Un hombre tranquilo, seguro de sí mismo y con criterios claros sobre los principales objetivos que persigue para su país y el mundo.
Marta Altolaguirre
No deja de sorprender el alto grado de satisfacción que los sondeos reflejan, luego de cumplirse los primeros cien días del presidente Barack Obama, quien asumiera en circunstancias adversas ante la compleja situación económica que ha sido aprovechada por algunos comunicadores sociales, en realidad adversarios ideológicos, dedicados a debilitar la imagen del nuevo presidente.
El gobernante estadounidense obtuvo el triunfo electoral en medio de la peor crisis económica y financiera, con las ya conocidas repercusiones internas agravadas por el tremendo déficit presupuestario heredado, todo lo cual limitaba su margen de acción y daba insumos para que los otrora tolerantes conservadores que callaron bajo la dirigencia republicana, desataran sus acres críticas a las políticas de rescate y estímulo decididas por el nuevo Gobierno.
La realidad es que ni republicanos ni demócratas estaban, ni están seguros, de obtener resultados efectivos de sus propuestas, y sólo el paso del tiempo permitirá evaluar si las medidas dirigidas a reducir los efectos multiplicadores de la crisis efectivamente contribuirán a acelerar la recuperación. En esas circunstancias seguramente se han cometido y se cometerán errores, como el mismo Presidente ha tenido la humildad de reconocer, pero la decisión de quedarse como espectador no era una opción.
En el ámbito internacional, Obama llegó con la decisión de abrir las puertas que se habían cerrado con muchos países, en parte por la obcecación ideológica de la izquierda radical y en parte por la forma impolítica en el trato de sus antecesores.
También perfilaba y hoy confirma, su preferencia por la opción multilateral para enfrentar amenazas concretas como el exacerbado terrorismo internacional, el narcotráfico y el crimen organizado, a lo que se suman más recientemente los ataques de piratas que operan desde Somalia. Por supuesto, los territorios problemáticos como la situación en el Medio Oriente con el permanente conflicto Israel-Palestina, la estabilización en Irak y la amenaza en la complejidad de sus vecinos Afganistán, Irán, Siria y Pakistán y por otra parte Corea del Norte y la proliferación nuclear, requieren de enfoques concertados del liderazgo mundial para desactivar los conflictos y la amenaza a la paz mundial en un intenso trabajo diplomático, que ya ilumina tenuemente el difícil camino a recorrer, en esa frágil línea entre los intereses nacionales y las necesarias alianzas que den fuerza y legitimidad a las políticas estadounidenses.
La reciente Cumbre de las Américas confirmó las cualidades personales del presidente Obama, como un hombre tranquilo, seguro de sí mismo y con criterios claros respecto a los objetivos que debe perseguir para beneficio de su país, en este caso, abriendo espacios con Latinoamérica.
Los comentarios al apretón de manos con el Presidente de Venezuela evidencian la mentalidad inamovible de quienes creen que el poder se demuestra con la fuerza y que toda flexibilidad que haga posible el uso de la razón es signo de debilidad. En realidad, la disciplina y la educación del gobernante estadounidense reflejan precisamente el carácter y el liderazgo requeridos para alcanzar nuevas formas de relacionarse.
Dicho lo anterior, dependerá de los gobernantes antiestadounidenses si toman ese espacio para buscar relaciones respetuosas y constructivas que permitan alcanzar acuerdos sobre intereses compartidos, como son la paz mundial, el combate al crimen organizado y la lucha contra la pobreza.
Habra que esperar a ver como funciona, todavia le falta bastante tiempo. Como va a finalizar las guerras en el medio oriente? Como va a lograr que los inversionistas recuperen la confianza?
Esas son cosas de fondo, el resto es palabreria barata.
Dario Paredes: (2009-04-28 14:10:05 horas)
Nuestro presidente también es un estadista !!! (no se pierde un partido del municipal en el estadio)
Marcos Solares: (2009-04-28 12:54:57 horas)
Sra. Altoaguirre. Es clara su admiración por el Sr. Obama. De esto no cabe duda alguna. Pero usted está diciendo la verdad a medias. ¿Qué límite ha tenido el presidente Obama en su accionar? Si hasta hoy todo lo que ha querido hacer lo ha hecho. Habla del tremendo déficit presupuestario, pero se abstiene de mencionar el que dejará él en base a lo ya aprobado por el congreso, que casualmente es cinco veces mayor en los próximos cinco años (según estadísticas de la comisión de presupuesto del propio congreso) y eso que no se han aprobado las reformas del Medicaid, Medicare y el sistema de salud. En fin, la caída del Imperio está por consumarse y dicen que muy pronto habrá una tercera guerra mundial. Le preguntaré dentro de un año si su pensamiento es el mismo. Sr. Rodriguez. Usted lo ha dicho. Esos viejitos de más de sesenta años son los que hicieron a los Estados Unidos lo que llegaron a ser. La primera potencia mundial. Los que derramaron sangre y mantuvieron los principios que los llevaron a la prosperidad y a ser el pilar de la economía mundial, pilar que ahora que se derrumba, se pasa llevando al mundo entero, y como usted también ha dicho, los patojos están en otro rollo. Como dicen por allí "peace and love", pero olvidándose de los sacrificios hechos por sus antecesores. Ahora lo están hechando todo a perder y su debacle es emminente.
Jorge Rodriguez: (2009-04-28 11:03:13 horas)
Acabo de visitar los USA y tuve la oportunidad de interactuar en varios ambientes. Los que protestan por el apreton de manos son gringos de mas de 60 annios... recuerdo una reunion en los que estos hablaban con odio de la verguenza de Obama (y al mismo tiempo se sabian conocedores de aviones y de portaviones. Gringos generosos pero muy cerrados) los patojos andan en otro rollo. Los de mediana edad estan con Obama. Con tacto, le he dicho a esas personas mayores que Obama es visto con simpatia fuera de los USA. Ademas, recuerdense que la CNN es el peor instrumento de estupidizacion que uno se puede imaginar. Ahi encuentran cabida solo gente com ese Oppenheimer que escribe en este medio.
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