La Casa bibliográfica Luis Cardoza y Aragón sobrevive de la caridad extranjera, no tiene dinero para textos. Se le asignan Q1,330 anuales para la compra.
Marta Sandoval
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La bibioteca Nacional cuenta con 142 mil volúmenes, desde infantiles hasta textos universitarios.
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Los tesoros nacionales
La Biblioteca es depositaria de verdaderos tesoros de la humanidad. Tiene 30 mil volúmenes que van desde 1503 hasta mediados del siglo XX. Uno de ellos es “La Biblia políglota”, de 1645 y que consiste en 7 tomos del libro sagrado escritos en los 7 idiomas originales –arameo, hebreo, griego, latín, entre otros cada tomo mide cerca de 1 metro de alto y posee su propio arcón en madera. Son libros tan antiguos que sus páginas frágiles se fracturan con el viento. Su uso está restringido a investigadores y para consultarlo debe usar guantes y ser supervisado por el personal.
De los tesoros poco se sabe, y con el presupuesto tan bajo conservarlos es difícil. El director de la Biblioteca, Francisco Ralón es experto en restauración y consiguió mudar la colección al cuarto nivel, donde tiene aire y humidificación adecuada.
“No conozco bien el caso de Guatemala, pero creo que debe ser obligación de cualquier biblioteca poner todos los medios para que los ciudadanos conozcan el fondo que guarda”, comenta Rosa Regás, ex directora de la Biblioteca Nacional española. “Esos tesoros pertenecen al pueblo y por tanto no hay ni que esconderlos ni que prestarlos a unos pocos con el pretexto de que son los únicos interesados. Si las personas no están interesadas es porque no conocen el fondo ni se les ha dado la oportunidad de saber manejarlo, y esto es también responsabilidad de la biblioteca”, agrega.
“Resulta de gran utilidad la web”
Ana Roda, directora de la Biblioteca Nacional de Colombia.
¿Cree que es correcto reservar el fondo nacional para investigadores y profesionales?
– La Biblioteca Nacional de Colombia no está restringida a investigadores y profesionales. Cualquier persona mayor de 18 años tiene acceso al fondo general. Únicamente los libros raros y curiosos tienen restricciones para su uso. Sin embargo, en la tarea de digitalización que se inicia en el 2009, y que pondrá a disposición de todo el público los fondos nacionales.
¿Qué se puede hacer para conseguir que la población realmente se interese por la biblioteca nacional?
– Es importante que la biblioteca nacional trabaje en la formación de públicos a través de sus programas de divulgación. La biblioteca debe acercar al público joven universitario, debe crear programas para acercar a los niños, que serán sus futuros usuarios, y debe desarrollar una programación que contribuya desde su especialidad a dar a conocer la cultura nacional. Para este fin resulta de gran utilidad la página web y la posibilidad de contar con una biblioteca digital que, por medio de visitas guiadas y presentaciones atractivas, ponga sus fondos al alcance de un público amplio.
¿Cuál debería ser un presupuesto mínimo para adquirir libros parar cualquier biblioteca nacional?
– Creo que el presupuesto debe ser suficiente para adquirir los ejemplares y colecciones de interés patrimonial que no formen parte de su colección. Esto desde luego es utópico y las bibliotecas nacionales, al menos en América Latina, deben destinar su escaso presupuesto a otras tareas urgentes. La Biblioteca Nacional de Colombia tiene un presupuesto bajísimo para adquisiciones patrimoniales, presupuesto que estamos intentando aumentar gradualmente.
La tecnología y las novedades editoriales pasan de largo, sacándole la lengua a la Biblioteca Nacional. No tiene presupuesto para jubilar a los viejos ficheros de madera y sustituirlos por computadoras, ni siquiera le alcanza para comprar una sola enciclopedia. Las bibliotecas pequeñas del interior de la República se avocan a la paupérrima madre en busca de material, de cuentos, de novelas o diccionarios. Pero es absurdo hacerlo. Tiene asignado Q1,330 al año para comprar bibliografía. Con eso y mucha suerte lograría agenciarse de 22 libros ofertados y enviar 1 a cada departamento y nada más.
La Biblioteca Nacional sobrevive con un presupuesto de Q1 millón 300 mil al año, 2 terceras partes se utilizan para pagar sueldos, el resto les permite dar patadas de ahogado, más que vivir. “Ningún gobierno se ha preocupado por la Biblioteca”, dice su director Francisco Ralón, un bibliotecario profesional que intenta sacar adelante a la casa de libros. Sacó los libros a estanterías abiertas para que le gente pudiera vagar por los títulos y elegir lo que necesita. Antes una ventanilla de barrotes negros era lo único que se veía de la biblioteca.
Cuenta con 142 mil volúmenes, desde infantiles hasta textos universitarios, pasando por novelas, cuentos o autoayuda. Sus usuarios son, principalmente, estudiantes. En meses escolares como julio, atiende a 4 mil 200 personas y en bajos como diciembre a 150. La Biblioteca de la Universidad Francisco Marroquín es la contraparte. Tiene todos sus registros digitalizados y se puede acceder a ellos por internet, incluso reservarlos. Además su fondo antiguo, la Biblioteca José Cecilio del Valle, está trasladándose por completo a digital. Con un escáner profesional y un equipo de cómputo de la última tecnología están llevando cada una de las páginas antiguas a una computadora. Con ello pretenden preservar los originales y entregar al público las versiones virtuales. La Biblioteca de la Universidad Landívar ofrece en su página web la opción de descargar sus tesis, para revisarlas en casa sin necesidad de ir al edificio. Pero para la Nacional esto es una quimera.
Tampoco cuenta con mucho espacio de lectura. Incómodos escritorios de madera al final de cada pasillo o dos mesas largas en la sala principal, son lo único disponible. No está permitido el préstamo externo. Todo es gratuito.
Nueva ley
Una de las principales funciones de la Biblioteca Nacional es conservar la memoria impresa de Guatemala. Debe almacenar todo lo que se publique en el país o sobre el país en el extranjero. Para lograrlo se vale de la Ley de “Depósito Legal” que está contenida dentro de la Ley de Libre Emisión del Pensamiento y que estipula que todo aquel que edite algún texto deberá entregar una copia a la biblioteca y otras más al Congreso, a Gobernación, a la Usac, a la Dirección de Estadística y al Archivo General del Gobierno. La multa por no hacerlo sería de Q5. De acuerdo con Ralón la ley no está dando frutos, muchos la incumplen y algunas de las instituciones receptoras no tienen dónde almacenar las copias, por lo que se pierden. Por ello propuso una reforma, impulsada por Christian Bussinot y que ya pasó la primera lectura.
La nueva ley pretende que sea sólo la Biblioteca la que reciba los libros, diez copias y que ella se encargue de repartirlas a la Universidad de San Carlos y a las bibliotecas departamentales. Además cambia la multa de Q5 por libros, “eso le conviene más al pueblo que hayan más textos”, dice Ralón.
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1 comentarios:
carlos augusto panjoj panjopj: (2010-02-14 19:58:57 horas)
hola, me alegra enciontrar esta página .
unicamente quiero sugerirles que no mantengan cerradas las biblioteca al medio día. soy de santa cruz del Quiché, y el unico horario que tengo disponible para ir a una biblioteca , es 13.00pm a 14.00pm. me gusta la lectura y cada vez que voy siempre esta cerrada.
Mis obras preferidas son las clásicas y las del renacimiento un verdadero arte.
COMENTARIO
Quizas la manera de que la gente se interese por la lectura es a travéz de talleres , presentaciones publicas a niños y adultos sobre obras literarias.
infundir que la literatura es la liberacion del pensamiento y del alma a la realidad del amor el mejor camino a la comprension de las conductas y personalidades.
gracias por su atención
1 comentarios: