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Guatemala, domingo 29 de marzo de 2009

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Domingo:

Los hijos de una sociedad violenta

Roban, extorsionan o matan desde los 13 años. Incluso menos. “Paisa” o pandillero. Este es el perfil de los jóvenes en los cuatro centros de privación de libertad para menores de la Secretaría de Bienestar Social. El tiempo allí solo añeja viejos conflictos. 

Mirja Valdés

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Ampliar imágen EP Foto:  El Centro Juvenil de Privación de Libertad, San José Pinula, donde asesinaron al profesor Winter.
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La ley Pina

En otros países, como en España, los menores de edad se consideran sujetos de privación de libertad a partir de los 15 años. En Guatemala es a partir de los 13 años, según la Ley de Protección Integral de Niñez y Adolescencia (PINA), en su capítulo de menores en conflicto con la ley. Sin embargo cuando los muchachos son entrevistados relatan que su historia delictiva comenzó a los 9 años.

Cuando un menor comete homicidio la sentencia máxima del juez es de 6 años. Hace una semana, un medio escrito publicó que entre 2007 y 2008 se incrementaron en un 153 por ciento los procesos por homicidio cometidos por menores, la cifra es correcta, confirma Guillermo Melgar, vocero del Organismo Judicial.

Rara vez abogados particulares se hacen cargo de casos de menores transgresores, son los abogados del Instituto de la Defensa Pública Penal (IDPP), cuatro juristas específicamente, para atender decenas de expedientes.

Perfiles

14 años. Su historia comienza cuando un grupo de pandilleros ocupa su casa, ingresó a Gaviotas por robo agravado. En cada motín dentro de la correccional fue adoptando una actitud beligerante, cada vez seguía menos las reglas hasta el punto que debieron separarlo del grupo por su conducta agresiva, reacio. La conclusión del psiquiatra es que el tiempo que permaneció en la correccional deformó su personalidad.

16 años. Se integró a la pandilla a los 11 años, y a los 15 dirigía un grupo en Quetzaltenango y otro en la capital. Su principal actividad eran los asaltos. Su personalidad es dialogal, con una gran capacidad de movilizar a sus compañeros. Participó en cuatro de los últimos amotinamientos en la correccional en San José Pinula.

17 años. Abiertamente admitía su participación en extorsiones, hablaba de los combates entre pandillas. Los psicólogos lo definen como alguien extremadamente inteligente, sagaz e incluso colaborador. Sin tatuajes. Su aprendizaje en actos delictivos según observaron, fue durante los años que estuvo recluido en el centro de privación de libertad.
Todos se enteraron de quién era el profesor Jorge Emilio Winter Vidaurre, de 45 años, el día que sus mismos alumnos lo asesinaron. Él era docente de Telesecundaria en el Centro Juvenil de Privación de Libertad para Varones (Cejupliv), Etapa 2, en San José Pinula. Las condiciones de su muerte se resumen en la línea que escribió un reportero al día siguiente de este acto sanguinario: “Después de matar, bailaron”. Así lo hicieron.

Quienes bailaron alrededor del cadáver de Winter eran jóvenes entre 16 y 20 años que lo tomaron de los pies, lo arrastraron –los telenoticieros transmitieron esas escenas–, y luego le extrajeron el corazón y las vísceras. Para varios de ellos no era la primera vez que le quitaban la vida a alguien. Cumplen sentencia por homicidio. Habían matado antes de cumplir la mayoría de edad.

La ley del talión impera en un país como Guatemala, donde al conocerse el hecho la población pedía justicia a gritos con un “¡mátenlos!” a los asesinos del profesor Winter. El hecho originó debates a través de medios de comunicación donde expertos en el tema intentaron dar respuestas al comportamiento de estos adolescentes. ¿Por qué esa saña contra un ser humano? Porque son el resultado de una sociedad violenta, dijo uno; porque son hijos no deseados, dijo otro. Hijos no deseados, ¿de quién?, ¿quiénes son sus familias?, ¿dónde viven? ¿qué los lleva a transgredir de esa manera?, todas esas interrogantes alrededor de estos menores. Surgieron también preguntas sin respuesta, ¿cómo transcurren los días de estos muchachos en los cuatro centros de privación de libertad?

