‘Desencanto’ es el título de un artículo en el cual el banquero y periodista, Julio Vielman, intenta desprestigiar al capitalismo laissez–faire y al Objetivismo, mediante maniobras retóricas que involucran las ejecutorias de Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos de América. El artículo fue publicado el 13 de enero pasado.
Vielman se sirve de que Greenspan fue objetivista y miembro del círculo más cercano a la filósofa Ayn Rand, y luego elabora con humo y espejos para hacer que las cosas parezcan lo que no son. Por ejemplo, el banquero asegura que el Objetivismo se identifica con el pensamiento de Adam Smith “quien 300 años antes, había postulado que los mercados deben ser libres de interferencia para funcionar eficientemente para que el interés propio conduzca al bienestar de todos”.
Este análisis evidencia la superficialidad de Vielman. La filosofía objetivista se distingue sobre muchas otras porque justifica el valor del capitalismo (y del mercado, que es lo que ocurre cuando la gente puede intercambiar su propiedad en ausencia de coacción arbitraria), no en sus resultados accesorios, como sería el bienestar de todos; sino en que es moral, bueno y justo; y en que es el único sistema que puede proteger efectivamente la dignidad y la vida de los individuos. Para más sobre este tema, por favor vea www.newmedia.ufm.edu/aynrandcapitalism/. El capitalismo es individualista, en tanto que la justificación de Smith es colectivista. El capitalismo es egoísta racional, y la justificación de Smith es altruista. La explicación objetivista y la justificación de Smith provienen de principios diametralmente opuestos e incompatibles y sólo la superficialidad puede confundirlos. Desde el punto de vista objetivista, el capitalismo sería moral, bueno y justo, aún cuando no produjera los resultados estupendos que produce en términos de bienestar para todos.
Así es el tono del resto del artículo de Vielman, que no me tomaría la molestia de comentar si no fuera porque el autor de ‘Desencanto’ es de esas gentes de las que se habla tanto.
Vielman cree que se apunta un ‘home run’ cuando cita a Greenspan como un objetivista decidido a “ser partícipe de los esfuerzos para promover el capitalismo de los mercados libres desde adentro”; y cuando asegura que Greenspan “empujó a ajenos para desmantelar el sistema regulatorio financiero montado desde la Gran Depresión”. Vielman quiere que creamos que Greenspan era un capitalista desregulador. Pero luego, el autor de ‘Desencanto’ se resbala porque muestra a Greenspan, como era en realidad. Vielman escribe que Greenspan promovía tasas de interés bajas. ¡Y hasta las piedras saben que ni el Objetivismo, ni el capitalismo laissez-faire aprueban la promoción de tasas desde un ente regulador! En una economía libre, capitalista, las tasas –que son precios– son el resultado de las millones de transacciones de los actores en el mercado; no de la voluntad del ente regulador, ni el presidente del ente regulador, a menos que las imponga por la fuerza mediante el uso de su capacidad de regulación. En una economía mercantilista o socialista, ¡para eso está el regulador!, para poner y sugerir precios y para “corregir” lo que le parece que está mal, aunque distorsione el mercado.
Greenspan no es un abanderado del capitalismo, ni del Objetivismo; es un portaestandarte del mercantilismo y del ‘mainstream’. Servía a los banqueros como Vielman; y más aún a aquellos que hacen negocios cuando pueden; y si es al amparo del proteccionismo y de los marcos regulatorios, mejor. Los banqueros que Vielman señala en ‘Desencantos’ son los que les daban préstamos a los clientes que sólo calificaban porque Greenspan había bajado artificialmente las tasas de interés; y los que generaban inversiones de papel en respuesta a los incentivos que creaban las condiciones fabricadas por la Fed. Vielman es banquero y conoce la importancia que los incentivos tienen en la toma de decisiones. Nada de lo humano debería serle ajeno.
Vielman afirma que el interés propio puede ser inmoral, y lo dice como si hubiera descubierto el plutonio, o el agua azucarada. ¡Por supuesto que el interés propio puede ser inmoral, o moral! ¿Quién, entre los objetivistas y los capitalistas laissez faire, ha dicho que el interés propio no puede ser inmoral? De hecho, la inmoralidad o moralidad del interés propio –o del interés más caritativo– depende de si para su consecución se violan derechos ajenos, o no. Depende de si para su consecución se acude al fraude, o no. Eso no es nuevo; pero nuestro seducido por la superficialidad tendría que ser un poco humilde para darse cuenta de que está pontificando desde sus prejuicios. Y para eso es que los objetivistas y los capitalistas cuentan con la ley; para castigar a los delincuentes y a los que cometen fraudes.
