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José Antonio Castro
Pobladores de Canalitos caminan al cementerio del lugar para enterrar al piloto asesinado.
Anthony Josué Rosales Morales falleció ayer en el Hospital San Juan de Dios; en el mismo hospital que lo vio nacer el 7 de enero de este año. El pequeño, de 2 meses de edad, murió a consecuencia de un impacto de bala en la región tóraco-abdominal, como consta en su acta de defunción.
El niño fue una de las víctimas que dejó el ataque al piloto Waldemar Pineda Rivas, de la ruta a Canalitos, zona 24 y que terminó con su vida. “Cuando el bebé ingresó al hospital ya había perdido poco más del 20 por ciento de su volumen sanguíneo”, explicó Héctor Fong Veliz, director del hospital. La bala impactó varios órganos vitales y a pesar de resistir una operación, su estado siempre fue crítico.
El pequeño es velado en su casa ubicada en el cantón Las Pilas. Ahí, en una habitación pequeña los vecinos y amigos de Sonia y José, padres del pequeño, rezan y observan la caja que guarda su cuerpo y que se rodea de imágenes de la Virgen con el niño Jesús en los brazos. Sus padres se consuelan mutuamente y coinciden en no buscar culpables “a mi angelito lindo le tocó estar en el lugar y momento que sucedieron las cosas”, explica su padre y su madre continúa: “Le pedimos a Dios que la muerte de nuestro bebé no sea en vano. Que sirva para que esa persona se arrepienta de lo que ha hecho”.
Los gastos funerarios fueron cubiertos por la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente (SOSEP), según se confirmó de manera oficial. El entierro será hoy a las 14:00 horas en el cementerio de la localidad; el mismo que desde ayer alberga a Pineda, la otra víctima de este ataque.
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