¿Rehabilitarse? Es lo menos que ocurre con los menores recluidos en los cuatro centros de privación de libertad. Para muchos de ellos, es el comienzo de una carrera criminal, de entradas y salidas a centros de detención. Es como un círculo del que muy pocos logran salir.

“Paisa” o pandillero

A la entrada del Centro Juvenil de Detención Provisional (Cejudep), en la zona 13, conocido como Gaviotas, se ve a un muchacho delgado, moreno, de cabello ondulado estilo hongo. Lleva puestos unos pantaloncillos cortos de lona de tres tallas más que la suya. Sus piernas se miran como cabos de hachas entre sus tenis blancos cual botas de astronauta, eso parecía su calzado.
Probablemente de 15 años. ¿Tatuajes? Ninguno a la vista.

Está esposado mientras un agente de seguridad lo sujeta del brazo izquierdo y le indica hacia dónde ir. Como él hay 285 jóvenes en estos reclusorios; 265 muchachos y 20 muchachas entre los 13 y 20 años de edad. En Bienestar Social, la secretaría a cargo de estos centros, no llevan estadísticas, pero estiman que día a día llega un promedio de cuatro muchachos al Cejudep, a donde ingresan primero. Llegan por robo agravado, extorsión, encubrimiento propio u homicidio.

Rodolfo Kepfer, psiquiatra consultante de los cuatro centros, los divide en dos grupos antes de describirlos: “Pandilleros” y “paisas”, estos últimos los que no pertenecen a pandillas. Es enfático al hacer esa diferenciación porque sus perfiles de conducta son distintos, insiste.
La mayoría son “paisas”. “Las conductas delictivas de estos jóvenes son por imitación y necesidad de consumo, me refiero a muchachos que les gusta el dinero fácil y no necesariamente están ligados a contextos de precariedad”. El dinero fácil para sus tenis de marca, ropa o aparatos electrónicos de moda –como el Ipod–, el delito más recurrente es robo agravado. Son hijos de comerciantes, obreros, mensajeros, docentes y secretarias de un estrato medio, medio bajo. La familia los ve como la oveja negra porque sus hermanos estudian o trabajan.

Durante las entrevistas, los psicólogos suelen escuchar “quería probar esa vida aventurera”.
Cualquier discusión con sus padres o tutores los empuja a eso, aunque su personalidad tiende a esos comportamientos. “Indudablemente la sociedad no les aporta visiones atractivas”, señala Kepfer. Les seduce más robar, y ellos están predispuestos a ello, son irritables, rebeldes en extremo y con dificultad para adaptarse a las normas. En el Cejudep, al principio, manifiestan arrepentimiento y 15 días después se sienten como en casa; los adolescentes se adaptan pronto a lo bueno y a lo malo.

“Paisas” y pandilleros guardan sus distancias, los primeros les temen a los segundos, aunque no aplica para las jóvenes. “Fueron los Dieciocho (…) nosotros no queremos tener broncas ni que nos pase nada, aquí habemos ex y paisas (…) si le hicieron eso al profe ¿cómo no lo van a hacer con nosotros?”, dijo a los reporteros uno de los muchachos del Cejupliv Etapa 2, en San José Pinula, el día que mataron al profesor Winter.

Los pandilleros exhiben conductas más agresivas, de hecho son los responsables de los motines ocurridos en estos centros –Mara Salvatrucha y Mara Dieciocho (MS y M18)– y no pueden estar en un mismo espacio. Aunque las 20 muchachas internas en Gorriones, el Centro Juvenil de Privación de Libertad para Mujeres (Cejuplim), conviven en un mismo espacio sin mayores fricciones.

Extorsión y homicidio, los delitos que con más frecuencia cometen. “El principal rasgo en su conducta consiste en la destitución de toda figura de autoridad racional y social, sustituida por lo que ordene la pandilla. La mara les dice cómo actuar” y los “paros”, los novatos de la pandilla, son los más obedientes para cometer los actos más brutales con el fin de ganar méritos y el respeto de la clica, su grupo. Eso ha descubierto Kepfer al entrevistarlos.

