Naciones Unidas alertó que el mundo se encamina hacia un crecimiento nulo en 2009 o en el peor caso una recesión que sería la primera en su clase en la era de la posguerra lo que afectará la estabilidad política y social en los países en vías de desarrollo.
Esta es la principal conclusión que la ONU hace en su informe “Situación y perspectivas económicas de la economía mundial en 2009”, presentado ayer por dicho organismo.
El informe avisa que el Producto Interno Bruto (PIB) mundial podría crecer un 1 por ciento en el mejor de los casos o en el peor escenario podría contraerse un 0.5 por ciento si “la opresión del crédito se prolonga y no se restaura la confianza”. La economía estadounidense podría contraerse un 1.9 por ciento y la Eurozona hasta un 1.5 por ciento.
La economía de América Latina y el Caribe crecerá un 2.3 por ciento en 2009, tras crecer un 4.8 por ciento en 2008, y la tasa de desempleo aumentará a más de un 8 por ciento.
Las cifras podrían ser todavía peores, ya que “la probabilidad de un escenario más pesimista ha aumentado significativamente”, dijo en la presentación regional de Ciudad de México, Robert Voss, coautor del estudio. Según Voss, América Latina y el Caribe podrían tener un decrecimiento del 0.2 por ciento si la crisis de Estados Unidos y Europa se profundiza y afecta a China y los mercados de exportación de América Latina en Asia.
“Para 2009 el escenario optimista ya no es válido. Estamos entrando en escenarios más pesimistas”, dijo Voss, del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU.
El documento señala que México y América Central, por su estrecha vinculación con la economía de EE.UU., serán “los más afectados” en la región, con un crecimiento combinado de sólo el 0.9 por ciento. Para México se pronostica un crecimiento del 0.7 por ciento en el escenario optimista y un decrecimiento del 1.2 por ciento en el pesimista.
En general, se espera una caída de los precios de las materias primas, una merma de las exportaciones, turismo, flujos de capital e inversión extranjera directa así como de las remesas familiares debido al creciente desempleo en EE.UU.; también se prevé que la demanda interna siga reduciéndose debido a la restricción del crédito y que los ingresos del Estado disminuyan conduciendo a peores posiciones fiscales, agrega el estudio.
Aunque se espera que los bancos centrales de la región alivien las posturas previamente rígidas de la política monetaria para tratar las emergentes carencias de liquidez, serán necesarios estímulos fiscales adicionales para poder contrarrestar la decadente demanda y mitigar los costos sociales que de otra manera acarrearía la crisis económica mundial.
En ese sentido, la ONU recomienda que los recursos de los planes de estímulo se destinen a inversiones públicas en infraestructura, producción de alimentos, educación y salud, así como a desarrollar fuentes de energía renovable, que generan empleo.
“La crisis económica aún no ha tocado fondo”, concluyó Voss.
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