La estabilidad y gobernalidad se consiguen con inteligencia.
Fernando Andrade
Han transcurrido dos semanas largas e intensas desde que los guatemaltecos y la comunidad internacional vimos y leímos el mensaje que el licenciado Rodrigo Rosenberg grabó y firmó antes de su alevoso asesinato. Todos nos conmovimos por los señalamientos y las denuncias contenidas en un video que le dio la vuelta al mundo y que puso a Guatemala, una vez más, en la mira de los medios de comunicación social masivos que trasmitieron las escalofriantes afirmaciones del sacrificado y prestigioso abogado que en términos inequívocos relató, desde su perspectiva, lo ocurrido en relación al asesinato del empresario Khalil Musa, de quien era abogado, y de su hija Marjorie y adelantó con pasmosa seguridad que él sería la siguiente víctima por hacer estas acusaciones, lo que efectivamente sucedió. En verdad estos crímenes infames tienen que investigarse a fondo para poder determinar quiénes fueron los autores materiales e intelectuales de los mismos y las causas que los motivaron. Existen distintas versiones o hipótesis sobre este último aspecto, pero poco a poco se ha ido fortaleciendo la idea de que posiblemente fueron el resultado de forcejeos internos de poder político y económico a nivel del sector público-privado y que los hechores actuaron siguiendo instrucciones o creyeron interpretar que eso era lo que se deseaba y actuaron por su cuenta. Por ello es que la investigación del Ministerio Público y de la CICIG debe ser profesional, independiente y transparente, para que permita analizar los hechos con objetividad y evaluar los medios de prueba para así, en un tiempo prudencial determinar lo que corresponda. Es tiempo de justicia para fortalecer la paz y la gobernabilidad democrática. Guatemala necesita un cambio profundo en el ámbito político y por ello el Gobierno y la oposición deben rectificar y enmendar los equívocos recurrentes y oxigenar el sistema democrático a través de la transparencia en todos los órdenes. La experiencia de los últimos días nos deja grandes lecciones: la sociedad civil y sobretodo la juventud que se ha expresado multitudinariamente nos comprueba que las cosas se pueden cambiar en forma pacífica. Se ha dado un despertar de la conciencia cívica en determinados sectores sociales y gremios profesionales que augura un futuro mejor. El Gobierno, rebasado por los acontecimientos, ha empezado a corregir ciertas políticas a pesar de la intransigencia de los allegados al presidente Colom: la aprobación de la Ley de Postulaciones para el Organismo Judicial ha sido un gran logro en el Congreso de la República que no tuvo más remedio que ceder al clamor popular. La declaración de la Asamblea de los Presidentes de los Colegios Profesionales refleja la profunda preocupación de ese importante sector por el estado de cosas y sus propuestas tienen un gran sentido en el contexto de la realidad política actual. El sector empresarial organizado –CACIF, distintas cámaras y asociaciones– también se han pronunciado en términos inequívocos: que se haga justicia, que se termine la impunidad y que se efectúe una auditoría forense en Banrural para conocer cómo se han manejado los programas sociales del Gobierno. Guatemala empieza a despertar del letargo de la indiferencia y de la pasividad. Hay ahora nuevas oportunidades y si el Gobierno entiende el signo de los tiempos debe enmendar errores y cambiar políticas. Amenazar a la oposición o intentar amedrentar a los dirigentes jóvenes y a sus detractores es el camino equivocado, presidente Colom. A usted no le lucen las bravuconadas y en esta crisis se necesita de mucha humildad y sabiduría. La polarización es sumamente peligrosa y por ello lo invito a que termine con las concentraciones populares auspiciadas y financiadas desde el Gobierno. La estabilidad y la gobernabilidad se consiguen con inteligencia. No se desgaste en declaraciones inocuas, más bien busque en sus filas operadores políticos de experiencia que sepan escuchar y proponer acciones prácticas y principistas. Aún es tiempo. No desperdicie esta oportunidad nacida de una profunda crisis de valores y principios que todos reconocemos. Las pasiones políticas nos van a desbordar si el Ejecutivo no hace un ‘mea culpa’ sincero. Se necesita del esclarecimiento de los asesinatos de los Musa –padre e hija– y del abogado Rosenberg y del castigo de los culpables de los mismos. Si la impunidad no termina en Guatemala estaremos a la puerta de un Narco Estado en que los guatemaltecos estaremos a merced de las mafias y de los caprichos de los gobernantes comprometidos con las mismas.
YA..No hay nada más que decir..Sr. Andrade.. desde los asesinatos de pilotos, de personas Inocentes a causa de la Violencia que vive el pais..hasta.... los asesinatos de los Srs. Musa y la Mayor, que le dió la vuelta al mundo, además de tener otra... ! Que pena ! la del Lic. Rosenberg. Ojalá y todo llegue aclararse, es lo minimo que esperamos.
Dice el Ministerio Público que va a perseguir a todos los mencionados en el video y en la carta de don Khalil Musa, pues ellos como todos los guatemaltecos, creen que allí es donde está la clave del asesinato.
Don Khalil le increpa al de Banrural que si hubiera sido Juan Pérez el nombrado para el cargo directivo, le hubieran hecho tanto escándalo.
El Ministerio público considera que este detalle es clave, pues Juan Pérez quería ocupar el cargo directivo que le dieron a don Khalil por lo tanto lo declaró su enemigo.
En sus audaces investigaciones el MP ya encontró un par de parientes lejanos de Pérez Molina que se llaman Juan Pérez y otro que era del Ayuntamiento de la Antigua Guatemala, según lo expone Fuentes y Guzmán en su libro Recordación Florida, solo que que este su nombre completo era Juan Pérez Dardón.
Así que no tenemos que preocuparnos, la Justicia será pronta, tan pronta que los tataranietos de un expresidente y de una primera dama van a preguntarse, ¿Quienes serían estas personas de nuestra familia que los tribunales están sentenciando como culpables del asesinato de un tal Rodrigo Rosemberg hace como 100 años?
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