La crisis financiera nos ha pegado a todos. Las personas se preocupan en cómo sobrevivir en esta época de vacas flacas. ¿Se ha visto su organización forzada a recortar gastos y a despedir personal? ¿Se ha preguntado cuánto pierden las instituciones cuando dejan ir a personal identificado y capacitado, con experiencia y conocimientos? Este es un dilema que todos los administradores enfrentan. A propósito del tema, Kevin Cullen, columnista del Globe de Boston, publicó recientemente el artículo Una cabeza con corazón, la cual cuenta la historia de Paul Levy, director de un centro médico. Según relata el autor, días antes de reunirse con el personal para discutir la crisis financiera que enfrentaba el hospital, el señor Levy había recorrido los pasillos, prestando atención a pequeños detalles. Se percató de todo el personal operativo del centro, encontrándose entre ellos quienes ayudan a empujar las sillas de ruedas, a recoger la basura, a llevar la comida y a preparar las camas. Muchos de ellos eran inmigrantes que apenas subsistían con estos empleos y que seguramente tenían más de un trabajo, pero su labor era fundamental para atender dignamente a los pacientes.
La preocupación de Levy era cómo lograr mantenerlos ante la difícil situación, que exigía ahorros considerables en la operación. Reconoció muchas caras familiares cuando se reunió con los empleados: secretarias, técnicos, fisioterapeutas, administradores y, por supuesto, enfermeros y doctores. Les indicó que quería lanzarles una idea y saber su reacción. La misma pretendía preservar los empleos de todos, especialmente los del personal operativo, de limpieza y de cocina, pues, a su juicio, eran las personas más afectadas por la crisis económica. Ellos ya tienen una vida muy difícil, les indicó, y no debemos presionarlos más. Ahora bien, les dijo, “para conservarlos, todos debemos ceder algo y hacer ahorros en donde podamos y es probable que algunos debamos conformarnos con no recibir un aumento o una bonificación”. Tan pronto terminó de hablar, las personas aplaudieron frenéticamente, lo cual él interpretó como un signo de que la idea había sido bien acogida, por lo que les pidió recomendaciones de áreas en donde se podía ahorrar. El consenso alcanzado fue que todos harían sacrificios para que nadie fuera despedido; algunos ofrecieron no recibir un aumento, otros trabajar un día menos a la semana y otros ceder algunos beneficios. Ellos comprendieron que para que el barco salga a flote no es necesario que se hunda la barca de ninguno. Me pareció que la historia puede servir de ejemplo como un mensaje de solidaridad y cooperación, importante en estos tiempos en que debemos apretarnos el cincho.
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4 comentarios:
Tono Fuentes: (2009-04-17 15:39:30 horas)
Sr. Edgar Morales: su enfoque es preciso y sin tapujos, de lo que ocurre en nuestras relaciones laborales. La mano de obra es otra mercancia desechable (porque rapido envejece) a la que hay que sacarle buenas ganancias. Esto ha sido asi desde la epoca colonial. Vario un poco durante el periodo de la revolucion, cuando se creo el codigo de trabajo y el IGSS. Y todavia dicen cinicamente los neoliberales, que la lucha de clases es un invento marxista. No cabe duda que estos señores, son de apellido: AMARGO
Edgar G. Morales: (2009-04-17 10:22:33 horas)
Es cierto, todos somos la empresa, pero la misma tiene un dueño, quien no aceptan con que sus ganancias bajen un diez por ciento. ¿Que empresario estaria dispuesto a tener unas vacaciones menos ostentosas? ó ¿Que mediano empresario que sus ganancias le reportan 5 millones al año aceptará ganancias solo por 4.5 millones?. El sacrificio de mejoras laborales o rebajas de sueldos en tiempos de crisis, unicamente se ve en algunos trabajadores, porque en ellos si existe solidaridad y aun tienen valores morales con respecto al ser humano. Pero la mayoría de empresarios hasta ven a sus empleados como una simple herramienta para hacer dinero sin valorarlo como ser humano y como dicen cuando deje de ser util destruyase, hay quienes creen que somos objetos de su propiedad (esclavos) y otros nos ven como simples animales. Son raras las excepciones donde el empresario valora a su empleado é incluso lo estima.
rene posadas: (2009-04-17 08:32:37 horas)
Muy interesante pero eso sucedio en los EEUU un pais poderoso y rico,nosotros somos pobres y no somos poderosos.Ya el cincho no se puede apretar, pues ya no quedan ojetes para apretarlo mas.En los 60 trabaje en un hospital en Hollywood Calif.llamado Orchard sobre la Ave.de lexinton y Santa Monica Blvd.Fui el lavaplatos por alrededor de 5 meses trabajaba en la cocina.Un dia se enfermo cierto trabajador y me pidieron que hiciera el favor de recoger las viandas de los enfermos en un carrito.Los pacientes ni siquiera tocaban la comida y yo la tenia que tirar al recipiente de basura.Siempre me e preguntado por que aqui abunda y en Guate escasea.
JOSUE AUGUSTO PEREZ FIGUEROA: (2009-04-17 07:08:17 horas)
Eso es tener seso y comprender que la empresa esta constituida principalmente por personas y no solo por el PROPIETARIO. Todo persona que es miembro de una EMPRESA es la EMPRESA MISMA, cradora riqueza y causante de costos.
En Alemania, sucedio una cosa similar cuando una empresa automovilista tuvo serios problemas se llego al consenso con los sindicalistas que ellos trabajarian horas extras sin remuneracion para paliar la crisis y por su parte los accionistas se comprometieron a no repartir utilidades si no a invertir en la empresa por los mismos motivos.
La EMPRESA es necesaria pero tambien necesario es reconocer que las PERSONAS que participan en ella generan la riqueza y causan los costos. Comprender la importancia economica de las EMPRESAS por parte de los EMPLEADOS Y DE LOS CAPITALISTAS es un asunto de ESTADO.
NUEVA GUATEMALA DE LA ASUNCION
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