El Pasaje Rubio está remozado, luce decente y hermoso, no cabe duda que así contribuye a mantener vivo el antañón Centro Histórico, como lo han hecho en otras ciudades del mundo. Sin embargo, no deja de dar mucha pena que los vendedores de números de lotería que tenían muchos años de ser inquilinos no tengan un kiosco para sus ventas, aunque sea pequeño pero digno. Quitarlos sería un grave pecado. Hay vendedores de lotería con 20 o 50 años de contar con su local y el público ya está acostumbrado a encontrar el número de la suerte en aquel lugar, desde hace muchas generaciones. Podría buscarse alguna forma para su permanencia, cuidando el ornato, pues ellos ya son parte del pasaje.
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