El pasado mes de febrero la Junta Monetaria bajó su tasa líder de 7.0 a 6.5 por ciento con el propósito de aumentar el crédito bancario a los sectores productivos. El Banco de Guatemala anunció que si el riesgo inflacionario no aumenta, la política monetaria podría ser más flexible, o sea que puede bajar más la tasa líder. Luego el Banco de Guatemala intervino en el mercado cambiario para reducir el tipo de cambio vendiendo US$31 millones, con lo que bajó el tipo de cambio de Q8.16 a Q8.09. El 24 de marzo regresó a Q8.11. Es conveniente analizar la viabilidad de las políticas que traslucen tales medidas.
La baja de la tasa líder, al reducir el incentivo para invertir en Certificados Banguat, persigue liberar liquidez que contribuya a aumentar el crédito o induzca una reducción de tasas de interés que en una recesión es de la mayor importancia. Cuando se enfrenta una recesión las empresas no sólo sufren una baja en el volumen de ventas sino que, para mantenerse en el mercado, se ven forzadas a reducir precios. Esto significa que los deudores tienen que vender una cantidad mayor de su producto a precios más bajos para abonar al préstamo la misma cantidad que anteriormente, o sea que tienen que pagar la deuda con un dinero más caro que el que recibieron cuando el préstamo fue desembolsado. El consiguiente deterioro de la solvencia empresarial puede tener serias consecuencias. Para la Gran Depresión el gobierno del general Ubico, por la baja de los precios del café y para aliviar la situación de los deudores en general y especialmente la de los agricultores, promulgó el 27 septiembre de 1935 el Decreto No. 1735, el cual fijó la tasa de interés para préstamos refaccionarios en 4 por ciento anual y para los demás destinos en 6 por ciento. Los que cobraran tasas mayores incurrían en Delito de Usura punible con multa y 4 meses de cárcel. La eficacia de esa sofisticada política monetaria en las condiciones de entonces no requiere mucho análisis.
Actualmente la posibilidad de que la Junta Monetaria pueda adoptar medidas adicionales para reducir la tasa de interés y aumentar el crédito depende esencialmente del comportamiento del sector externo guatemalteco así como de la política cambiaria que siga el banco central.
Teóricamente, con desequilibrio externo hay incompatibilidad entre los niveles de liquidez necesarios para bajar tasas de interés y la inamovilidad del tipo de cambio. En teoría, si aumenta la liquidez puede esperarse un dólar más caro y para bajarlo el Banco Central tendría que vender más divisas, con lo cual recoge quetzales de la circulación. Para mantener tasas de interés aceptables el central debería restituir esa liquidez, formándose un círculo vicioso que los monetaristas denominan “la imposibilidad de la Santísima Trinidad”, denotando que con movilidad de capitales es imposible mantener tasas de interés bajas e inamovilidad de tipo de cambio. Supongo que esto explica la prudencia con la que el banco central ha movido la tasa líder. La implicación para la política es que si se llegara a agudizar el desequilibrio externo por la baja de exportaciones y de remesas familiares, la autoridad monetaria necesita evaluar hasta qué punto puede sacrificar reservas internacionales para sostener el tipo de cambio con una holgura crediticia que paulatinamente se haría más insostenible, o bien, si en vez de ello resulta más conveniente un suave deslizamiento del tipo de cambio que permita mantener razonables niveles de liquidez y crédito con las implicaciones inflacionarias consiguientes. Naturalmente que el sector público dispone de instrumentos para influir sobre el comportamiento de otras variables relevantes, como el de las importaciones, la política fiscal, el financiamiento externo y la cooperación de la comunidad internacional.
Naturalmente el sector publico cuando interviene en la economia ocasiona mas perjuicios que beneficios. Se ha comprobado hasta la saciedad que la intervencion estatal en la economia es perniciosa, y la devaluacion del Quetzal es por la falta de confianza de los agentes economicos en este gobierno de izquierda populista, asi el aumento excesivo del gasto publico, la baja de la recaudacion de impuestos, la reforma tributaria y el descenso en los ingresos de divisas son una combinacion perfecta para devaluar mas la moneda local. Esto se les dijo cuando estaban discutiendo el presupuesto, y ahora a toda la poblacion le toca pagar las consecuencias de las estupideces y necedades del actual ministro de finanzas, que no ve nada mas alla que su afan de proporcionar fondos a los programas de "cohesion social".
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