un gran logro el llegar a esto inclusive se ha hablado de paquetes básicos, de seguro popular, Etc. Pero hagamolo, el problema del seguro social de Guatemala es eminentemente politico porque el gobierno y la oligarquia no solo no pagan y evaden sino que todavía le roban cantidades, el concepto en que se basa la Seguridad Social es tan noble, y solidario que no solo permite cubrir a la población, sino que aun deja grandes márgenes para el robo de gobiernos y oligarquías de turno, porque de la deuda del IGSS SOLO SE HABLA DEL ESTADO PERO LA CLASE EMPRESARIAL, LAS MUNICIPALIDADES ETC. le deben otras grandes cantidades, Las Universidades PRIVADAS, que cobran grandes cantidades a los estudiantes, tienen el derecho de sus trabajadores al IGSS pero no aportan ni un centavo y así seguiría con una gran lista. La verdad es que en arca abierta hasta el justo peca, alguien comenta que debería hacerse una intervención y reingeniería del IGSS, totalmente de acuerdo, la sugerimos desde hace mas de ocho años, hay que despolitizar totalmente el seguro social, esta tan atado a la oligarquía banquera, del país y por ende a la clase política que nadie, llega al mismo sino lleva el visto bueno de los mencionados, hay mas de doce mil, millones de Quetzales en los bancos mas privilegiados del sistema y a diferentes tasas de intereses de acuerdo a sus colaboraciones en las campañas políticas, si se retira un centavo de los bancos privados, pegan gritos de la cólera y que tenemos un Seguro social con unas instalaciones de miseria, una atención pésima, equipo obsoleto y deteriorado, cuando sugerimos que se construyera el centro medico del seguro social en los campos del Roosevelt, los bancos lo vieron como algo subversivo, porque había que retirar una buena cantidad de dinero de cada uno de ellos y peligraba su estabilidad, verdaderamente da tristeza, que la red bancaria del país sea sostenida con los dineros de los programas del IGSS, y que debido a esto el instituto este condenado a un pésimo desempeño, que diría el DR. Juan José Arévalo si se enterara de hasta donde han llegado las cosas, de algo que es tan noble, solidario y bello para la seguridad de un país, pero quien le pone los cascabeles al gato, traslademos los dineros del IGSS al banco de Guatemala y nos quedaremos solo con bancos extranjeros si tenemos suerte, pero esto señores no puede ser así, tenemos que hacer algo al respecto pero de manera urgente, que paso, con los sindicatos Médicos y de trabajadores, que paso con los expertos, convoquen a un seminario urgente de actualización y de reingeniería con todas las fuerzas vivas del país y recuperemos los principios que dieron vida al IGSS. Porque también es cierto que si a Uds. Por desgracia del destino cayeran, en una enfermedad de las llamadas catastróficas, como la insuficiencia renal que requiere de 9,000 Quetzales semanales para su tratamiento y el IGSS. Los da o los enfermos del VIH-SIDA, o los Cardiovasculares crónicos, o cánceres de evolución crónica y grave, entonces veríamos, si no necesitamos de la Seguridad Social.
Miguel P. Vesco: (2008-12-08 12:59:26 horas)
La llamada economia informal existe y seguira existiendo. Es calificada asi porque el gobierno no ha logrado que paguen impuestos, pero que existe y funciona como un mercado completamente libre, es una verdad irrefutable.
sergio licardie: (2008-12-08 11:04:16 horas)
Interesante la información de Augusto, porque los gobiernos de la revolución fueron los primeros evasores de las leyes del IGGS. En Guatemala el primer evasor del seguro social es el presidente de la república, porque representa a la institución que no paga y según P. L ni siquiera entrega las cuotas de los trabajadores, incluidos las de los maestros, pero las complicidades se quedan calladas porque perro no come perro, (calificativo de moda) porque van pasando
Augusto de León Fajardo: (2008-12-08 09:17:23 horas)
El aporte estatal al sistema tripartito de seguro social instituído en 1947 sólo fué pagado --en dinero y especie-- por el gobierno de Carlos Castillo Armas, el que puso al día esa deuda del Estado; y le entregó al IGSS el Parque Navidad (donde construyó sus oficinas centrales), el edificio del Comisariato del Ejército (donde construyó la Policínica de la zona 1) y la finca Cuyuta en Escuintla, entre otros inmuebles. Desde entonces, ese aporte no se ha pagado otra vez...
mayda lara: (2008-12-08 07:07:59 horas)
esto solo se logra con la incorporacion de estos grupos a verdaderos procesos de capacitacion que generen este tipo de empresas en esto deberia la COHESION SOCIAL invertir el dinero y no transformando al campesino en limosnero utilizandolo unicamente para las elecciones y luego dejandolo en el abandono este concepto es tanto aplicable en el campo como en la cuidad como eh expresado en varias ocasiones busquen a los que son especialistas alli tenemos en costa rica al creador de los PROGER de Brasil traiganlo y que implemente un proyecto con las necesidades que tenemos pero actuen esto si es posible sin embargo la vision del estado es clientelista y paternalista.
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