Foto:
En la plaza Italia cientos de manifestantes hicieron cola para subir a la tarima y hablar. Al terminar la protesta recogieron la basura que quedó y se trasladaron a la zona 14, al sitio donde murió Rosenberg.
Desde el Inguat hasta la estación del Transmetro en el Centro Cívico, todo ese espacio estaba repleto de personas vestidas de blanco. Envueltos en un bullicio de pitos, con gritos como “exigimos justicia”, los manifestantes se iban acumulando, hasta que ya prácticamente no quedaba un espacio libre. Una hilera de baños portátiles le hacían la competencia a los abarrotados de McDonald’s y Pollo Campero. Los sanitarios eran de Servimóvil y Mapreco y de acuerdo a Rodrigo Arenas, uno de los organizadores, no cobraron nada por prestarlos.
La manifestación se armó casi espontáneamente, aseguran. A través del grupo de Facebook y de correos electrónicos cada quien se ofrecía para realizar alguna tarea, “un simpatizante que es músico consiguió la tarima y las bocinas”, contó Arenas.
Otro de los simpatizantes imprimió cientos de hojas con un breve mensaje y el espacio para que los manifestantes firmaran. Estaban preparados para reunir 250 mil firmas, pero regresaron con muchas hojas en blanco. Al cierre de la actividad anunciaron 30 mil, que hoy por la mañana llevarán al Congreso. Piden que Álvaro Colom deje el cargo mientras es investigado, que se apruebe la Ley de Comisiones de Postulación, que el Fiscal General entregue resultados en 72 horas o renuncie, que el MP investigue al Banrural y que la Comunidad Internacional apoye las pesquisas.
Cerca de las 10:30 de la mañana una oleada de nuevos manifestantes se desplazaba lentamente bajo el arco del acueducto, al centro iban Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti. “Venimos desde Reu, para decirle al Presidente que si no tiene pantalones que se vaya”, dijo José Saquic, uno de los acompañantes de Pérez. En la turba también caminaba Cristina Rodríguez y sus hijas, “viajamos desde San Marcos, hoy tempranito. Estamos aquí para apoyar al patriota”, aseguro la madre. A la pregunta de quién pagó el viaje respondió, “el patriota, las cinco camionetas que venimos”.
A cada paso aparecía, casi por arte de magia, alguna persona, lapicero en mano, que pedía una firma. Había al menos 80 voluntarios recogiendo firmas. Entre ellos Edgar Palacios, que exhibía satisfecho la portada de elPeriódico del jueves pasado donde aparece él forcejeando por una bandera con una manifestante pro Colom. Pero no estaba orgulloso sólo por salir en el diario, también por su astucia: se fue de incógnito al parque central para pedirle la firma a los empleados obligados a mostrar solidaridad a Colom, “a escondidas, conseguí que me firmaran 800”, aseguró.
Agregar comentario:
39 comentarios: