De un lado llueven cohetes, del otro llueven bombas.
José Alejandro Arévalo Alburez
Tres asuntos son emocionalmente apasionados, potencialmente violentos, y discutir sobre ellos difícilmente nos hace cambiar de opinión: fútbol, religión y política. Los dos últimos son la esencia del milenario conflicto árabe–israelí, sobre la bíblicamente llamada “Tierra Prometida”.
Sin proponérmelo me vi envuelto en enconada discusión, finalizándola con un recurso más emocional que racional, al concluir: “Además, los defiendo porque Jesucristo fue judío”.
Más allá del exabrupto, estamos siendo testigos de una operación militar del Estado de Israel en contra del movimiento Hamas, dentro de la Franja de Gaza, parte del Estado palestino.
Creo que la mayoría silenciosa de las poblaciones árabe e israelí anhelan la paz y aceptan la tolerancia mutua, pero minorías violentas no sólo desconocen la existencia del Estado de Israel sino mantienen una guerra santa (“Jihad”), aterrorizando constante y sistemáticamente a la población.
Golda Meir, primera ministra de Israel, en una lapidaria frase dijo a los dirigentes palestinos: “Entiendo que nos quieran borrar del mapa, pero no pretendan que cooperemos con ustedes para lograr ese objetivo”. No cabe duda que la drástica decisión militar del Gobierno israelí, que tiene el 96 por ciento de respaldo popular, pretenda, por enésima vez, frenar el permanente esfuerzo de sus vecinos de destruir a Israel.
Pareciera que la decisión desesperada de atacar a Hamas llegó ante el cansancio de no encontrar salida alguna; y, seguramente la otra parte pueda argumentar, después de esta escalada, lo mismo. Claro, como se dice en toda guerra, un lado trabaja incansablemente para hacer desaparecer al otro, y este sólo se defiende. De un lado llueven cohetes y del otro llueven bombas. Niños, mujeres, jóvenes, ancianos, todos son carne de cañón, victimarios y víctimas inocentes mueren por igual.
Ojalá que la actual confrontación sea finalmente la última y, agotados por dañarse mutuamente, palestinos e israelíes encuentren, por fin, la paz.
Lastimosamente, no sólo debemos ver la paja en ojo ajeno sino la viga en el nuestro. En Guatemala la violencia cotidiana ha llegado a superar la de un país en guerra. Los chapines estamos hartos de la situación, viendo cómo una minoría delincuencial (local y transfronteriza) mantiene a raya, no sólo a las autoridades de seguridad y justicia del país sino al resto de la población. Este fue el clamor popular en la Marcha por la Paz. Paz, aquí y allá, ahora.
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6 comentarios:
Felipe Gutierrez: (2010-08-26 18:30:01 horas)
Llamar y tildar a un pueblo completo y sufrido como a los palestinos de revoltosos es racista.
David Suarez: (2010-08-26 18:18:44 horas)
Te saliste de la tangente. Entiendo tu comentario unilateral, pero si el dia de mañana nos invade un país vecino y nos bombardea... Nos vamos a El Salvador? O nos quedamos y sufrimos por nuestra patria? Me imagino que los palestinos se hicieron la misma pregunta. Ademas si los echaron de otro país no justifica que de un principio los haigan echado de su propia nación. Las divisiones ya están solo dejenlos vivir!!
Luis Levi: (2009-01-13 21:32:44 horas)
Farid Masis: No nos hagámos las víctimas ni mártires, en la historia reciente del Medio Oriente todas las partes involucradas sufrieron unos a manos de otros: Turcos contra árabes, judíos, cristianos, europeos y viceversa. Como bien dijo en una oportunidad Jaim Weizmann: "Los ingleses engañaban a los árabes, a los judíos y a ellos mismos". Los peores enemigos de los palestinos han sido sus hermanos árabes que los han utilizado como carne de cañón desde 1947 a la fecha. Recuerda usted cómo los echaron de Jordania en 1977? Y Eso que 60% de la población jordana es palestina.......
Farid Massis: (2009-01-13 18:48:51 horas)
Luis Levi:
Imaginese esta historia, haga de caso que esta viviendo en 1947 y que usted vive en su casa tranquilo con su familia. Por las tardes sale a la terraza a tomar un te y platicar con los vecinos. De pronto se encuentra a una persona frente a su casa que lo perdio todo en una absurda guerra y lo invita a pasar. Le ofrece donde dormir y le da de comer. Despues de un tiempo, esa misma persona, que usted acogio en su casa, junto con un grupo de amigos; mata a su esposa e hijos y lo deja tirado en la calle malherido, para quedarse con su casa. Que va ha hacer usted?
Tono Fuentes: (2009-01-13 08:24:09 horas)
Quiero recordarle a judios y palestinos, una ley eterna que menciono Buda en su doctrina: "Nunca el odio ha vencido al odio " . nota: Buda predico 500 anios antes de Cristo. Por lo tanto su mensaje no es copia del de Cristo.
Luis Levi: (2009-01-13 07:20:46 horas)
Los que reconocen la existencia de Australia o Estados Unidos como naciones de mayoría cristiana y anglo parlante con todo y su violenta historia de desplazamientos y usurpaciones contra los aborígenes nativos en sus respectivos territorios, son hipócritas si no reconocen la justa existencia de Israel como una NACION DE MAYORIA JUDIA DE IDIOMA HEBREO bajo la misma premisa. Lo que más me irrita de los terroristas palestinos de Hamas es que viendo que han provocado la aplastante respuesta militar israelita, no han hecho nada por evacuar hacia el Sinaí, Egipto, a sus niños, mujeres y ancianos. Hay dos razones por las cuales esto no sucede: Los Egipcios conocen bien a sus hermanos palestinos por revoltosos y provocadores de cruentas guerras internas, los egipcios tienen memorias de cuando los Alfata se asentó en Líbano, Jordania y Túnez, por eso no les permiten pasar en masa por su frontera común, pues no quieren un problema de refugiados en el Sinaí. Segundo: A Hamas le conviene explotar la condición de miseria y extremo peligro al que exponen a sus pequeños e indefensos, además que complica el accionar de las fuerzas armadas de Israel en Gaza.
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