Y a través de ellos la mente, el corazón, los sentimientos, para cambiar un poco de actitudes, comportamientos y expresiones. Sólo tiene que dirigirse a la antigua Plaza Justo Rufino Barrios y justo ahí, donde estaba la Estación del Ferrocarril y en donde todavía están algunas de las viejas máquinas de vapor, aquellas que en la parada de La Ermita regalaban agua hirviendo a quienes carecían del preciado líquido, justo ahí, a la par del Museo del Ferrocarril, han instalado una importante exposición que nos lleva de la mano a entender quiénes somos y ¿por qué estamos como estamos? Si quiere se la pierde, si cree que ya sabe cuál es la historia pasada y presente de este país, puede dejar de ver lo que unas finas manos construyeron pacientemente para contribuir a entendernos, a erradicar el racismo y la discriminación que llevamos dentro.
Al nomás entrar se topará con figuras en relieve de todos los colores y culturas que le mirarán fijamente con la sonrisa reflejada en su rostro, y le seguirán a donde vaya. Sus dobles se reflejarán ante usted en el espejo. Es el inicio de un recorrido por la historia de esta dolida Guatemala para conocerla y amarla, pero fundamentalmente conocernos mejor, para amar, respetar y valorar a nuestros semejantes, sean del color y facciones que sean. Puede montarse, sin temor, a la camioneta que sin subsidio está en excelentes condiciones y recorrer en su pantalla las escenas de la vida diaria y mirarse en ese espejo.
Lo que pretenden esas manos y mentes que montaron la exposición es contribuir a que nos encontremos como hermanos y que, a partir de ese recorrido, vayamos por las calles, carreteras y veredas pensando en quiénes fueron esos que habitaron el país y quiénes somos los que ahora disfrutamos su belleza y su arco iris de colores reflejado en la piel de esa niña, del vecino o del niño de la calle o en la calle que se topa con nosotros. Podrá ver de dónde viene usted y su familia y esa mezcla de sangre y apellidos que demuestran nuestra multietnicidad y pluriculturalidad y por qué nos dicen ladinos o indios.
Justo después de la Semana Santa, cuando muchos se golpearon el pecho sin cambiar actitudes, bien vale la pena dar la vuelta en familia por ese museo donde la viejas máquinas nos recuerdan el pasado y la exposición nos dice “Por qué estamos como estamos” y nos muestra parte de nuestra historia, no sólo a través de fotografías y textos, sino también de videos y audios en donde nos la explican.
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5 comentarios:
Daniel Cifuentes: (2009-04-14 20:07:11 horas)
Odio......quien lo menciono. La verdad no es odio, solo es realzar lo que es evidente. No creo que eso sea ofensivo (imaginese cuantos muertos habrian por decir la verdad). Yo creo en lo que yo hago, creo en mi mismo y se de lo que soy capaz. Pero si alguien hace algo que daña a nuestra gente y a nuestro pais, no puedo mentir ni evadir la realidad.
julio obregón penagos: (2009-04-14 16:12:22 horas)
Gracias por la invitación, suena, y se siente interesante. Somos seres evolutivos desde que nacemos y "mencionar" al mero TATASCAM de todos nosotros los seres humanos -creo que es uno de los mandamientos que debemos cumplir.
Byron Lopez: (2009-04-14 14:15:48 horas)
No entiendo ese odio entre guatemaltecos, es insalubre y mal intencionado, el articulo de este señor a quien no conozco no lo veo mal, pero los comentarios son directamente contra su persona no referidos al articulo, Porque no pueden cambiar las personas??? en otro articulo hacen mencion a un pastor de apellido Prem, que fue secretario privado del gobierno defacto del general Laugerud, porque no pudo cambiar el señor Prem y ahora es pastor, Yo si creo que pudo cambiar. No lo conoci como corrupto pero si como pastor y si creo que ha cambiado, aunque no me quemo las manos por el, si algo debe, deberia pagar, las personas pueden cambiar señores y sus creencias cristianas seran los que los hagan cambiar, si de verdad han tenido un encuentro real con Dios.
Sal Troccoli: (2009-04-14 10:45:07 horas)
No cabe duda que eso es de los primeros principios que nuestra gente debe de tomar en cuenta, el hablar con nuestros menores, relatarles la belleza que Guatemala fue en el ayer, ensenar los sentimientos morales, para que cuando nuestra juventud ande en la marcha a su futuro, recuerde a cada minuto que en Guatemala no se debe robar, matar, y siempre tener como un principio el respeto a nuestros semejantes, para que así retornen las sonrisas que aunque somos un pueblo pobre, pero con respeto a los principios morales, herencia de nuestros padres en una ayer que para muchos le es difícil recordar, aplaudo la creación de museos o lugares donde se les ensene la luz de conciencia a nuestras nuevas generaciones, las mismas que se despliegan en el desamoro de la vida y su buena suerte.
Daniel Cifuentes : (2009-04-14 10:32:55 horas)
Me imagino que usted es uno de los que no cambio de actitud...............................
5 comentarios: