Así describió Chepe Zamora la semana pasada el estado de ánimo en que nos mantenemos los chapines: “con la pena a tuto”. Vivimos encarcelados en nuestras propias casas y avenidas, temiendo engrosar las estadísticas de las que escapan pocas familias guatemaltecas. Evitamos en lo posible transitar por varios lugares y a determinadas horas. Si podemos escoger, preferimos quedarnos encerrados y, cuando decidimos salir, volteamos a ver con recelo a quienes nos rodean. Vemos partir a nuestros hijos al trabajo o a la calle, temerosos siempre de que no regresen. Les pedimos que se reporten periódicamente y basta que transcurran unos minutos más que lo proyectado para que temamos lo peor. Colocamos barrotes sobre barrotes en nuestras puertas y ventanas, talanqueras y cercas en nuestras calles y razor ribbon sobre alambre espigado en nuestros muros. Cortejamos así a un sentimiento de falsa seguridad, que nos convierte en prisioneros de nuestro miedo.
Lamentablemente, hemos claudicado en la defensa de nuestra libertad y nos hemos dejado robar gran parte de nuestra esencia como seres humanos. Fueron tantos los homicidios, las extorsiones, los secuestros y los heridos el año pasado que, detrás de las cifras frías, hemos desarrollado una coraza para esconder esa pena que llevamos a cuestas. De manera casi grotesca, cambiamos la estación de radio o volteamos con indiferencia la página del diario y no damos importancia al asesinato del piloto, al enfrentamiento entre mareros o narcotraficantes, a la violación de la niña, al robo en la panadería de la esquina, al secuestro del joven o a la mujer que sufrió vejámenes a manos de su pareja. La violencia se ha convertido en una parte de nuestra Guatemala, integrada naturalmente a nuestro paisaje y nos es cada vez más difícil percatarnos que no debemos aceptarla como tal.
Esto no puede continuar así. Debemos olvidar las cifras y prestar atención a las personas que hay detrás de ellas. ¿Qué sueños quedaron truncados? ¿A quiénes han dejado desamparados y cómo marcarán estos sucesos sus vidas? El dolor de tantos compatriotas no debe ser tolerado ni justificado. Debemos despertar del letargo en que estamos y rebelarnos ante esta situación.
Gritemos a todo pulmón que no estamos dispuestos a seguir viviendo atemorizados y que no renunciaremos a nuestro derecho a la vida, a la libertad y a ser felices. Involucrémonos en un esfuerzo colectivo, en nuestras instituciones, comunidades, colonias, aldeas y municipios, para colaborar y protegernos del mal que asecha. Tomemos acción y organicémonos en contra de la violencia. Esta semana elPeriódico inició un llamado a la ciudadanía para combatir la inseguridad. ¡Unámonos a esta cruzada!
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
4 comentarios:
Alejandro Cienfuegos: (2009-01-16 12:43:19 horas)
"la mujer que sufrió vejámenes a manos de su pareja" ???? este es el punto de partida de nuestros problemas, arraigarnos a estereotipos que privilegian a unas(os) y joden a otros(as).... Si la culpa de esta situación es nuestra.... Guate es el pais del comemierda, que abusa de todo aquel que tiene alrededor... el pobre se caga en el más pobre... creyéndose que se parece al de arriba...
sergio licardie: (2009-01-16 09:53:49 horas)
Hay que cambiar el bunker por gueto. Inseguridad unite a tu vecino. La calle es de los vecinos. Hay que recuperar el poder entregado a las municipalidades y gobierno, no garantizan la seguridad. Según un estudio 150,000 policías privados, 18,500 policías mordelones, mediáticos, del gobierno. Solo salvaremos este momento con un pueblo policiaco respetuoso de las leyes, después de cambiarlas.
Jorge Aparicio: (2009-01-16 09:16:33 horas)
Ya que la señora Reyes puso de ejemplo a Olopa, yo pongo otro ejemplo, Almolonga, que es uno de los pueblos mas prosperos de Guatemala, pero saben ustedes posrque? pues porque ademas de no haber cantinas ni antros de vicio, ellos toso lo han puesto en manos del unico ser que puede salvar a Guatemala: DIOS. Estamos pensando en el Presidente, en el Ministro de Gobernacion, en el de la Defensa, nada, lo unico que nos salvara es que nos volvamos a Jesucristo y lo imitemos en su forma de vida, no estoy hablando de religion estoy hablando de cambiar nuestra forma de vida y que nos amemos los unos a los otros como a nosotros mismos y que lo amemos a el con todolo que tenemos, solo asi cambiara nuestra amada patria.
Celestina Reyes: (2009-01-16 06:42:47 horas)
Si no estoy mal, en San Juan Olopa, la gente se organizo, alli ya no hay ni una cantina, ese lugar era tremendo ahora reina la paz. ese ejemplo tomemos los demas pueblos y echaremos fuera la violencia, si esperamos que el presidente lo haga estamos perdidos, dejemos al presidente, no lo agarremos de ejemplo, si a él le pega su señora ignoremolo, UN PUEBLO ORGANIZADO SIEPRE SALDRA ADELANTE.
4 comentarios: