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Guatemala, domingo 24 de mayo de 2009

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Domingo:

Un “thriller” de la vida real

Se publica en español la obra “El arte del asesinato político. ¿Quién mató al Obispo?”, un libro donde Francisco Goldman cuenta la historia del crimen de monseñor Juan Gerardi como si se tratara de una novela, pero con total apego a la realidad. 

Marta Sandoval

Fuente menor Fuente normal Fuente grande
Ampliar imágen EP Foto:  Moises Castillo Paco Goldman investigó por 8 años el asesinato de Gerardi, en Guatemala, México, España y EE.UU.

Impreso en Guatemala

La versión en español de “El arte del asesinato político. ¿Quién mató al obispo?” se editó en colaboración de la editorial Anagrama y la librería Sophos, lo que supone un precio más bajo que si hubiera sido importado. Tiene 529 páginas y un costo es de Q195.
El nuevo libro de Francisco Goldman parece una novela policíaca, un thriller lleno de conspiraciones que bien podrían ocupar un espacio en la estantería, entre Raymond Chandler y Agatha Christie. Pero es más espeluznante que cualquier novela, porque los hechos que cuenta son reales. Quienes deben descubrir los misterios no son Philippe Marlowe, Pepe Carvalho, Miss Marple o Sherlock Holmes, sino Ronalth Ochaeta, Edgar Gutiérrez, Celvin Galindo y Leopoldo Zeissig. Hombres de carne y hueso que tienen en las manos un caso escalofriante, un caso sin final porque Goldman no se puede dar el lujo de inventarle uno como lo hubiera hecho Vásquez Montalbán. La historia de Goldman es la investigación del asesinato de monseñor Gerardi, el crimen que conmocionó a Guatemala.

Su libro se lee como una novela, pero se siente como las noticias de los diarios. Tras 8 años de investigación, Goldman, guatemalteco estadounidense, cuenta en poco más de 500 páginas la historia sin fin de un asesinato político. Su obra le mereció estar entre los 3 finalistas del premio Winwork, de Londres y colocarse en la lista de los mejores libros según The New York Times y The Economist.

En esta entrevista, realizada a través del correo electrónico, el autor profundiza en su obra y el impacto que generó incluso antes de su publicación.

El libro es muchos libros a la vez, puede ser una atrapante novela policíaca, un descriptivo y minucioso reportaje periodístico y además una crónica de la Guatemala tras la Firma de la Paz, ¿era este su objetivo?

– Yo quería que fuera todo eso, pero sabía que había una sola manera de conseguirlo: fidelidad completa al caso. Tanto dentro como fuera de Guatemala había tanta confusión sobre lo que había sucedido, que parecía importante contar la historia de una manera que la gente pudiera entenderla. Mi trabajo no era “investigar” de la forma en que la Fiscalía o la Policía investigaban. Mi trabajo era unir muchas piezas, ese enorme rompecabezas de información, y ordenarlo en una narración. La verdad estaba ahí, no escondida, pero sí dispersa por todas partes. Traté de entender todas las investigaciones –ODHA, Minugua, MP– y descubrir cómo y dónde encajaban coherentemente para dar forma a la narrativa del caso Gerardi desde la noche que fue asesinado hasta el punto final, el rechazo de la Corte Suprema a las mociones de la defensa en 2007. Y era importante contar la historia completa de una manera que fuera interesante para los lectores de Estados Unidos y otros países que no conocían mucho sobre Guatemala.

¿Cómo logra estar tan lejos y tan cerca a la vez? Muchos de los acontecimientos que narra sucedieron cuando usted estaba en Estados Unidos.

– Viajaba a Guatemala al menos una o dos veces por año. Estaba de alguna manera obsesionado con el caso. Aunque no fue lo único a lo que me dediqué durante esos años –escribí y publiqué otra novela, El esposo divino, e impartí mi clase en la universidad, pero siempre hice tiempo para actualizarme y mantenerme cerca. Cuando lo consideraba importante, viajaba por mis propios medios, como cuando volé hacia Sudamérica para entrevistar al exiliado Leopoldo Zeissig –eso fue importantísimo, nadie había hablado a fondo con él sobre su rol en el caso–.
Algunas veces, si me encontraba en otro país por otras razones, aprovechaba esos viajes para investigar –cuando estaba en Provenza, Francia, para una boda en el verano de 2005, viajé a España para entrevistar a Rafael Guillamón, quien investigó el caso para Minugua. Cuando me encontraba en Madrid para la presentación de un libro, busqué a Reverte Coma en su museo. Y cuando estaba en México por otras razones, fui a hablar con Rubén Chanax–. Pero lo más importante era tener acceso a documentos: declaraciones anticipadas, los videos de las audiencias o cateos, el juicio, la sentencia, etcétera. Asistí al juicio durante varias semanas, pero también vi los videos de muchos de los testimonios importantes en el debate. Y, por supuesto, había mucho que podías hacer a través del internet.

¿Qué piensa del libro de Maite Rico y Bertrand de la Grange?

– No leí el libro completo. Pero las columnas de Maite Rico en Prensa Libre, promoviendo sus argumentos sobre el caso, eran suficientemente reveladoras. A pesar de todo el buen trabajo que hicieron los jóvenes en la ODHA, Rafael Guillamón llama a Leopoldo Zeissig el héroe del caso Gerardi. Zeissig consiguió el testimonio de Chanax y Gómez Limón, dos testigos importantísimos, así que él realmente fue el hombre clave para llegar a juicio en 2001. Tuvo relaciones muy limitadas con la ODHA, porque la mayoría del tiempo no confiaban unos en otros. La ODHA tuvo cero contacto con Chanax antes del juicio; ni siquiera sabían que sería testigo hasta el día que declaró ante la jueza Flor de María García Villatoro. Zeissig enfrentó amenazas terribles, y luego debió partir al exilio. En el libro de Rico y La Grange, existen pocos párrafos para referirse a Zeissig. Se burlan de él y se ríen al sugerir que había causas para que él temiera, citan a otra fiscal, Berta Julia Morales, insultando su masculinidad. Y eso es todo, nada más sobre él en el libro, él que era la persona más importante del caso, el fiscal acusador. Ni siquiera cuentan que Berta Julia Morales era una personalidad comprometida, identificada por el Departamento de Estado por su parcialidad pro militar en otros procesos. Los periodistas tampoco le cuentan a sus lectores que ella fue la fiscal que inmediatamente catalogó como suicidio el asesinato en prisión de García Pontaza (miembro de la banda Valle del Sol y amante de Ana Lucía Escobar), una acción firmemente criticada por Minugua. La tratan como una fuente imparcial que por alguna razón quiere insultar la masculinidad de Zeissig. Y en el juicio de los autores de ese libro no había nada más qué reportar de Zeissig. Así qué, ¿cuán seriamente me puedo tomar ese libro?

Además fue publicado hace mucho tiempo. Necesitarías una montaña de arrogancia para creer que en un caso como este no emergería mucha información en los años siguientes. Con el paso de los años, la gente habla, obtienes más información.

Maite y La Grange dijeron que la ODHA recurre a la calumnia y que usted es su caja de resonancia, ¿qué dice usted al respecto?

– Nada. Eso es infantil.

¿Cree que el hecho de que Edgar Gutiérrez haya estado colaborando en el gobierno de Portillo influyó para que se lograra la captura de los Lima?

– Más allá de Gutiérrez, quienes sin duda hablaban al oído de Portillo, fueron Zeissig y el fiscal general del momento, Adolfo Gonzáles Rodas, un personaje dudoso, que había respaldado firmemente a Otto Ardón y la teoría de las mordidas de perro. Zeissig debió primero vencer la reticencia del fiscal general a actuar de inmediato con la captura de los Lima y convencerlo para que fuera directamente con Portillo a pedirle que ordenara esos arrestos. Ese fue un momento decisivo. Zeissig tenía mucho miedo de que, como había sucedido en el pasado, se enteraran primero los que debían ser capturados y entonces pudieran huir, como sucedió con el coronel Valencia Osorio en el caso Mack, o los banqueros de Bancafé y tantos más.

Al leer el libro queda la sensación de que Álvaro Arzú entorpecía constantemente la investigación, incluso usted menciona que intentó hacer “tratos” con la Iglesia, para que no involucraran al Ejército en el asesinato. ¿Qué papel jugó Arzú en todo esto?

– Hay mucho más que agregar hasta el día de hoy. Mucho se habla abiertamente, pero mucho –especialmente lo que dicen los jueces, por ejemplo– se habla fuera de récord. Arzú ha invertido energía para proteger de la persecución penal a las personas que le sirvieron desde el Estado Mayor Presidencial, y de eso no hay duda. Creo que las razones son complejas, muchas de ellas personales y emocionales.

¿Fue una coincidencia que el libro en inglés saliera en el mismo momento en que Otto Pérez era candidato? ¿Cree que su libro pueda debilitar la figura del general?

– Las editoriales de Nueva York no planifican sus fechas de publicación con base a las elecciones guatemaltecas. Los libros más importantes siempre se publican en el otoño, y este era el libro “de prestigio” para Grove ese otoño, estaba en la cubierta de su catálogo. Y fue escrito, antes que nada, para una audiencia que lee inglés.

Otto Pérez preguntó por qué usted no lo entrevistó para el libro. ¿Por qué?

– Otto Pérez sólo aparece en algunas frases del libro. Su nombre surgió cuando el testigo Chanax lo identificó como alguien que tuvo una participación en el crimen. Yo no soy detective o fiscal. Es trabajo del Ministerio Público investigar a Otto Pérez si creen que hay que hacerlo, y me han dicho que Pérez Molina sí está oficialmente bajo investigación. Entonces, ¿por qué entrevistarlo? obviamente él iba a negarlo todo, como los Lima y todos los militares también negaron su participación.

Lo que sí era interesante, y me sorprendió muchísimo, fue la reacción de Pérez Molina cuando salió en elPeriódico –tres meses antes que fuera publicado el libro de que Chanax lo había implicado. ¿Por qué fue tan ansiosa su reacción? Pérez Molina respondió en elPeriódico que ya sabía de mi libro, y que sabía que era un libro “pedido” por cierto “político”. ¿Por qué ya sabía de mi libro? Y más importante, ¿por qué no nombró al político que, según él, había pedido mi libro?

Sería interesante que lo haga. También negó tener relación con el capitán Lima, y de inmediato algunos lectores que conocían a los dos hombres escribieron correos electrónicos a elPeriódico sobre la extensa relación –ya muy conocida por investigadores, incluso los de Minugua– que mantuvieron los dos. ¿Por qué quiso esconder su relación con Lima? Cuando se quejó de que yo no le había entrevistado, le mandé a decir, a través de la periodista que nos entrevistó, que todavía había tiempo para hacer cambios en el libro, y que si él quería, podíamos hablar, pero nunca contestó. Después el periodista Nathan Popper de The Nation, lo entrevistó, y, como era de esperar, Otto Pérez Molina negó su participación en el crimen contra Gerardi, pero no dijo nada nuevo, era lo mismo que había dicho a elPeriódico, y no mostró a Popper ninguna de las evidencias que anteriormente había prometido. Además, Popper fue a la Junta Interamericana de Defensa en Washington, DC, para preguntar si era verdad que el general estuvo allí en abril de 1998, cuando mataron a Gerardi. Primero prometieron a Popper averiguarlo, y luego, cuando Popper volvió a llamar, negaron darle información. Eso es lo que le interesaba a Popper, ver algo concreto, algo más que el registro de un pasaporte entre los siete (ahora me dicen que eran hasta nueve) que Pérez Molina tenía.

Nada de esto es prueba alguna, pero sí es interesante y sugestivo. Llegar al fondo es la responsabilidad del sistema de justicia, quizás, algún día lo consigan, con la ayuda de la CICIG.

El diputado Baldizón dijo en una entrevista que Sandra de Colom lo obligó a repartir información tomada de su libro para desprestigiar a Otto Pérez. ¿Se imaginó que su libro sería utilizado como arma política?

– Nunca lo imaginé. Escribes un libro, lo publicas, y se va al mundo y la gente tiene libertad de darle el uso que quiera. Sólo esperas que sean honestos al usarlo.

