El perdón en busca de la indulgencia de las víctimas de la guerra interna y la sociedad nacional ha venido cayendo en bagatela dada su reiteración vacía de subsecuentes actos de justicia y reparación. Son ya varios los pedimentos de perdón: desde el acto, en que con la venia y presión de la comunidad internacional, Álvaro Arzú lo hizo por primera vez en nombre del Estado. Óscar Berger, hizo lo propio, aunque no personalmente sino que a través de su comisionado Frank La Rue.
El ingeniero Colom lleva –por lo menos– dos solicitudes de perdón y otras tantas que ha encomendado a Secretarios de Estado. Visto lo actuado en la República de Cuba, parece que el Presidente es dado a solicitar indulgencia. Hasta acá, el asunto puede asumirse como una anécdota más de la historia política guatemalteca. Sin embargo, estando frente a un genocidio y su concatenación de delitos de lesa humanidad, las agrupaciones de víctimas señalan estos actos como parte de la ignominia. Se califica como una afrenta a la memoria de las víctimas. Y es que del diente al labio, el funcionariado público se asume dispuesto a enmendar la ofensa. Sin embargo, en cuanto a procesar a los victimarios, la cosa no es tan “fluida”: no se refuerza ni se apremia al Ministerio Público a actuar con la diligencia debida. La burocracia entrampa la reparación. Sigo acá a Lorenzo Pérez del Consejo Nacional de Desplazados.
Mientras el Ejecutivo se desvive en “perdones”, la desfachatez es suprema cuando de militares y Congreso se trata. Desde la festinada distribución de medallitas –cancelada por orden del comandante general–; concluida en consenso con la jerarquía militar en otorgar “una sola condecoración” al Legislativo; “por servicios distinguidos”. Ningún otro sector social ha descubierto los méritos congresales. No cabe duda de que la capacidad visionaria de la milicia no la tiene la sociedad. Ahora bien, si por méritos al servicio se entienden la ampliación presupuestaria al Ejército y 65 millones para “paliar” el desfalco a la Previsión Social Militar; pronto el Ministerio de Educación y el Ejecutivo deberán hacer lo propio, por habérseles aprobado, a uno ampliación presupuestaria, y al otro endeudar al país.
Y del Judicial, ni qué decir. Existen procesos en contra de militares aún en fase de investigación luego de 13 años de “trámite”. Próximos estaremos a que se condecore a jueces y magistrados por múltiples méritos en servicio. En estas condiciones: perdón y olvido, es mancillar el honor de las víctimas y sus familiares.
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3 comentarios:
elizabeth peredo: (2009-03-05 12:32:54 horas)
los chafas son el peor CANCER de la humanidad, que se vayan todos y dejen de seguir viviendo a costillas del pueblo al que humillan y si pudieran volverian a masacrar, el congrueso es la peor basura que dizque elegimos cada 4 anios. son realmente los tramitadores de chafas y cacifes (caciques).
Walfre Garcia: (2009-03-05 10:35:21 horas)
Colom tiene que pedir perdon por la incompetencia de controlar el crimen durante su mandato, es rediculo pedir perdon por los actos de otros tiempos. España tendria que pedir perdon a todas las colonias de America, Cuba por la guerilla Guatemalteca, Rusia y Estados Unidos por la guerra fria, etc.
Mientras estmos viendo el pasado nunca resolveremos el presente.
Roberto Ximenej: (2009-03-05 07:52:30 horas)
El haber nacido y seguir siendo parásito, hace perder la noción del órgano al cual se explota, al punto que el parásito lo agote y los dos mueran. Algo así, es la institución armada de Guatemala y lo mas triste es que realmente podría ser algo tan diferente y útil.
Pero con dinosaurios no se puede... y como ciudadano que los ha mantenido y los sigue manteniendo reclamo que cambien o que desaparezcan. Ya basta de mantener PARÁSITO de encubridores, corruptos, asesinos en uniforme.
3 comentarios: