El atentado fue en San José Pinula y dos residentes del sector resultaron heridos.
Luis Assardo
Ampliar imágenFoto:
Luis Assardo
Perros de la sección de explosivos de la PNC hacen un recorrido por el lugar de la explosión.
A las 20 horas las calles de San José Pinula están desoladas, son pocos los que todavía caminan hacia sus casas. El lunes por la noche un explosión rompió con el silencio. Estalló una granada de fragmentación que fue lanzada a la subestación de la Policía Nacional Civil (PNC).
Los agentes lograron ponerse a salvo, pero Henry García y Erick Sánchez, de 26 y 20 años respectivamente, resultaron con varias heridas provocadas por las esquirlas de la granada. Quedaron tendidos a media calle. Docenas de vecinos salieron de sus casas a observar que pasaba y varios agentes salieron corriendo hacia una patrulla para perseguir a sus agresores.
En ese momento varias ambulancias de los Bomberos Voluntarios se dirigían hacia el lugar del ataque. Los agentes que salieron a buscar a los delincuentes encontraron un vehículo abandonado en el kilómetro 21, los ocupantes habían escapado. En el interior del toyota morado había una espoleta igual a las que se usan en las granadas de fragmentación. Los policías acordonaron el área y vieron pasar las ambulancias que ya se dirigían con los dos heridos al Hospital General San Juan de Dios.
Marlene Blanco, directora de la PNC, lamentó el atentado y planteó que dentro de las posibles causas están las acciones contra delincuentes que operan en el sector. "Podrían ser los detenidos hace un par de meses que habían asesinado a una testigo protegida y por la requisa efectuada al centro de detención de San José Pinula, donde los policías entraron a poner orden" concluyó.
2 comentarios: