Argumento equivocado: que los DDHH defienden a delincuentes.
Marta Altoguirre
El pasado 10 de diciembre se conmemoró el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, instrumento que marcó la nueva dinámica internacional, con el compromiso del mundo civilizado de respetar los derechos fundamentales de la persona humana.
En los sesenta años transcurridos la institucionalidad de los DDHH ha evolucionado de forma progresiva ampliando el catálogo de derechos protegidos y estableciendo mecanismos de verificación, evaluación y control a través de diversos tratados y convenios internacionales, libremente aprobados y ratificados conforme al procedimiento interno de cada Estado.
Si revisamos la normativa de la mayoría de estados organizados formalmente como democracias constitucionales encontramos que en su ley suprema se plasma de manera semejante la obligación de respetar y proteger los derechos fundamentales, que en el caso de Guatemala se incluyen en el título II, capítulo I referido a los derechos individuales.
Lamentablemente, la ambiciosa determinación de los órganos por resolver todos los problemas que afligen a la humanidad ha ocasionado el desgaste a un propósito noble que coadyuva a limitar los abusos de poder y también a suplir las tremendas deficiencias de las instituciones nacionales.
Uno de los argumentos más repetidos y equivocados es que “los derechos humanos protegen a los delincuentes”. Ciertamente hay organizaciones vinculadas al tema que parcializan la protesta pública con base en sus preferencias ideológicas, pero es erróneo colocar en la misma categoría a toda la institucionalidad que se ocupa del tema.
La exigencia general de los órganos de protección es que el respeto sea efectivo de manera general y que se cumpla con los principios del debido proceso sin excepción, que por supuesto, incluye a toda persona acusada de cometer un delito. Curiosamente, los críticos no conciben que también ellos mismos pueden ser falsamente señalados o perseguidos injustamente, y que esos principios son precisamente los que les van a garantizar a ellos mismos que no serán privados de sus derechos por la decisión arbitraria de quien ocupa el poder y/o vulnerables a la violación de sus derechos por la nula independencia del órgano judicial.
La evaluación de las instituciones que velan por el respeto de los derechos humanos depende de las experiencias, el pensamiento y la percepción de cada persona. Cuando una persona o sus familiares han sido objeto de amenazas, hostigamiento, atentados y en el peor de los casos la muerte de un ser querido, sin encontrar respuesta de las autoridades nacionales, la opción de acudir a esas instancias internacionales es la única esperanza de suplir el vacío de la propia institucionalidad y la inoperancia de la justicia.
Un par de ejemplos ilustrativos de acciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que por razón de espacio solamente menciono son: El pronunciamiento al finalizar la visita in loco a Venezuela en 2002, que provocó la furia del gobernante, y a nivel regional, la admisión de la petición planteada por la hijastra del actual presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.
En el mundo civilizado se producen constantemente violaciones a los derechos humanos por el rompimiento con los principios consubstanciales a una democracia republicana y de un Estado de Derecho, y la conmemoración de la Declaración Universal es un recordatorio de la responsabilidad que corresponde a los estados.
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3 comentarios:
Cesar Rivera: (2008-12-16 13:15:27 horas)
Tal vez tenga algo de razòn.
Lo malo en sì no son los derechos humanos sino la tergiversaciòn que de ellos se ha hecho.
Si nuestra Constituciòn dice que si despuès de un debido proceso, un reo es condenado a un delito que amerita la pena de muerte, entonces, no se le està n violando sus derechos humanos al ejecutar la pena porque se siguiò el debido proceso, se comprobò su culpabilidad..
La tergivesaciòn entonces consiste en decir, es culpable pero, pobrecito. Y entonces vienen los opositores de la pena de muerte a consentir al hechor.
Por ello estamos tan mal. Somos sociedades extremadamente permisivas aùn ante los crìmenes mà s horrendos, y todo en nombre de los Derechos Humanos.
Arturo López: (2008-12-16 09:50:13 horas)
Doña Martita: En la utopía en que usted vive le doy la razón; pero, la realidad y la práctica común es otra: los defensores de los derechos humanos solo se presentan a defender a los delincuentes y nunca aparecen, ni se pronuncian para defender a la gente honrada.
Si no cree que tengo razón vaya a los juzgados de la Provincia, Ejemplo: Escuintla, vaya a ver la corrupción campeante, atrapan a los delincuentes y al rato están libres respetando sus derechos humanos. Si equivocadamente algún honrado cae en algún problema el abogado le dice al demandado que el oficial dice que el juez dice que quiere Q.XX,000 en efectivo, pero que oficialmente el juez no sabe nada. Se parece a un reciente caso de la capital, verdad? coincidencia? Será puras ganas de desprestigiar a los jueces? De todas formas siempre saldrán ganando, porque como el pago es en efectivo y por medio de terceras personas, nunca les probarán nada. Tengo o no tengo razón? Habrá otra opinión parecida a la mía? o ya ni quisieron leer este idealista artículo. Mi comentario es contra la idea reflejada en este espacio, no contra quien escribe, quien es merecedora de todo mi respeto.
JOSUE AUGUSTO PEREZ FIGUEROA: (2008-12-16 05:48:08 horas)
Ha y que hacer caso a las recomendaciones que han surgido de algunas instituciones, tales como la USAC, La Iglesia Catolica, la CICIG, etc, de que debemos convocar a un dialogo nacional para que los TRES ORGANISMOS DEL ESTADO, sin supeditarse entre ELLOS, formen un frente comun, quiza ante ellos mismos, para HONREN LA DELEGACION DE SOBERANIA que les hemos delegado, votando a favor o contra de los electos.
Algun partido politico, algunos guatemaltecos, algunos analisitas politicos extranjeros que nos escupen a la cara nuestra incapacidad como ESTADO, podran decir que merecido tenemos el gobierno que tenemos, puede que sea cierto, porque como ciudadanos, es decir los que estamos empadronados, no hemos asumido nuestra responsabilidad, y algunos se alegraran de que este Gobierno, de resentidos sociales, como algunos opinan, no puedan solucionar el problema con INTELIGENCIA. YO creo que con inteligencia o MANO DE DURA el problema se va resolver si no hay en nostros un sentimiento de NACIONALIDAD, que los livertarios odian.
Hagamos realidad lo que dice el himno nacional: LIBRE AL VIENTO TU HERMOSA BANDERA QUE A TU PUEBLO CON ANIMA FIERA VENCER O A MORIR LLAMARA ,....., cuando lo amenace la ivasion extranjera, y hoy por hoy tenemos la invasion de mexicanos, colombianos, dedicados al narco.
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