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Guatemala, sábado 07 de marzo de 2009

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laColumna:

La muerte del santo hermano Pedro

Hace algún tiempo me dediqué a estudiar la vida del santo hermano Pedro y desde entonces, cada Semana Santa...

María Elena / Ayer Schlesingermes@itelgua.com

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Hace algún tiempo me dediqué a estudiar la vida del santo hermano Pedro y desde entonces, cada Semana Santa, cuando nos reunimos en la madrugada del Sábado de Gloria en la plazuela de la iglesia de la Escuela de Cristo a darle el adiós a imagen de Jesús Sepultado, reconstruyo la escena del momento en la que los restos mortales del santo hermano Pedro llegaron a la iglesia de la Escuela de Cristo para su velación, el 25 de abril de 1667.

Era ya de noche cuando trasladaron los restos mortales de aquel santo varón del hospitalito de convalecientes que él había fundado a la iglesia de la Escuela de Cristo debido a la afluencia de personas que deseaban acompañarlo en su tránsito final. Las crónicas de su muerte cuentan que, era tanta su fama de santo y de hombre entregado a las cosas de Dios, que la muchedumbre irrumpió en el pequeño hospitalito del barrio de la Santa Cruz para verlo y tocarlo por última vez. Deseaban llevarse algún recuerdo suyo como reliquia: una astilla del tablón en donde se acostaba, un pedacito de su hábito –aunque fuera un hilo– o una costra de sangre de su celda o de las que estaban pegadas en los botijotes de barro en donde solía pasar sus noche de penitencia, razón por la cual el obispo fray Payo Enríquez de Rivera, ordenó que se guardaran con prontitud y esmero sus objetos personales incluyendo sus vestimentas, campanita y escritos, y fuera trasladado para su velación a un lugar más espacioso.     El hermano Pedro de San José de Betancur murió en olor de santidad un día lunes de Pascua, a los 41 años de edad. Vivió su última agonía rodeado de sus seguidores, un grupo de hermanos legos como él, y exhaló su último suspiro a las 2 de la tarde, abrazado a un crucifijo y con la vista puesta en un cuadro de san José.

Se dijo que había fallecido de un mal de pulmones, pero la verdad fue que su cuerpo no resistió más las continuas penitencias y ayunos rigurosísimos que se había impuesto durante aquella Cuaresma. Además de su total abstinencia durante la Semana Santa, en donde se limitó a beber sorbitos de agua, Pedro de Betancur martirizó su cuerpo con los más crueles tormentos posibles: “Todo por amor inmenso a Dios y para expiar mis culpas”, solía decirle a todos.

Cuentan que el santo hermano Pedro había tenido una visión profética de su muerte. Según un contemporáneo suyo, el padre Jerónimo Varona, Pedro de Betancur tenía la costumbre de hacer cada año un cuaderno de difuntos en el que anotaba por mes, “muchos y varios nombres de difuntos”, que luego repartía por la ciudad escritos en forma de cedulillas, en las cuales se le pedía a la gente que rezaran por el alma de los fallecidos.

Pedro inició el cuadernillo de 1667, y llenó solamente las páginas de los tres primeros meses, y como presintiendo su muerte, llegó hasta el mes de abril, en donde escribió repetidamente, en la última página, su nombre. Muchos fieles temblaron de miedo cuando supieron la gravedad del hermano Pedro porque tenían en su mano una de aquellas cedulillas que él mismo había mandado a repartir, con el nombre de Pedro de San José, difunto. 
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5 comentarios:

  1. Luis Solares: (2009-03-07 18:51:06 horas)
    Sr. García, disculpe pero esas eran prácticas de mortificaciÓn, especialmente entre los que abrazaban la vida religiosa, regulares en ese tiempo, Igual de tonto sería preguntarnos ahora si las plumas Bic de aquella epoca eran mejores o iguales que las de ahora. Por otro lado la fe sin obras es cosa muerta, y no todo está escrito en la Santa Biblia, y por favor, si se abocan a la Biblia, que sea a una biblia completa, con deuterocanónicos.
  2. Jose Ruiz: (2009-03-07 17:26:31 horas)
    Gracias a Carlos Guzman por la explicaciòn y aclaraciòn de estos hechos como la mortificaciòn que a primera vista pueden parecer escandalosos y causar cierto horror, pero es necesario conocer el trasfondo de estos actos y la virtuosa vida de este Santo con que Nuestro Señor bendijo a nuestra atribulada tierra. Hechos similares extraordinarios tambièn sucedieron en la vida de la santa, cuyo nombre no me acuerdo pero que es de apellido Aycinena y sus pertenencias hoy està n en la Catedral Metropolitana.
  3. Carlos Guzmán: (2009-03-07 13:58:06 horas)
    Sr. Gracía: Eso se llama Mortificación. Es un proceso por el cual su sufrimiento y penas son ofrecidos al creador como una ofrenda de amor. Es un mecanismo en el cual ud le demuestra a nuestro Señor que está dispuesto a hacer con tal de vivir en regla con la Santidad. Señor, la mortificación no es solo flagelarse. La mortificación va desde privrase del más pequeño placer. Saludos!
  4. anibal perez: (2009-03-07 12:16:00 horas)
    Muy buena columna que despierta inquietantes preguntas. Y coincido con sergio garcia al hacer pertinentes preguntas. Los nuevos datos que escribe respecto a la muerte del varón de betancur, la edad al fallecer y el inútil sufrimiento, mas propio de un enajenado que un santo, a que se sometio no me eran conocidos. El olor de santidad no transita por esos escabrosos caminos, es la gente la que lo santifica cuando no puede explicarse el entorno misterioso y sombrío que rodea a cualquier santo; Schlesinger retrata cabalmente la atmosfera que rodeaba al hermanito pedro y, cabalmente, hasta a mi (decidido ateo) me conmovio por lo sombrío retratado. Es la exactitud del entorno novelado lo que hace a Schlesinger única como escritora guatemalteca, pues facilmente nos transporta a esas epocas ya idas...
  5. sergio garcia: (2009-03-07 08:09:53 horas)
    Aprecio el texto pero, pero me pregunto: Será que el Creador Dios aprobaría toda la actitud de ése miserable pecador que no respetaba el valor sagrado de la sangre que el mísmo Creador le había dado para vivír y se la pasaba flagelandose irrespetando así la idea biblica que fuímos creados a la imagen de Dios y que lo que el hombre cosecha es lo que ha sembrado,así que nadie libra al otro de dus propios pecados.¿Sera que el Pedro leía la Biblia? ¿Será que el pueblo de hoy podrá entender que es la practica de lo que aprendemos en Biblia la única guia para la salvación? La Biblia dice "Ama a tu projimo como a tí mísmo".Es flagelarse ...¿"amarse a sí mísmo"? Gracias por su atención
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