El sepultero bromista que mordió un hueso y se murió
Estas noticias nunca fueron trascendentes. No marcaron la historia del país ni se quedaron grabadas en la mente de nadie. Varias décadas después su valor radica en la intención que nunca le quisieron dar sus autores: la de hacer reír.
Paola Hurtado
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Si el titular dijera “jóvenes” no habría quedado tan “cabalito” , “Caso insólito”. Un empleador le pagó Q2 mil a un empleado despedido por sufrir derrame cerebral.
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Un sepulturero bromista mordió el hueso de un difunto y falleció por llevárselas de muy chistoso. Melenudos en auto trataron de ultrajar a dos menores. Un muerto con una estaca atravesada parece drácula. Cuatrocientas trampas colocadas para atrapar a la mosca. Suegros encolerizados le dan leñazos al yerno. Un hombre grita “arriba Sanarate” y lo balean. Ladrones visitan cuatro comercios. Pastor extravió a una cabrita negro con café. Niña gana muñeca en rifa benéfica. Joven pierde su billetera. Cantinera pide castigo para grupo de revoltosos.
Si los periódicos escribiéramos hoy noticias como estas, muchos lectores se quejarían de que les faltamos al respeto. No sólo a ellos, sino a sus muertos y a su intelecto. Nos recriminarían las comparaciones y la falta de tacto. Las noticias tan poco trascendentes junto a hechos de relevancia nacional.
Pero hace 50, 40 y 30 años, no incomodaba, y nadie refunfuñaba tampoco, que los diarios incluyeran información tan peculiar, por llamarla de alguna manera, ante el poco caudal de noticias y los formalismos para presentarlas. Los periódicos guatemaltecos de mediados del siglo XX se esmeraban por ser sobrios. El humor y el sarcasmo no era parte de su estilo. Y sin embargo, muchas líneas que pretendían ser solemnes resultaron en un chiste.
“No sólo no les dan azúcar sino las tratan de mal modo”, denunciaba una nota sobre el mal trato que le dio el interventor del azúcar a 35 mujeres de Mixco. “Una mujer capitalina complicada en secuestro”, señalaba otro reportero que quizás quiso decir “implicada”. “Muere arrollado por un auto fantasma”, decía una nota para dar a entender que el vehículo no fue identificado.
En las amarillentas hojas de los periódicos se encuentran muchos de esos titulares que fueron noticia. Se los topa uno por casualidad, cuando hace revisiones en la hemeroteca en busca de un hecho en particular. La búsqueda se alarga porque es imposible vencer la curiosidad de ver qué hay detrás de tan jocosos titulares. Y termina uno ahí, riéndose solo, en la silenciosa sala de la Hemeroteca Nacional, con ganas de codear al lector de la mesa de al lado y decirle: “Venga, mire lo que encontré”.
Hace 50 años, al igual que ahora, los titulares de las noticias debían idealmente llenar la línea que ocupaban. Los espacios en blanco eran indeseables. Pero la dificultad con la linotipo (la máquina que usaba plomo derretido para la composición tipográfica mecánica) era que no había posibilidad de jugar con el tamaño de las letras y la distancia entre ellas. Entonces, en su búsqueda de que el titular quedara “cabal”, el jefe de la redacción le enviaba al linotipista titulares cuadrados con las palabras más acertadas. Pero no siempre las encontraba. De ahí que se publicaran títulos como: “Piden construcción de su colonia aquí” o “Se disputaban el amor de una joven a machetazos: un muerto”.
La destreza consistía en rellenar los renglones. Pero muchos titulares simplemente son inexplicables. “Se recuperó la temperatura desde ayer”, decía un diario que nunca especificó en dónde estaba perdida la temperatura. Otro rezaba: “Mata a pariente por discusiones muy ligeras”.
Quizá los periódicos seríamos más entretenidos si tuviéramos menos gazapos aburridos (porque nos seguimos equivocando, por supuesto) y más erratas ingeniosas. Tal vez engancharíamos a más lectores que hojean con prisa el diario, si además de las noticias calamitosas también contáramos la historia de una “dama de sociedad”, esposa y madre de seis hijos que “dispone de tiempo”. Y le ganaríamos la atención al café y al desayuno si publicáramos noticias como la de los tripulantes de una radiopatrulla que burlaron a un ciclista que chocaron diciéndole: “Espérenos aquí un ratito, sólo estamos siguiendo a un tipo”, y el pobre muchacho esperó y esperó y casi se desmaya por recibir tanto sol, porque creía que los policías cumplirían su palabra.
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4 comentarios:
RAMON AGUILAR MATTA: (2009-01-12 14:07:34 horas)
NUESTRO DIARIO sigue escribiendo así. ERA PANADERO, titula. Y otras linduras similares, lo cual no hace mucha diferencia con los artículos que comentás. Claro que antes se utilizaba mas estos recursos por el problema señalado en tu artículo. Felicidades, es siempre halagador encontrar una pluma fresca como la tuya. Te escribo desde El Petén. También comunicador social...
italo morales: (2009-01-11 19:58:40 horas)
Otra vez, jajajajajajaja. Cómo usted dice en el artículo "y termina uno riéndose solo", eso me pasó a mi leyendo este artículo, pero más me reí con uno que escribió que se titulaba El Policía y sus Partes. Nos parece divertido cuando es comentado de esta manera, pero molesta cuando se lee a diario. Los periodistas, reporteros o como se les llame todavía, hoy, cometen montones de errores, que no son muy divertidas, que demuestran más pura ignorancia, falta de educación escolar, ignorancia del idioma, y que molestan porque los periódicos que las publican son corporaciones que deberían velar porque sus reporteros al menos hayan cursado la secundaria. En muchas ocaciones he leído información gógráfica equivocada de Guatemala, por ejemplo ayer se mencionaba a Mazatenango como un departamento, y hoy en el mismo diario se mencionaba la alcaldía de Suchitepéquez. Ya no digamos las estupideces de los comentaristas de televisión. No me parece divertido, me parece más un despliegue de ignorancia imperdonable. Y del medio informativo, una falta de respeto a sus consumidores. Aunque si perdono a los bomberos o policías que dan reportes de igual manera, porque están hablando impromptu. Eso es otra cosa. Siempre me gustan sus investigaciones, y esta, como la de las partes del policía son mucho más agradables. Gracias por compartir conmigo este artículo. Yo también me he reído mucho como dije antes. Saludos
karen cahuex lémus: (2009-01-11 19:38:53 horas)
Bueno, asi era la forma que se tenía de llamar la atención por parte del columninsta, creo que aunque divertida y un tando absurda, era mejor que la manera actual de transmitir la noticia al lector de la forma que lo hace NUESTRO DIARIO, como crítica constructiva -aunque no creo que haya critica constructiva, una critica siempre es una critica- maneja un amarillismo total, aparte q sus fotografías no respetan el dolor ajeno sus encabezados son tan mal redactados con el fin de llamar nuestra atención como "MATAN A SIETE EN DISTINTOS LUGARES" y tratando de sacar todo en una sola nota..... Algo que usted, paola seguramente no vió en la hemeroteca, fueron un monton de chiquitas casi desnudas utilizadas para poder vender la nota dominical o talvéz de todos los días, y esto comenzó como chiste y ya yo lo hice fúnebre, pero que pasará cuando en 30 años alguien haga el mismo papel que usted esta haciendo ahora y en vez de reírse escriba un nota comentando el artículo que utilizaban para vender noticias en el pasado?
Jorge A. Gonzalez: (2009-01-11 08:35:04 horas)
Paola:
La felicito porque su artículo es interesante al permitirnos conocer más de la historia de la prensa en Guatemala.
Como dice ud. acertadamente la prensa captaría más lectores si tuvieran más artículos entretenidos como este, artículos en los que podemos desconectarnos de nuestra triste y cruda realidad de muerte, robo y destrucción.
A los directores de este periódico les recomiendo promover entre sus reporteros mas artículos como estos....
Por cierto alguien puede decirme que pasó con Don Hector Gaitán????
4 comentarios: