Galletas, jugos de lata, papalinas, el tradicional sándwich, algunas frutas y pocas verduras conforman la lonchera de los estudiantes de establecimientos privados del país. Muchos prefieren comprar en la tiendas del colegio.
Ana Castañaza se levanta al recordar lo que tiene en la alacena. Cuando su hijo Eduardo, de 3 años, se viste, ella aprovecha para preguntarle qué quiere llevar de refacción: “Hay panito con huevo, tortilla de harina con queso, gelatina, uvas, manzana, jugo, panqueques y galletas”, le menciona. El pequeño Eduardo piensa un momento y responde de acuerdo a lo que más le gusta: gelatina, galletas de chocolate y jugo. Hasta después de una pausa larga responde qué desea que lleve su sándwich del día.
Es común que los niños pidan gustos para su lonchera. Algunas madres obedecen a lo que ellos solicitan por temor a que regresen con la comida intacta y otras se inventan trucos diarios para hacer atractiva la vianda con frutas o verduras para su refacción o almuerzo.
“Hay de todo”, dice Carla de Castañeda del Colegio Decroly Americano: “Niños que traen muchas chucherías y otros que tienen alimentos más saludables”. En este colegio, está prohibida la venta de golosinas pero para aquellos que no llevan lonchera y son clientes de la tienda, hay opciones como hamburguesas y papas para la hora del receso.
Por su parte, Roxana Orellana, maestra encargada de Curso del Centro Escolar Campoalegre, conoce los menús de sus alumnas por un proyecto de clase que impulsó para enseñar el tema de los porcentajes en su clase de Matemática. Le pidió a sus 30 alumnas que llevaran un diario para anotar sus refacciones. Así se dieron cuenta de los menús de la mayoría: “Poporopos, nachos con dip o frijoles, papalinas, frituras, galletas y pastelitos de todas las marcas y sabores, panes con paté, jamón, queso, pollo o carne, algunas frutas y escasas verduras. También jugos, néctares y su pachón de agua pura.
Pizza y refrescos carbonatados, los más vendidos
Según las maestras, hay alumnos que llevan brócoli o zanahoria para acompañar con algún dip. También fruta picada como manzana, banano, melón, papaya o enteras como mandarinas, fresas y uvas. “La mayoría de los niños trae bastantes cosas prácticas”, explica De Castañeda. Según ella, muchos sólo llevan dinero y la pizza y refrescos de cola son los más demandados en la tienda. Entre las recomendaciones que hacen nutricionistas para mejorar la alimentación de los niños están evitar los envasados y colorantes, cuidar la presentación para hacer apetecible el menú y utilizar porciones pequeñas y variadas. Muchos colegios del país ofrecen en sus páginas de internet consejos respecto al tema y en la red también abundan las opciones de páginas con artículos llenos de recomendaciones: www.dietas.com, www.alertanutricional.org y www.tipsfamilia.com.
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1 comentarios:
Daniel de la Vega: (2009-04-10 09:42:52 horas)
Si bien no podemos tachar de "malos" a los padres de familia que saturan de comida poco nutritiva a sus hijos, creo que tampoco podemos decir que es inofensiva esta negligencia practicada por años.
Y es que la mentalidad de "niño gordo = niño sano" reina en las mentes de los ocupados padres de hoy en día, los cuales no se detienen a pensar el daño que hacen al criar niños obesos y con malos hábitos alimenticios.
Me atrevería a decir que muchos de estos niños entran a la etapa adulta con un futuro menos prometedor en su salud y expectativa de vida, cuando desde su adolescencia han ya padecido incluso de enfermedades como la presión alta.
No se trata de decir "mi hijo está gordito", sino se trata de qué estilo de vida queremos que él o ella tenga cuando sea adulto y elija por su propia mano la comida que va a ingerir y la manera en que lo hará.
Amar no es cumplir caprichos, ni solo dar dinero, amar a los hijos es guiarles hasta en lo que se van a comer porque lo que ellos ignoran nosotros ya lo vivimos.
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