A propósito de la violencia y las extorsiones desbordadas
Adolfo Barrera Ortiz
La violencia desbordada en la capital con un dramático y elevado costo en vidas humanas no tiene antecedentes. El Gobierno está en el ojo del huracán, pues la seguridad pública es una responsabilidad del Estado. Pero de donde viene este desborde, existen diversas hipótesis y conjeturas. El tema de la corrupción y la transparencia pasa por todas las coordenadas de la gestión del Gobierno. Existe una idea muy generalizada entre la opinión pública, la gente repite que hay una casta de funcionarios en la administración, que extraen recursos para enriquecerse y que de la noche a la mañana emergen nuevos ricos del Gobierno. Diversos hechos dejan una tormenta de dudas. El saqueo de los Q82 millones del Congreso, la oposición por transparentar los gastos de Cohesión Social y otros programas emblemáticos de política social, las deficiencias y la manipulación de sistemas administrativos como Guatecompras y Sicoin, el desenfoque y desequilibrio de prioridades de Prorural, la mala calidad del gasto público, prácticas de nepotismo y apropiación de asignaciones a través de contratos dudosos, despilfarro, salarios y honorarios desproporcionados y otro sinnúmero de prácticas de dudosa probidad.
Entonces se requiere que el Gobierno asuma con seriedad, consistencia y demuestre con hechos una política en contra de la corrupción, dándole seguimiento, continuidad, integralidad y con toda la fuerza del Estado y sus instituciones, a este cáncer que llega a todos ciudadanos como un funeste y tenebroso mensaje, que podría estar disparando una especie de pandemia social que exacerba las extorsiones, secuestros rápidos y todo inimaginable apetito por obtención de riqueza por métodos ilícitos, que está llevando al país a colocarse en el ranking mundial en el segundo país más violento de la tierra.
Este tema debería ser motivo de reflexión al más alto nivel del Gobierno, la Corte Suprema de Justicia, la Contraloría General de Cuentas, el Congreso de la República y los Partidos Políticos, antes que la institucionalidad entre en un ciclo de inestabilidad y despeñadero, que creo nadie quisiera vivir en Guatemala.
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2 comentarios:
Rojas Fernandez: (2009-03-29 23:02:23 horas)
A mi me da pena lo que le pasò a la esposa del Ombudsman tambien, pero me da muchìsima mà s pena lo que le paso a un niño que ni habia empezado a vivir y a los que estamos sujetos los 13 millones de guatemaltecos.
Qué pena realmente la situación que estamos viviendo. Me cuestiona lo que yo y los demás ciudadanos estamos haciendo por combatir esta violencia. Actuaremos nosotros también violentamente? Qué estamos enseñando a los niños y a los jóvenes?
He pensado mucho en lo que pasó a la esposa del ombusman Lic. Sergio Morales, qué pena que él esté pasando por este mal rato, la angustia que en determinado momento hemos sentido todos por nuestros familiares y amigos.
2 comentarios: