Con “La Insignia” aprendí que todavía quedan escritores comprometidos.
Marcela Gerada
Fue una compañera infalible: en noches de insomnio y también durante largos viajes. En tertulias entre cañas y boquerones, en caminatas por la calle Luchana, la Plaza Dos de Mayo o en el Parque El Retiro de Madrid. Se coló a mis noches, se adueñó de mi almohada y le puso un sello distinto a mis días con sus múltiples voces, con su mirada cambiante, con su postura precisa. Me hizo reír, preguntar, soñar y enfurecer, pensar y sobre todo; escribir. Me empujó a hacerme de una disciplina para leer para el caos de cosas de ese continente al otro lado del mar, ese que siendo el mío, aprendí a ver diferente desde las calles y avenidas de España.
A pesar de que ella creyó que nuestros encuentros eran ocasionales, más bien, siempre la busqué por donde pude. La rastreaba y hacía lo que fuera por leer de ella su última publicación. Así me creció: primero como una semillita y luego, me inundó como un torrencial de agua. Me invitó a sentarme en su escritorio, a hablar sin adjetivos y a observar el mundo desde ahí. Juntas recorrimos países y hechos políticos, construimos y soñamos mundos. Personajes e historias, esas que a veces no vemos, esas que a veces hacemos desaparecer.
Con su voz seductora me invitaba a caminar, como caminan los amigos: cerca, de la mano, un lugar desde donde ver. Yo también le regalé algunas palabras que ella atesoró y me las devolvió en forma de sonrisa. Desde su aparición hace diez años, supo formar a toda una legión en periodismo a autores latinoamericanos.
Dice Elias Canetti: “Hoy en día, nadie puede llamarse escritor si no pone seriamente en duda su derecho a serlo. Quien no tome conciencia de la situación del mundo en el que vivimos, difícilmente tendrá algo que decir sobre él. Mientras haya gente, que asuma esta responsabilidad por las palabras y las sienta con la máxima intensidad al reconocer un fracaso total, tendremos derecho a conservar una palabra que ha signado siempre a los autores de las obras esenciales de la humanidad, obras sin las cuales no tendíamos conciencia de lo que realmente constituye a la humanidad…podemos siendo muy severos con la época, llegar a la conclusión de que hoy en día no hay escritores, pero debemos desear apasionadamente que haya unos cuantos…”.
Con La Insignia aprendí apasionadamente que todavía quedan escritores comprometidos.
Un nudo en la garganta de decir: adiós a La Insignia, adiós a mi compañera. Adiós a las largas noches de insomnio a su lado, con sus cuestionamientos y sus insistencias. Ahora si a guardar cachivaches y a no esperar más su publicación: llegó la hora de las “despedidas, los agradecimientos, la idea de servir a la causa del republicanismo, en calidad de Derecho, laicismo, cultura”, propuestas de cambio, situaciones concretas y como más que algunos de nosotros –sus fieles compañeros y colaboradores– lo entendimos, nos construyó y formó, creo que han sido años más que bien empleados. Un esfuerzo que merece ser reconocido y agradecido por todo lo que significó y representó para nosotros, sus amigos de lucha y de búsqueda.
De La Insignia agradezco muchas cosas. Habernos enseñado a los latinoamericanos a salir de dicotomías inútiles que no explican nada. Huir del bluf constante de razas y etnias buenas/malas.
Que el mundo empiece y acabe cada día sin ella es hacer el mundo un poco más angosto y gris. Los que nos mantuvimos cerca de esta inigualable compañera, nos quedamos no sólo con un mundo de palabras, no sólo con “vidas de papel”, no sólo con la posibilidad de una mampara rota por una bestia felina. Nos quedamos con el legado de –con todo y el mundo amargo que habitamos– mantener abiertos los canales de comunicación y esperanza entre los seres humanos.
Desde y con La Insignia se nos forjaron otros caminos, otras posibilidades, otras miradas. Nos renació la esperanza y la utopía. Gracias a Carolina, Natalia y Jesús por constituir un pedacito inmenso de lo que ahora somos; Gracias a La Insignia: una compañera infalible: en noches de insomnio y también durante largos viajes.
PD. Puedes visitar el portal web: www.lainsignia.org
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
7 comentarios:
Daniel Calderon: (2009-04-06 18:16:24 horas)
Hasta el día de hoy conocí a la insignia, lástima que por medio de una esquela. Me parece que los que tenían "compromiso" no estaban tan comprometidos. No escucharon los gritos pidiendo ayuda. Lástima.
mannpellecer: (2009-04-06 14:25:54 horas)
Solo me fui a encontrar con un artículo de Mario Roberto Morales, y disculpen" mi falta de ignorancia" que pasó ahí? Es un portal mas, no? O me estoy perdiendo algo súper, por venir de Marcela creo que si? Salu2. mannpellecer@yahoo.com
Lizzy Illescas: (2009-04-06 14:05:20 horas)
Es el primer periódico digital que conocimos. Hace más de 7 años. Felicitaciones a la INSIGNIA por la calidad de sus escritores como Sergio Ramírez, Mario Roberto Morales, Jesús Gómez, Alberto Acosta, Juan Gelmar, Rocío Silva, y otros que durante todo este tiempo nos enseñaron la búsqueda de un mundo mas humano e incluyente.
Lizzy Illescas: (2009-04-06 14:01:44 horas)
Es el primer periódico digital que conocimos. Hace más de 7 años. Felicitaciones a la INSIGNIA por la calidad de sus escritores como Sergio Ramírez, Mario Roberto Morales, Jesús Gómez, Alberto Acosta, Juan Gelmar, Rocío Silva, y otros que durante todo este tiempo nos enseñaron la búsqueda de un mundo mas humano e incluyente.
Gustavo Grajeda: (2009-04-06 12:52:37 horas)
Por un azar de esos que nos depara el aldar vagabundeando por la web, conocí a La Insignia y con ella a toda una pleyade de escribientes, incluyendo a algunos centroamericanos, con ese denominador común que tu mencionas, compromiso. Hoy me entero que desaparece, que mal para los que allí escriben y peor para los que la leemos pero, al final no hay pierde, los que aprendieron de ella recibirán la estafeta y lo harán desde sus propios puestos de trabajo (por no decir trincheras, que ofende tanto a ciertas mentes infranqueables) y los que aprendimos a leer de ella seremos más exigentes con lo que otros escriben.
Angel Santos: (2009-04-06 10:12:05 horas)
Marcela,
Como para usted, tambien para mi y mis alumnos de la URL y la USAC, La Insignia fue una guia, una compañera y una gran ventana por la que ver.
Saludos y GRACIAS a La Insignia,
Angel
carolina broner: (2009-04-06 01:08:12 horas)
Gracias por tus palabras, Marcela. Y por tu mirada intensa.
7 comentarios: