“Los guatemaltecos deben rescatar el poder de la palabra”
GuateAmala invitó a la brasileña Angélica Sátiro, creadora de la metodología de diálogos con acción para impartir varios talleres. En esta entrevista nos explica como utilizar la herramienta del diálogo para resolver retos sociales.
Angélica Sátiro es una experta brasileña en filosofía de la creatividad. La investigación de campo realizada durante nueve años en diversas comunidades del país le respalda al afirmar que existe una característica común entre los guatemaltecos que traspasa las barreras idiomáticas, sociales y económicas: la necesidad de echar a andar un diálogo reflexivo para mejorar la situación del país.
¿En qué consiste la propuesta del diálogo reflexivo? – Lo primero que deben hacer los guatemaltecos es romper el cascarón del silencio porque esta ha sido una sociedad que ha sido obligada a callarse debido a la pasada guerra. La palabra no hablada genera resentimiento y luego heridas. Además, hay que comprender que la palabra “diálogo” debe ser rescatada. Dialogar no es sólo hablar o conversar, y luego no pasa nada. Se trata de que los ciudadanos se escuchen entre sí, para luego crear soluciones e ideas que ellos mismos puedan poner en marcha para solucionar sus problemas.
La inseguridad es el mayor problema actualmente. ¿Cómo puede el diálogo minimizar la violencia? – Hace falta un pacto social que reúna a los principales actores: sociedad civil, iglesia, empresarios, medios, Gobierno, etcétera. En Guatemala, debido a la historia de masacres, no existen hábitos de crear un pacto social en el cual no haya intereses diversos. Todos deben ir hacia una misma dirección.
¿Pero eso sería suficiente? – No. La justicia tiene que funcionar. Existen niveles y por ello no se podría dialogar con alguien que mató o violó, con ellos no se puede pactar. Esa persona ha perdido su humanidad y ya entró en el círculo de la agresividad. El poder del diálogo se utiliza en las personas que están en riesgo de perder esa humanidad y que no han entrado en ese nivel de crueldad. A ellos todavía los puede rescatar el diálogo.
Y en base a su experiencia, ¿qué tan preparada está nuestra sociedad para iniciar ese pacto social? – Todo depende de que la gente se ponga de verdad con la idea clara de que hace falta un pacto social urgente. Yo no he visto que el Gobierno, por ejemplo, estuviera en la misma mesa que todos los demás actores.
Usted formó parte de un estudio intergeneracional. ¿Qué es lo más relevante del mismo? – Sí. Entrevistamos a personas desde los 9 a los 90 años. Queríamos saber cuál era el sentir de cada generación y etnia. Descubrimos que hay un sentir común en cada uno de ellos, y es que quieren ver a una Guatemala mejor. Ninguno de ellos se opuso a echar a andar un diálogo creativo para solucionar los problemas. Por ejemplo, creen que dialogando se puede evitar que muchos jóvenes caigan en maras y en delincuencia.
¿A cuántas comunidades han visitado? – Llevo nueve años de ir y venir a diversas comunidades. Se ha trabajado con 115 grupos de los 22 departamentos. Se ha capacitado a 3 mil líderes, cuyo impacto puede alcanzar a los 3 millones de personas, quienes están aprendiendo a rescatar el poder de la palabra a través del diálogo para descubrir sus necesidades y buscar una solución. Tenemos un ejemplo tangible: Rosita, de 80 años, perforó un pozo en su casa para obtener agua. Ella se ha convertido en una líder informal de su sociedad, al igual que muchos otros.
0 comentarios: