En Guatemala, se estima que trabajan cerca de 1.3 millardos de niños, cuyas edades van entre los 5 y 17 años, y su salario promedio alcanza los Q350 al mes; la mayor fuente receptora de estos “trabajadores” es la agricultura, en donde el corte de caña y café absorben números significativos –datos de Save the Children, Guatemala, 2008–. Esta mirada sobre la niñez está causalmente ligada a la pobreza que, a la vez, funciona como mecanismo reproductor. Sobre el tema, en septiembre pasado, se publicó el documento, “Percepciones, Conocimientos y Proyecciones sobre el Trabajo Infantil en el Sector Caficultor de Guatemala”.
Anacafé/IPEC/OIT. El documento parte de circunstancias reveladoras: exigencias internacionales, sobre estrictos códigos de conducta, con relación a la explotación infantil. La reducción de mano de obra actual y la pregunta: ¿quién trabajará la cosecha a futuro, si los jóvenes se desvinculan del campo? En síntesis, cómo garantizar la reproducción del modelo.
Abona el documento que el empresariado se ha propuesto “prevenir y reducir el trabajo infantil en la industria del café”. No se distingue el estudio, entre la opinión de pequeños, medianos o grandes productores, lo que no permite conocer la visión específica de cada grupo de producción. Desde esta perspectiva, reconoce como una percepción general en el sector cafetalero que la presencia de los niños en las fincas no está asociada, estrictamente, a que estos sean trabajadores. Existen otros motivos para esto: valores familiares –evitar desintegración–, patrones culturales, reproducción de valores y capacidades. Pobreza; factores que escapan a las posibilidades de los empleadores. No se reconoce de manera explícita, ni se documentan las “funciones” que ejerce el niño trabajador y, por tanto, no se especifican montos salariales.
Una inferencia importante que se extrae del documento, es que el sector reconoce la inoperancia del Ministerio de Trabajo, cuya supervisión no le provoca mínima preocupación, y ha sido la mirada auscultadora de certificadoras y organismos sociales internacionales lo que ha presionado estas reflexiones. Positivas por cierto, pero con acciones totalmente insuficientes. Lo anterior se refleja en el estudio mismo, en donde la ausencia de la voz del trabajador y la trabajadora, de los niños actores, no se reproduce ni se consulta. Ya que, aún y cuando es una visión desde el sector, falta la pieza fundamental sin cuyo histórico sacrificio la “riqueza cafetalera” sería inexistente. Es a la familia trabajadora a la que hay que devolver la voz, es en la visión de los colonos, voluntarios y migrantes, en donde encontraremos las verdaderas respuestas y las pautas de una real transformación.
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8 comentarios:
Hamblin Duarte: (2009-04-30 17:45:35 horas)
Es obvio que los niños cortan café. Un padre de familia, su señora y 3 niños, al final del día cortan alrededor de 5 quintales entre todos. PAgando promedio a 30 quetzales el quintal hacen Q.150.00 al día, lo que es una generacion de fondos muy buena, mejor si lleva 5 hijos, además, aprovechan la comida que les dan en las fincas, pues todos comen.
El finquero no le conviene tener niños cortando por los sellos de certificación o clientes internacionales que le exigen algunas prácticas amigables al ambiente y a los trabajadores.
Pero la mano de obra de cortadores de café no van a las fincas, sin su familia o hijos.
Que hacemos entonces?
Ademas el ciclo cafetalero de Guatemala fue hecho en base a la cosecha de café, para que los niños le ayuden a sus padres.
Ya ven que estos columnistas no saben ni escribir cifras correctamente, y que pena que los editores no se dan cuenta de esto ni mucho menos del fondo tendencioso de los escritos
Luis Alvarado: (2009-04-30 15:37:09 horas)
Este es un problema complejo. Por un lado las familias de los campesinos son númerosas, pues así se cuenta con una mayor cantidad de mano de obra. Esto los hace aún más pobres. Por otro lado el ciclo escolar no esta adecuado a la realidad en el campo. Ya que este se traslapa con la temporada de corte. Es una lastima el ver a niños pequeños, que al crecer volveran a este ciclo con sus hijos. También doy la razon al Lic. Pelaez, al decir que el autor de la nota desconoce la situación el campo. Aunado a ello tenemos la presencia de grupos que dicen pelear por sus derechos y se aprovechan de los campesinos. No quiero excusar a empresarios que de una manera u otra se aprovechan de esto. Ni decir que no existan. Hay tambien empresarios honestos y consientes. Quiero agregar un par de preguntas: ¿Que pasaría si no hubiera fincas de café? ¿Qué pasaría, sino se les diera trabajo a las familias que lleguen con niños? y final ¿En donde estarían?
Maria Moran: (2009-04-30 13:47:07 horas)
Un millardo es el número natural equivalente a (1 000 000 000) cuyo nombre usual en español es mil millones
Esta palabra fue introducida por la Real Academia Española en el año 1995, a petición del entonces presidente de Venezuela Rafael Caldera, también miembro de la Academia Venezolana de la Lengua, y después de haber sido aprobada por la Asociación de Academias de la Lengua Española..
sergio licardie: (2009-04-30 13:00:03 horas)
Un millón trescientos mil niños trabajan, esos son los que por muchas razones están fuera de la escuela y tienen que trabajar, son desertores y nadie se preocupa de ellos, solo como banderita. Las razones son muchas pero que hay que hacer. Tener un numerito y usarlo para atacar al sistema o al gobierno o buscar soluciones. Algunos cambios al respecto: 1 Crear un código de trabajo especial para niños y de acuerdo a cada condición especial de trabajo. Caña, Café, cohetes, ventas, etc. se tengan condiciones de protección y subsistencia. 2.- crear modelos educativos especiales para los niños que trabajan de acuerdo a sus condiciones laborales, tiempos de cosecha, etc. 3.- Los niños que hacen trabajo y semi vagancia llevarlos a internados de primaria acelerada. Razón jurídica la EDUCACION ES OBLIGATORIA y no debe permitirse la vagancia 4.- Incentivar los sistemas abiertos y flexibles. Pero pagándoles a los niños por calificaciones vía Internet. Eso es mas barato que cualquier escolaridad. y se resolverán problemas económicos, de alimentación, etc. a cambio de escolaridad o despensas.
Facil es hablar y decir cosas desde la ciudad. Este columnista deberia ir a las fincas de cafe para darse cuenta que los niños trabajan porque los papas los obligan. Al productor no le conviene recibir niños en la finca porque son un problema social, ya que no asisten a la escuela ni a las guarderias infantiles porque LOS PADRES no los dejan. El problema es que los trabajadores no llegan a cortar cafe si no se les recibe con familia, porque como la finca les da comida, aprovechan para llevar a todos.
Alejandro Cienfuegos: (2009-04-30 10:21:35 horas)
Un millardo es (en español) mil millones. No será que están hablando de 1.3 MILLONES?
8 comentarios: