El círculo vicioso de la dependencia no nos sacará de la pobreza y la marginación.
Mario Fuentes Destarac
La gestión de los gobiernos dadivosos, asistencialistas y benefactores, en vez de apoyar a la gente a resolver, por sí misma, sus problemas económicos y sociales, ha generado una malsana dependencia, que no solamente ha subordinado a los individuos al poder, sino que también ha impedido que estos asuman las responsabilidades que les son inherentes como ciudadanos.
Esta dependencia ha hecho que, en lugar de que la gente resuelva los problemas que la aquejan, a través de la iniciativa, la organización y del trabajo, se aboque a los burócratas, para que estos, cual todopoderosos, provean las respuestas y soluciones adecuadas. La democracia electorera que prevalece en nuestro país ha hecho que la tradicional subordinación degenere en clientelismo político, que se traduce en personas dependientes que están bajo el control de dirigentes o partidos políticos, que no solamente las ayudan, sino que también actúan en su nombre.
La cultura de dependencia también ha dado lugar a otros clientelismos más grotescos como aquellos que someten a poblaciones enteras al control de las mafias y del crimen organizado. Estos grupos ilícitos no solamente proveen recursos, sino también seguridad y orden.
Sin duda, la dependencia hace que la gente se comprenda a sí misma en términos de deficiencias e incapacidad para actuar por sí misma. Las personas dependientes siempre están a la espera de que el gobierno o el patrón intervengan a su favor, las tutele y tome decisiones por ellas.
Por supuesto, la renuncia a la autonomía y a la propia iniciativa ha redundado en que se quite el control de las manos de las familias y comunidades. Luego, no debe sorprendernos que todos esperen del gobierno no que dirija, facilite, lidere y coordine, sino que les ayude, les regale algo, les conceda beneficios y empleos, les diga qué deben hacer para mejorar y los regañe cuando no actúen como se les ha indicado.
En mi opinión, el círculo vicioso de la dependencia no nos sacará de la pobreza y la marginación; por el contrario, cada día nos está haciendo más irresponsables, más temerosos, más desconfiados, menos resueltos a valernos por nosotros mismos y, por ende, más necesitados y más incapaces.
El desafío está, entonces, en romper con la patética dependencia, en confiar en nosotros mismos y en aceptar que sólo a base de conocimiento, esfuerzo, autoayuda y trabajo alcanzaremos la prosperidad y el bienestar.
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1 comentarios:
Juan Escobar: (2009-01-05 16:28:02 horas)
Estoy 101% de acuerdo. En especial si la dependencia hace creer a tanta madre sexualmente irresponsable que el gobierno les mantendrá a sus hijos, con tal de que los mande a la escuela. Seremos peor que El Salvador o Hong Kong, en pocos años, pero con los problemas exacerbados
1 comentarios: