Los días de Semana Santa deben ser de profunda reflexión, sobre todo considerando que estamos conmemorando la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, nuestro Señor.
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Los días de Semana Santa deben ser de profunda reflexión, sobre todo considerando que estamos conmemorando la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, nuestro Señor. Una cuestión sobre la que debemos meditar es que Cristo estableció con nosotros una nueva alianza, la cual es mucho más que un simple contrato por medio del cual Él tomó nuestros pecados a cambio de su inocencia.
La nueva alianza que Cristo estableció se traduce en la constitución de una familia que abarca a toda la humanidad, con la que Él compartió su propia filiación divina, haciéndonos hijos e hijas de Dios, lo que nos permite compartir su gracia. De suerte que la gracia del Señor es algo mucho más grande que un simple favor divino, es el don de la vida de Dios en la condición de filiación divina. Hijos e hijas de Dios por su gracia.
Entrar en la sociedad divina y participar en sus acciones significa colocarnos bajo la alianza de Dios.
Dios no pide que nos comportemos de determinada manera ni prohíbe ciertas conductas, ni se manifiesta, según el caso, a través de premios y castigos. La alianza con Dios no se trata de eso, no es un contrato por medio del cual se intercambian bienes o servicios, sino que se trata de personas: “Seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios” (Ez. 36, 28). Yo soy tuyo y tú eres mío. Las alianzas crean familias. Dios hizo su alianza para restablecer o renovar el vínculo familiar con los seres humanos, creados a su imagen y semejanza.
Jesucristo nos quiere en la alianza nueva y eterna que Él ha establecido por medio de su carne y de su sangre, la misma alianza que se renueva y ratifica en la Eucaristía, instituida por él en la Última Cena. Cuando su sacrificio supremo es renovado en el sacrificio del altar, nos reunimos en la mesa familiar para la sagrada comida que nos hace uno en Él.
Jesús dijo: “Os lo aseguro, si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. Quien come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Como el Padre que me envió vive, y yo vivo por el Padre, así quien me come vivirá por mí” (Jn 6, 52-68).
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7 comentarios:
juan parola: (2009-04-11 14:46:06 horas)
que decepcionante editorial, para el nivel de periodismo que esperamos de ustedes, se lo creeria a revistas como atalaya u otras de ese tipo, por eso es que no progresamos
carlos arias: (2009-04-08 16:02:42 horas)
es increible como brincan algunas personas cuando en un periodico aparecen articulos como este, por eso estamos como estamos, porque creemos que las cosas de Dios deben quedarse unicamente en la iglesia, cuando en realidad la ley de Dios deberia ser la que debiera regir todos nuestros actos.
Edgar Reynoso: (2009-04-08 13:46:00 horas)
Aliento al editorialista a continuar con esa expresion tan clara de la esperanza que solo proviene del conocimiento de Cristo y de la salvacion que de Él recibimos.
A aquellos que aún no han encontrado esa verdad por sus mentes veladas no queda más que orar por ellos y confiar en la esperaba que ellos también encuetren paz y salvación.
Una vez más felicitaciones por este editorial tan balanceado incluso a nivel denominacional.
Adelante
Byron Lopez: (2009-04-08 12:07:13 horas)
Interesante articulo especialmente por resaltar la Alianza del Pacto entre Cristo y la Humanidad, ahora bien Dios nos pide que consagremos nuestras vidas todos los dias del año , no los ultimos tres dias de la semana santa, tampoco nos pide que carguemos en semana santa en las procesiones, esta es una necesidad financiera de la iglesia catolica para generar ingresos a sus arcas. Si mantenemos nuestros valores morales y eticos, si consagramos a Dios el pacto de alianza hecho con uestra esposa ante el altar, si respetamos a nuestros hijso, a nestros padres y al resto de nuestra familia y si ademas compartimos con el necesitado estamos en el camino de Jesucristo y estamos haciendo lo correcto, pero no es por somatarnos el pecho en semana santa y vestirnos de cucuruchos que somos mas o menos cristianos, la cristiandad se lleva en el corazon dia a dia. Gracias por la reflexion porque la comparto. Y perdonen hermanos catolicos por las expresiones pero debemos renovar el Pacto y la Alianza con nuestro Señor Jesucristo para bendecir a nuestras familias.
Armando Ordoñez: (2009-04-08 09:31:24 horas)
¿Cuándo fue comprado este periódico por un telepredicador?
Lo que nos faltaba. Pobre mi Guatemala.
José A. Calderón: (2009-04-08 09:13:16 horas)
Puesto en un artículo, esta arenga religiosa no destacaría. Pero siendo el editorial del diario menos malo de este país, nos retrata de cuerpo entero como la sociedad conservadora, supersticiosa, mojigata y atrasada que somos.
Espero no ofender... pero rrrialmente...
Ernesto Alvarez: (2009-04-08 08:32:35 horas)
Me parecen muy oportunas las reflexiones durante toda esta semana, principalmente porque muchas veces vaciamos de sentido el gran significado que expresa: "Llegar a la gloria por victoria de la cruz" y nos quedamos en cosas accesorias que nos alejan del verdaero sentido del Amor de Cristo por todos nosotros.
¡Felicitaciones a todos los sacerdotes, en el Jueves Santo, a vivir lo que diariamente celebra en el altar!
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