La ONG internacional WWF impulsa el tercer sábado de marzo la “Hora del Planeta”. La iniciativa busca crear conciencia sobre la responsabilidad individual sobre el cambio climático.
Carlos Rigalt C.
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entre las victimas del calentamiento global están los arrecifes de coral. Aquí, el famoso Blue Hole en Belice.
Si su empresa le causa daño al medio ambiente, a largo plazo quizá no deba preocuparse. Lo más probable es que ya no “exista” empresa por la cual preocuparse.
Según The Carbon Trust, del Reino Unido, ser una compañía que no respeta el medio ambiente “puede causar daño irreversible a su imagen”.
Las empresas han comenzado a escuchar con más atención las antiguas voces de los ecologistas, quienes han venido insistiendo en la importancia de que el desarrollo económico sea también sostenible.
Seminario sobre buenas prácticas ambientales
Lawrence Pratt, del INCAE, compartió con los asistentes al Seminario Regional Transformación de Mercados y Reducción de Huella Ecológica, la importancia de que los negocios se preocupen por el ambiente. Por ejemplo, el turismo, que ha crecido en un 30 por ciento pero de ese crecimiento sólo el 2 por ciento es por turismo convencional. Lo que está aumentando es el turismo amigable y consciente con la naturaleza.
Jorge Jara, de Coca–Cola Latinoamérica, comenta cómo la preocupación por el ambiente les ha ayudado en su posicionamiento hacia los consumidores: “Hay un mandato creciente para ser empresas conscientes del ambiente, responsables y solidarios con las comunidades. No es un programita. Es una visión macro del negocio que abarca todas las actividades que realizamos, desde cambio de bombillas hasta programas de recuperación de desechos”.
Comparado con 2004 han reducido un 20 por ciento la cantidad de agua utilizada para fabricar sus productos, en plantas de Centroamérica, el Caribe, Colombia, Venezuela y Ecuador. Sus nuevos enfriadores vienen con un dispositivo que permite optimizar el consumo de luz eléctrica según la demanda de productos hasta ahorrar un 30 por ciento de energía.
El gran importador de frutas Dole habló sobre sus cultivos de cobertura, control biológico, reciclaje y ahorro de agua, barreras físicas para evitar erosión, y agricultura de precisión basada en mediciones meteorológicas que apoyan a los gerentes de campo a decidir cuándo es el momento óptimo para aplicar fertilizantes y pesticidas.
Todos ellos, coordinados por el World Wildlife Fund (WWF), impulsan “La Hora del Planeta”, una campaña internacional de concienciación sobre la responsabilidad de cada uno en el cambio climático.
Se busca que el próximo 28 de marzo, de 20:30 a 21:30 horas- se apaguen todas las luces en el planeta. En 2008, 50 millones de personas en 35 países acudieron al llamado. Se apagaron edificios y construcciones como La Casa de la Opera en Sydney, El Coliseo en Roma o La Torre Eiffel en París.
¿Es verde todo lo que se pinta de verde?
¿Una hora sin luz alrededor del planeta, lo salvará? Aunque la iniciativa es simbólica y pretende elevar la conciencia sobre el cambio climático no deja de suscitar escepticismo entre ecologistas de línea dura.
Aunque ser “verde” está de moda, y según los expertos velar por el ecosistema antes que la competencia trae prestigio y dinero, en el mercado hay de todo y el discurso verde de algunas empresas muchas veces no se ajusta a la realidad de sus operaciones.
Según la revista “América Economía” “sobran los ejecutivos que a través de pequeñas acciones, muchas veces carentes de sentido y de resultados concretos están listos para posar ante las cámaras” y hablar sobre su amor al planeta.
Óscar Conde, de colectivo Madreselva, pone en duda los resultados de la “Hora del Planeta”, al menos en Guatemala: “Más ahorramos cuando se va la luz”, lo cual sucede a menudo. Aunque puedan parecer exageradas las declaraciones de Conde, ilustran que aún en la mejor de las causas posibles-defender el planeta- hay criterios encontrados.
Según él, se desvía la visión ecologista –la que considera al planeta como el gran biotopo– a una “conservacionista”: la naturaleza como una “joya” a la que se debe preservar.
“No van hacia la raíz de los problemas, como la destrucción de este planeta por el elevado consumo de combustibles fósiles. Por nuestro modelo de desarrollo tan consumista. Ahí está el mejor ejemplo, la crisis financiera global, causada por la voracidad de unos pocos”.
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