¿Cómo ve la situación de Guatemala actualmente? ¿Cree que ha disminuido el poder del Ejército?

– Se dice que ha disminuido, pero el rol del crimen organizado, que involucra a militares y políticos y que corrompe muchas instituciones, parece más fortalecido y atrincherado que nunca. Los asesinatos de los Musa y Rosenberg son impactantes y dolorosos. Y el gobierno de Colom parece demasiado débil, mucho más débil en comparación con el de Arzú al momento del asesinato de Gerardi. Ello significa que será mucho más difícil para la gente de Colom orquestar un encubrimiento. CICIG tomará el caso y eso es una buena noticia. Y como advierte Dina Fernández en su excelente columna de opinión, la gente debe estar atenta a la forma en que otros, que tienen malas intenciones, pueden tratar de capitalizar la incertidumbre en estos momentos. Los asesinatos de este tipo en Guatemala casi nunca son lo que parecen ser a primera vista.

Otro punto importante, en el caso Gerardi, y también en el caso Mack, es que los guatemaltecos vieron en los tribunales ejemplos de profesionalismo, honestidad e increíble valentía de parte de los jueces, fiscales, abogados, y activistas –sin mencionar testigos–. Esos casos mostraron a Guatemala lo que de verdad es luchar por la justicia de manera legal y profesional. ¿Y qué pasó? Esos fallos, por estar en contra de los intereses de ciertos poderes establecidos, provocaron las quejas de una gran parte de la gente élite y poderosa de Guatemala, hicieron campañas de propaganda contra gente honesta, contra los jueces y fiscales que habían arriesgado sus vidas. Ahora en este nuevo y horrible crimen, las víctimas son miembros de élite de la sociedad, y ahora son ellos quienes exigen justicia, y con toda razón. Pero ojalá que se den cuenta de su propia hipocresía y de cómo sus actitudes pasadas han contribuido a una sociedad de impunidad, con un sistema legal débil.

Dice Edelberto Torres que no vivimos en una época posbélica si no prebélica, ¿qué piensa de eso?

– Parece una observación bastante astuta, pero yo no veo o no sé quiénes serían los grupos en guerra. La situación me parece un poco parecida a la de México. Débiles instituciones civiles y democráticas son amenazadas por mafias criminales que muchas veces parecen más fuertes que el Estado. Tal vez ahora la situación no es ni pre ni posbélica, ya es bélica, pero es una nueva forma de hacer guerra.

¿Qué peso tuvieron los diplomáticos extranjeros en esta investigación?

– Creo que fueron una presencia importante. El apoyo que dieron diplomáticos a los jueces en el caso Gerardi, especialmente a Yasmín Barrios el día que las granadas explotaron en el patio de su casa, les hizo sentir que tenían apoyo internacional, y eso ayudó a que sintieran valor para ir adelante en el juicio. Ayudaron mucho también en proveer protección a testigos. Uno de los problemas que hace difícil llevar adelante casos en Guatemala es la ausencia de un programa de protección de testigos. Sin la presencia de Minugua en los primeros años del caso Gerardi, no dudo que hubieran matado a casi todos, como hicieron contra los dirigentes del Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) en los tiempos en que el coronel Lima era un poder en el G-2.

En ese entonces Minugua estaba ayudando a Guatemala y ahora tenemos a la CICIG detrás, ¿será que siempre vamos a necesitar un observador internacional?

– Por el momento, no veo otra manera. El sistema de justicia de Guatemala simplemente no está suficientemente fuerte para estar solo en esto. Cuando tomas todo bajo consideración –la historia, las realidades contemporáneas– el mundo le debe a Guatemala un poco de amor.

Por último, su conclusión: ¿quién mató al Obispo?

– No fue Balú, eso te lo aseguro.
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7 comentarios:

  1. Julio Caal: (2009-12-31 00:06:47 horas)
    La verdad pienso que uno no sabe a quien creerle porque en este crimen estan dos bandos que son de lo peor por un lado el ejercito que son una lata y por otro lado la iglesia catolica que su propia historia ya es de por si algo escandaloso, entonces antes estos bandos coches uno no sabe quien tiene razon, pero sabiendo que el juicio se llevo a cabo en el gran gobierno de portillo, podría decir que cualquier cosa pude pasar, incluso que se hayan fumado la historia que conto el gran testigo clave
  2. Rocio Pimentel: (2009-05-30 20:20:34 horas)
    Pasquín el del tal Goldman, en ingles dice una sarta y, en español otra. Según este melenudo, que por cierto, está acusado de la muerte de su esposa, Aura Estrada, en Mazunte, México hace un poco tiempo, el "heroé" de este cuento o novela es Leopoldo Zeissig, también deja entrever que Edgar Gutierrez es lo máximo. Más parece, "obedecer" el, precisamente cual mercenario, a quienes el le da el agradecimiento por "la materia prima para el libro" o sea Gutierrez, Odha y Cia Lda. Zeissig incluido. Parte de un plan que se les está derrumbando. Pero según este sospechoso pseudo investigador ¿no es suficientemente sospechoso que, el ex canciller del corrupto gobierno de Portillo quien, veladamente, es "recomendado" como el mejor asesor que tiene que tener un mandatario? Ahh, se me olvidava, ¿y sus ilustrísismas "majestades" de la sotana, que pueden decir de www.capitanblima.com ..... Sr. Lopez, sea objetivo.
  3. Rafael Lòpez: (2009-05-25 08:46:31 horas)
    Sr. Solares: Para formarse una opiniòn le sugiero leer el pasquin de Rico-Lagrange y el del Sr. Goldman. Le aseguro que independientemente de su posiciòn ideològica, le darà  el crèdito al Sr. Goldman. Es mà s, es muy importante leer el pasquin para que vea còmo trabajan las plumas vendidas y mercenarias.
  4. Eduardo Solares: (2009-05-24 17:49:18 horas)
    Una acotación sobre el tema. Uno de los nombres bastante mencionados en el libro, pero no en esta entrevista es el de Mynor Melgar. ¿Sabían que en confianza él ha dicho que sabe quienes mataron a Gerardi? ¿Por qué ese comentario? Si fueran los Lima y compañía, no tendría sentido hacerlo
  5. Rafael Lòpez: (2009-05-24 15:27:12 horas)
    Por cierto Sr. Goldman: Ya està  tomando datos para la nueva novela del asesinato del Lic. Rosenberg?
  6. juan fratti: (2009-05-24 13:23:17 horas)
    Excelente libro, yo lo lei hace 2 años, y quede profundamente impresionado.....me parece un poco incluso una obra digna de alguien como Truman Capote (In Cold Blood), A Sangre Fria....la descripcion de los individuos, que aqui se tornan en personajes, la descripcion de los ambientes sordidos de la gente vinculada a la comunidad de "inteligencia" militar...independientemente de la represion y la guerra civil que duro tantos años, nos damos cuenta que Guatemaltecos, adentro y fuera del pais, son capaces de escribir historias que pueden cautivar la atencion de los lectores.....especialmente en el extranjero, donde la gente tiene tal pasion por la lectura, que para eventos especiales.....regala libros, en Guate, la gente preferiria chucherias o botellas de algun licor fino, que igual se lo sorberan como coches.....Es igual invigorante, leer a escritores de la talla de Dante Liano, que aparte de su excelente poesia, nos degustara, con su Thriller El Hombre de Montserrat, me lo lei en una sentada, y me dejo un sabor agridulce en la boca....
  7. Rafael López: (2009-05-24 10:58:44 horas)
    Tuve la oportunidad de leer ambos libros: el pasquin de Rico-Lagrange y el de Goldman. El pasquin cae por pedazos enredado en su propia cola. El de Goldman debiera de ser libro de lectura obligatoria para estudiantes de nivel medio y universitario, con el fin de que nuestras juventudes conozcan los entresijos de los poderes ocultos que son el origen de esta inaguantable impunidad. Como seguro que va a leer nuestros comentarios el Sr. Goldman, quiero decirle que su libro es una verdadera obra de arte, que me dejó una sensación de impotencia y desesperanza de que nuestro país jamás (y lamento decirlo!) va a salir de esta situación. Felicitaciones Sr. Goldman y también a la entrevistadora.
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