Casandra aseveraba que se puede amar a alguien toda la vida pero “no constantemente”. Quiso posiblemente dar a entender –en su idioma de oráculo– que la relación sentimental entre individuos –el género es irrelevante– debe tomar por momentos un cierto respiro para poder prolongarse en el tiempo. Pero también acontece –y parece bastante frecuente–, películas como Buterfield 8, Back Street, o Intermezzo lo han mostrado con realismo y talento –que en esas épocas de doméstica tranquilidad, quizá de aburrimiento–: ¡la vida puede ser tan larga y desgastante finalmente! Que se presente “aquel encuentro fortuito” con aquella “otra” u “otro” que aporte una nueva emoción, quizá misterio y brillo a una vida repleta de problemas cotidianos que va perdiendo su emoción con el pasar del tiempo. Ese eventual reencuentro con el entusiasmo, ese “algo diferente” tiene el peligro de que él o ella o ambos se dejen pillar sentimentalmente, pierdan el sentido de la realidad –estar entre nubes– y que lo que debía ser un recreo temporal y agradable se torne en un intriangulis doloroso de desembrollar… Algunos lo resolverán al decidirse por un salto a lo desconocido, otros regresarán algo melancólicos al bregar cotidiano de su vida habitual. Les quedará a estos últimos la duda de lo formidable que aquello hubiera podido ser de haber tenido el coraje para cambiar. Hasta que 30 años más tarde sucede un nuevo encuentro accidental entre ambos y entonces, ¡cataplún! ¿Me verá tan mal a mí como yo a ella (o a él)? Y es que la vida siempre pasará la factura tarde o temprano. Casandra lo sabe, Casandra lo asegura.
A continuación algunos pensamientos relacionados con el tema.
“La gran pregunta que no he podido responder: ¿qué es lo que quiere la mujer?”, Sigmund Freud. “El primero asevera: ‘¡mi mujer es un ángel!’ El segundo desconsolado: ‘la mía aun vive’”. Cobardemente Anónimo. “La razón de nuestro largo y exitoso matrimonio: nos reservamos el tiempo para ir al restaurante dos veces por semana: buena comida, excelente vino, candelas, baile, ambiente romántico. Ella va los martes y yo voy los jueves”. George Burns. “Tuve mala suerte en el matrimonio. Mi primera esposa me dejó. La segunda aún vive conmigo”. Milton Berle. “Si alguien te roba la mujer, tu mejor venganza es que se quede con ella”. Nicolas Sarkozy (al referirse a Cecile, su ex esposa). “Cásate. Si tu mujer es buena, serás feliz. Si tu mujer es mala te tornarás filósofo”. Sócrates (prefirió la cicuta para escapar así a la esposa que lo aporreaba sin misericordia). Y ¡cuidado con los encuentros furtivos! ¡La de Semana Santa se presta también para ello!
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