La encuesta también ilustra un sentimiento de desilusión que aqueja a los guatemaltecos desde hace décadas.
Por: Enrique Naveda
Quizá el resultado más importante de la encuesta que ayer publicó elPeriódico sobre el primer año de gobierno de Álvaro Colom no fue su calificación mediocre, sino las ideas que subyacen a otros dos resultados: el 78 por ciento de los entrevistados cree que la situación ha empeorado con respecto al gobierno anterior; el 74 por ciento expresan que el país va en la dirección equivocada. Pero ese dictamen se ha repetido en otras mediciones y gobiernos. Reiteradamente, la población opina que el país va rumbo al abismo, de mal en peor. Las expectativas y la emoción electoral se deterioran rápido y sobra desesperanza. Cuatro personas que han formado parte del Estado examinan las causas.Raquel ZelayaEx ministra de Finanzas y secretaria de la PazLas cosas se valoran cuando se pierden. Eso podría explicar por qué los gobiernos vigentes salen mal en la comparación con el anterior. En la coyuntura actual creo que es difícil que en cualquier lugar del planeta los ciudadanos se muestren esperanzados. La crisis internacional afecta mucho a la percepción de la gente y dibuja esta tendencia al pesimismo. Sin embargo, ligo nuestro sentimiento de desesperanza a la ausencia de un liderazgo capaz de aglutinarnos en torno a una causa. Y ese sentimiento existe en toda Centroamérica y América Latina. Pero no es imputable al Gobierno. El gobernante no tiene que ahogarse en la coyuntura, debe esperar el juicio de la Historia. Alfonso CabreraEx canciller y ex presidente del CongresoParto de que nunca he estado de acuerdo con los encuestólogos. Todo lo fundamentan en las encuestas, que no reflejan con precisión la realidad del país. Lo que a mí me parece es que hay cierto interés de buscar mecanismos de deslegitimación de los gobiernos en general. Le pongo un ejemplo: cuando Vinicio Cerezo era presidente, se fue a Europa y regresó con apoyos de US$640 millones. Lo que contaron fue que en Alemania 15 gatos se manifestaron contra él. Esa tendencia a deslegitimar es independiente del gobierno de turno. Y las encuestas reflejan sentimientos, más que análisis objetivos. Pero aparte de eso hay algo más. Los procesos electorales en sí despiertan demasiadas expectativas entre la gente, cuyas demandas están insatisfechas. Y como vivimos en una democracia inmadura, la gente pretende que cada gobierno le resuelva todos sus problemas. Hasta los domésticos. Y tiene que hacerlo desde el primer mes… Fernando Andrade Díaz-DuránEx vice cancillerEs normal que la imagen del Gobierno se deteriore con el tiempo. Lo que refleja la encuesta es un sentimiento de desesperanza y frustración, de que se esperaba mucho más. El problema proviene de las grandes expectativas que generó esta administración. La gente confió en que habría cambios sustanciales, sobre todo en la economía y en la seguridad. Pero el compromiso no se ha cumplido. El sentimiento de que el país no va por el rumbo correcto y de que con cada gobierno que pasa estamos peor, se debe a otro tipo de factores. No sólo del Gobierno. Es cultura política del guatemalteco descalificar fácilmente a sus gobiernos, no reconocer los avances logrados. Ahora, por ejemplo, en materia social. Perdemos la paciencia fácilmente. Es injusto pedir un cambio profundo en los primeros 12 meses. Édgar AjcipEx director de FonapazMe parece que ese pesimismo nace de las esperanzas frustradas, que son hijas de este sistema de partidos que no son partidos, y que sólo están activos en época electoral. En cada elección, las propuestas son personales y nacen de un análisis tan endeble del país, que los candidatos se animan a ofrecer soluciones poco realistas. Con eso generan esperanzas que no pueden cumplir. No se necesita más de un año para que eso genere decepción hacia el Gobierno y de una manera más profunda hacia el sistema democrático. La gente percibe pronto que su voto y su confianza fue defraudada. Y creo que la frustración de Colom nace también ahí: el sistema le obliga a hacer compromisos antes de llegar, ya sea con gente ajena al partido o con la de dentro, como Manuel Baldizón, con su Comisión de Finanzas. Y ese, el de los compromisos, es un factor fundamental para que no funcione un gobierno. |
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