Sus cuerpos no necesariamente están marcados con tatuajes, pero ellos se reconocen como miembros de alguna pandilla. “Sus novias y sus hermanos son como ellos, visten y hablan igual que los reclusos”, dice un trabajador de Gaviotas.

Emocionalmente fuertes, regularmente dentro de la familia hay un historial delictivo; el papá, la mamá, un tío, un primo que está o ha estado en prisión. No les apetece el aprendizaje ni la estructura, de hecho su nivel educativo no supera los seis años de primaria. Los “paisa” escasamente los superan por uno o dos años de nivel básico.

Cuando asesinan realizan rituales, actos conmemorativos –como con el profesor Winter– que celebran públicamente para alimentar su prestigio dentro de la pandilla e infundir temor a los demás. No hay criterio propio que valga y discernimiento del bien o el mal, sólo obedecen porque a cambio reciben protección. “Afuera se protegen entre sí proveyéndose de techo, comida o ropa cuando lo necesiten”, dice Kepfer. La solidaridad es una norma entre ellos.

La escuela del mal

Los empleados de las correccionales de menores saben que después de una requisa o un motín los ánimos quedan caldeados. Siempre esperan un tiempo prudente, un par de días para volver a la normalidad e impartir sus clases, pero el 4 de marzo, cuando asesinaron al profesor Winter, no esperaron. A pesar que un día antes se había requisado el lugar, los docentes continuaron su rutina. “Estábamos en clases como a las 9:00 cuando todo empezó”, relató a los reporteros uno de los muchachos, un “paisa”.

Ese día, como todos, se levantaron a las 6:00 de la mañana, desayunaron a las 6:30 y quien quiso asistió a clases a las 8:00. La mayoría cursa la primaria. “Pero no todos vienen a clases y nosotros no podemos obligarlos a que estudien”, afirma un docente que prefirió no ser identificado. Los profesores admiten que sienten miedo después de lo ocurrido el 4 de marzo.
Los maestros imparten clases cinco días, los muchachos en promedio asisten a tres. Vagan por allí en el campo de fútbol, dice el docente, en las tardes ocurre lo mismo, a veces asisten a clases de panadería o computación. Tienen libertad de hacer o no hacer y aunque todo va a sus expedientes, poco les importa.

“Cuando salen no se integran a la sociedad porque no existen los programas que se los permita, por el contrario lo que tienen día a día es una escuela del crimen. Son jóvenes y aprenden lo que ven, sea bueno o malo”, señala Óscar Córdova, diputado del Partido Patriota, presidente de la Comisión del Menor y la Familia. Él y otros funcionarios dedicados a temas de niñez y adolescencia estuvieron en la correccional de la zona 13 días después del último motín.

En su listado de observaciones incluye desde las instalaciones inadecuadas hasta las actividades de poco provecho para ellos. “¿Qué hacían cuando llegamos?, una especie de manualidades en papel…, yo me pregunto ¿le servirá para ganarse la vida lo que aprendieron a hacer en papel ese día?”.

Efectivamente, a la salida de un día de visita, Luisa Emilia Zapata, regresó con los ojos rojos por el llanto y un barco de papel elaborado con la vieja técnica japonesa del origami. “Esto hacen allí adentro”, muestra orgullosa ella, una vendedora de ropa interior en el mercado de Antigua Guatemala, madre de un muchacho de 17 años que cumple su sentencia por robo.

Las diferencias entre los M18 y los MS complica las circunstancias para Bienestar Social. “Hay hacinamiento y es terrible, no debieran estar más de tres muchachos por habitación y allí habían al menos 30 en cada pabellón. Tampoco están separados por edades sino por delito, ¿cómo es que niños de 13 años estén con los de 20?”.

 Hay mayores de 18 años porque al momento de su sentencia eran menores de edad y  terminan de cumplirla en la correccional. “La justificación de la directora (Silvia Palomo) son las eternas diferencias entre pandillas y por eso crearon un anexo de Etapa 2 en la zona 13 para ubicar a los MS y dejar en San José Pinula a los M18”, explica Córdova .

