Permitir a personas y pueblos oprimidos en situaciones coloniales criticar a sus opresores.
Dávila Estrada
Gracias a la visión e iniciativa de Bienvenido Argueta –especie de brujito filosófico tropical, conjurador de espíritus del más acá– y la diligencia entusiasta de Hilda Díaz y Lourdes Rodas, la URL publicó recientemente la obra del expatriado guatemalteco Roberto Rivera, La semántica de oposición en los discursos de liberación. Pocas obras estrictamente filosóficas se publican en nuestro país, o quizá sólo las estrictamente necesarias o posibles, dada la falta de valoración y cultivo disciplinar, pero también de escasez crónica de elaboraciones propias, situadas, relevantes, más allá, como exige Arturo Arias en el prólogo, de “los trabajos automáticos de una profesión que se halla más cuestionada que nunca en este tiempo de la historia”.
El libro de Rivera ofrece una revista a la obra de Paulo Freire y Gustavo Gutiérrez, como ejemplares del pensamiento latinoamericano de la liberación y de su horizonte y práctica críticos, que no remiten a una abstracción o a un ideal, sino que demandan la atención resuelta a la voz y al rostro de las personas y los pueblos colonizados, inferiorizados, oprimidos, excluidos, marginados, empobrecidos. Manteniéndose dentro de semejante pauta de pensamiento, Rivera debate y aprovecha corrientes tan dispares como la fenomenología, la hermenéutica, el postestructuralismo, la teoría crítica, el marxismo y los estudios culturales. A lo largo de todo este esfuerzo, que podría ser tediosamente complicado, se agradece la claridad didáctica de la exposición, su concisión y su ordenamiento argumental, que facilitan seguir el desarrollo de los diversos planteamientos, objeciones y refutaciones, e incluso discernir claramente puntos de disenso. En esta época, como tantas, de pobreza crítica y abundancia de indiferencia cínica y criticonería fácil, que no saben sino hacerle el juego al sistema vigente de reproducción de la miseria y la exclusión, es crucial la reflexión acerca de los principios críticos de pensamiento y acción. El de los discursos latinoamericanos de liberación, según la formulación de Rivera, se reimpone: permitir a personas y pueblos oprimidos en situaciones coloniales criticar a sus opresores y coadyuvar en su acción política. Uno de los campos de batalla es, claro, el ideológico; una de las tareas, revisar “los significados de términos clave arraigados en los discursos dominantes”; por ejemplo, digamos hoy, aquí, “libertad”, “igualdad”, “solidaridad”, “nación”, “Estado”, “derecho”, “justicia”…
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