Greenspan no era un “desregulador ‘par excellence’” como afirma Vielman. Fue objetivista en su juventud. Creyó estar equivocado. Ejerció su derecho a cambiar de opinión y en su edad madura, cuando llegó al poder, se dedicó a subir y a bajar tasas desde la presidencia de unos de los entes reguladores más poderosos y fabulosos del mundo: Reality bites. Por eso no es extraño que al final de sus días esté convencido de que hay que regular. Lo que sí es extraño, es que un banquero como Vielman, haya tratado este tema con tanta ligereza.
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3 comentarios:
Warren Orbaugh: (2009-01-18 13:55:41 horas)
Deseo felicitar a Luis Figueroa por su comentario bien sustentado. Sin embargo en una cosa tiene razón Vielmann. Y es en que Rand no vivió para ver la apostasía pública de Greenspan. Pero se equivoca si cree que está fue en octubre de 2008. Fue en agosto de 1987, cuando acepto ser Presidente de la Reserva Federal. De allí en adelante, Greenspan hizo todo lo contrario de lo que defendió en su famoso artículo de 1966 "Gold and Economic Freedom". Desde entonce Greenspan ha sido un estatista pragmático y no un Objetivista. El eligió ignorar lo que sabía y había defendido previamente, decidió abandonar los principios en los que dependen la libertad y la prosperidad, y encaminó a su nación hacia un desastre económico, como muy bien explica Luis. Luego creo indicado aclarar que Rand insistió mucho en que hay que ver las consecuencias de las acciones propias a largo plazo para descubrir que es en realidad en interés propio. Es evidente que acciones que conducen al desastre de uno mismo y de los demas, no son en interés propio. Por último, quiero referirme a los ataques del señor Carlos Lopez, no a sus ad hominems, sino al comentario de que los argumentos contra Rand son super válidos. ¿Cuáles argumentos? El no menciona ni uno solo. No ofrece ni una sola prueba para respaldar sus opiniones. Me pregunto, ¿ cuáles argumentos podrá tener para decir que no es bueno respetar a los demás, que no es bueno ser racional y tratar de ver las consecuencias de las acciones a largo plazo? Porque eso es lo que afirmó Rand, que lo bueno es cuidar la propia vida, que para eso se debe actuar racionalmente, para ver las consecuencias de las acciones a largo plazo; que es en interés propio y de todos el que respetemos los derechos de los demás y que exijamos que los demás respeten los derechos propios.
Roberto Ximenej: (2009-01-18 09:41:34 horas)
Estimado Don Figue:
Seria como que bueno que se leyera las transcripciones de la ultima interrelación del Sr. Greenspam por el congreso de los EEUU.
Nada de lo que Ud. cree o nos regala en este articulo, se sostiene después de leerlos y seria como empezar a morir o tal vez volver a nacer para Ud.
Buena receta, a mi me dejo como nuevo.
Carlos Lopez C.: (2009-01-18 00:24:52 horas)
Y este señor no es aquél columnista de prensa libre que le gustaba escribir a favor de sus patrones de la UFM (que le paga su sueldo) como propaganda para el neoliberalismo?
No será que ya debiera de entender que no sigue escribiendo en la prensa porque sus ideas ya son caducas y la gente está cansada que en los medios aparezcan columnistas que pretenden adoctrinar a las masas...? Es lo que pasa con Proreforma. Publicidad "gratis". Los tontos utiles caen en estas "opiniones", pero ellos, esos columnistas comprados que verguenza de apellido van a dejarle a sus hijos...
Y se nota que está ardido pues los argumentos contra Ayn Rand no solo son super validos sino que a la gente fanatica, castrada intelectualmente le duele que la toquen... No señor, ya vivimos en democracia!
Y ojalá que como el se refiera a Vielman y tiene libertad de expresarse, me dejen a mi, simple bloguero, hacerlo sobre él... gracias.
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