En la zona 13 se fuga quien quiere, una pared separa el anexo de la calzada Atanasio Tzul.
Cámaras de seguridad no hay. “Las arrancan los muchachos, eso nos respondieron cuando fuimos”, dice Córdova. Las autoridades de la Secretaría de Bienestar Social indican que trabajan en una reingeniería. Nada más.

Es interesante ojear los expedientes de estos muchachos y revisar las conclusiones de los psicólogos. Las sospechas se confirman allí: salen peor de como entran.  
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12 comentarios:

  1. maria guerra: (2010-08-24 10:24:43 horas)
    pues la verdad deberian poner mucho asunto a los jovenes ya que si lo saben hay jovenes que se encuentran inocentemente ahi tambien, y los empleado de esto lugares no son ningunos santos, ya que yo me enterado por fuentes que les pegan y ellos por miedo no dicen nada, otra cosa dicen darles estudio y tampoco si bien les va les enseñan un libro cada 15 dias eso no e justo piensen un poco en los inocentes luego no se pregunten porque existe tanta violencia sino que investiguen bien bien a fondo como estan ellos ahi,, mas hablo de lo que es etapa II y gaviotas...
  2. Ileana Batres: (2010-05-17 00:04:33 horas)
    Necesito por favor la dirección exacta donde está ubicado el centro Geviotas
  3. Nery Muñoz: (2009-11-17 11:14:48 horas)
    las personas forman una parte material e inmaterial, estos dos elementos constituyen el patrimonio natural del ser humano "pues asi lo creo" estos jovenes caminan sin espiritu, es la herencia con que cuentan esto va a tener consecuencian aun mas lamentables pues apenas empieza, me gustaria saber quien con intensiones oscuras creo estos fenomenos sociales, quien ve esto y o analiza y ademas profundiza me entendera un poco mejor.
  4. Miriam Vargas: (2009-10-22 10:07:29 horas)
    Trabajo como Trabajadora Social en un Centro que brinda proteccion temporal a niños/as y mujeres sobrevivientes de violencia intrafamilia en el Municipio de Puerto Barrios, Izabal y segùn ndica nuestras estadisticas ni en sus propios hogares con sus propios padres no estan seguros los jovenes ya que sus derechos son violados. Se deberia elaborar y ejecutar proyectos de educacion a padres de familiar en cuanto a la forma de educar a los hijos y que sean jovenes felices y con deceos de superacion
  5. EDGAR RENÉ CÓRDOVA, Abogado y Nota: (2009-04-19 11:39:55 horas)
    La LEY DE PROTECCIÓN INTEGRAL DE LA NIÑEZ Y ADOLESCENCIA, en su artículo 1, nos dice que, la presente ley es un instrumento jurídico de integración familiar y promoción social, que persigue lograr el desarrollo integral y sostenible de la niñez y adolescencia guatemalteca, dentro de un marco democrático e irrestricto respeto a los derechos humanos. He expresado mi derecho a la libre emisión del pensamiento a través de este foro, no obstante la psicopatía de un participante señalado en este espacio de castrado intelectual a quien le molesta que haga valer mis títulos profesionales. Les hago el llamado a organizarnos e impulsemos una verdadera revolución pacífica. edgarrenecordova@hotmail.com
  6. Lic. Estuardo Pelaez Alvarez: (2009-04-13 17:20:46 horas)
    Con comentarios y actitudes como don Tono Fuentes, no es de extrañar que sucedan estas situaciones en Guatemala
  7. gustavo castillo: (2009-03-29 20:23:31 horas)
    Cuando pienso detenidamente en estos muchachos me dan lástima, pues en la mayoría de casos son persona muy sufridas. Yo tambien anduve en situaciones muy precarias con una sarta de hemanos y con mi madre viuda. Sentí hambre, sentí odio hacia los ricos, sentí rechazo hacia la sociedad y mis únicos amigos eras mis compañeros mugrosos y mal olientes amigos. Hasta que comprendí que a muchas de las personas que odiaba no tenían la culpa de su situación y con mucha gana y hambre de ser alguien luche sin dañar a nadie y hacerme un espacio. Insto a la sociedad guatemalteca, que oremos a Dios implorando misericordia para que se acuerde de estos muchachos como se acordó de mi. Lic. Castillo.
  8. Isabelle Fischer: (2009-03-29 15:21:33 horas)
    Lamento del Quetzal 29 March 2009 13:12 Si te sientes contemplado, si te sientes observado ese soy yo...vivo en un recuerdo, vivo en el libre vuelo. Mi espera es paciente Te enfrentas a tus hermanos y hermanas. Cuando llegue tu día volveras a tus pasos para ver que no valio la pena. Mi libre vuelo te sigue esperando Vivo en los verdes recuerdos que duermen bajo el cielo azul de nuestra gran patria. Con el pecho ensangrentado sigo mi canto; canto que enmudecen tus gritos desesperados. Sigo esperando y te contemplo Te observo mientras vuelo lejos de tus brasas ardientes Espero que llames para volver y levantarte al cielo porque el alma de tu patria soy yo, inconmensurable e infinita, orgullosa de ser quien soy esperando paciente a que vuelvas de ti y entres en mi. !Ama tu patria guatemalteco, no rompas mi vuelo! Isabelle Fischer
  9. Ing. Omar Rodas: (2009-03-29 12:12:24 horas)
    Es muy triste que en nuestro lindo Pais pasen una serie de hechos delincuenciales que ya sobrepasan los limites de lo sanguinario para pasar a algo mucho peor. Es importante que las autoridades procedan a diseñar dos programas paralelos en cuanto a los pandilleros. Uno de reinsercion; este absorbera a todos aquellos jovenes que esten forzados por algun motivo a estar dentro de las pandillas y a los que realmente quieran reincorporarse a la sociedad de manera racional y voluntaria. El otro debe ser un plan de combate a estos delincuentes que no acepten su rehabilitacion. Este plan debe ser fuerte y la señal que debe enviar es que no se toleraran los actos criminales e intimidatorios de estos personajes nocivos para nuestra sociedad. Asi que esperamos una respuesta clara de las autoridades hacia estos delincuentes porque actualmente estas pandillas estan enfrentando la autoridad de manera peligrosa hasta el grado de que en la actualidad tienen a nuestro Pais, en el tema de seguridad, como un pais faliido, tinen al pais de rodillas y nuestras autoridades de gobernacion devolviendo el dinero porque no lo necesitan. Que contradiccion pero es porque la primera dama tiene otras prioridades: su campaña presidencial para el proximo periodo.
  10. Sebastian Guevara: (2009-03-29 12:11:48 horas)
    Esto es producto de la falta de oportunidades y pobreza causada por años de políticas que debilitan al Estado, el cual falla en crear trabajo y en ofrecer educación y salud. En resumen, es resultado de un sistema político y económico fallido, como el que quiere promover proreforma. El Estado tiene un papel importante en la sociedad, no puede permanecer neutro.
  11. Tono Fuentes: (2009-03-29 09:05:11 horas)
    Estos muchachos son verdaderos sub-productos de la sociedad desigual y del derroche en que vivimos. Geneticamente no nacen asi. Pero como la mayoria nace en ambientes pobres (asentamientos) que por cierto ya son muy numerosos, y lo seran mas a futuro cercano, son formados por el medio que los rodea. Por eso es que en las areas de clase media acomodada o de mas nivel, no nacen muchachos para la salvatrucha ni para la 18. Ellos van a colegio privado. Despues a la U, aqui o en el extranjero. La vida de ellos se desenvuelve en otro ambiente. En cambio la escuela de los mas pobres es la calle. Lo digo porque he conocido esos ambientes. Tanto de la clase baja como los de media acomodada.
  12. Adriano González: (2009-03-29 08:44:17 horas)
    Es increible la permisibilidad que se tiene en cualquiera de las carceles del país... Que pasó, como fué que se llegaron a estos límites? Hago un llamado al ejercito, a que haga lo que hicieron hace 30, 40 años, ya saben a que me refiero... pero en esta oportunidad no contra gente pensante sino contra parias sociales... creo que el ¨glorioso¨ ejercito de Guatemala tiene una única oportunidad de congraciarse con la población y por primera vez en la historia de la patria ser ¨glorioso¨
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