*Todo cuerpo sumergido en la bañera hará sonar el teléfono.
*Cuando necesite abrir una puerta con la única mano libre disponible por tener la otra ocupada a saber en qué o en quién, sucederá que la llave estará en el bolsillo contrario de su apretadísimo pantalón de mezclilla.
*Cuando las cosas parecen ir mejor, ¡cuidado!, es que ha pasado algo negativo por alto. *Si mantiene la calma cuando todos pierden la cabeza, es sin duda porque no ha captado la gravedad de la situación. La crisis actual por ejemplo.
*Cuando el esposo al aparcar su carro le abre la puerta a su cónyuge, ello se deberá a que el carro, la esposa o ambos son de reciente adquisición.
*El Osservatore Romano, vocero de El Vaticano, en ocasión del reciente Día Internacional de la Mujer, publicó un curioso artículo según el cual la independencia adquirida por nuestras “a veces” adorables compañeras se debe fundamentalmente a la invención y puesta en venta, a precios moderados, lavadoras eléctricas y otros artefactos domésticos. No sabemos si tan limitado y pobre argumento –aunque verídico en parte– se deba a la poco probable ingenuidad de los encargados de tan leído medio de comunicación, o si por el contrario tuvo el solapado fin de dar por ignorada la existencia de la “reprochable” –según el Vaticano– píldora anticonceptiva de uso mundial y hoy indispensable entre moras y cristianas. Este producto maravilla no sólo le ha dado libertad de decisión y accionar a la mujer, sino también tranquilidad, placer y felicidad a las parejas, aunque: “amorcito, es que se me olvidó tomar la pastilla”. Bueno… Ello es parte también de la reciente libertad femenina.
*Llama la atención que después del pobre protagonismo de la CICIG durante el mandato por finalizar, su director importado esté armando un tal barullo propagandístico alrededor de asuntos conocidos desde largo tiempo tanto por él como por los guatemaltecos en general. Es por ello que más de alguno se pregunta si la razón de tanto tam–tam no sea debido a que la CICIG y su jefe se hayan percatado repentinamente de que algo debía hacerse –aunque a última hora– para lograr la benevolencia de la opinión pública chapina e internacional en vista de la renovación inminente de su mandato. Y sin pecar de perspicaz es de preguntarse también si el alto comisario de la CICIG no considera –aunque sea en secreto y en su intimidad– que a pesar de todos los reproches públicos que él suele achacarle a la sociedad chapina, la vida aquí no es tan desagradable… Sobre todo con –pocos o muchos– devaluados euros.
“Y frente a lo que antecede no tomemos tan en serio la vida que al fin y al cabo ninguno saldrá vivo de ella”.
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