La semana pasada estuve en una conferencia en Madrid sobre el efecto de la crisis financiera internacional sobre estados frágiles, organizada por la Federación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE), un think tank dedicado a las relaciones internacionales. Voy a aprovechar para compartir con ustedes algunas reflexiones en torno a ese tema.
La situación actual se ha comparado varias veces con la Gran Depresión de los años treinta del siglo pasado. El jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, un estudioso de esa era, ha explicado hasta la saciedad que está aplicando las lecciones aprendidas entonces para evitar que se repita el mismo tipo de debacle. Convendría entonces observar qué ocurrió en Guatemala en esa misma época.
Los años previos a la Gran Depresión fueron de gran bonanza. La burbuja especulativa global infló los precios de todo, incluidos los del café. El año pico para la economía guatemalteca fue 1927. Al año siguiente ocurrió un primer declive que se pronunció el año del crash de Wall Street, es decir 1929. Sin embargo, cabe señalar que la caída continuó hasta 1933, un año después del punto que marca el nadir de las inversiones bursátiles en Nueva York. Las exportaciones no recuperaron el nivel de 1927 hasta una década más tarde, en 1938. ¿Si eso nos estaba pasando de puertas para afuera, qué ocurrió a nivel interno?
Bueno, desde el momento en que se declaró “crisis del café” en 1928, empezó la tempestad económica pues los caficultores no tenían cómo pagar sus créditos. Y cuando la liquidez se contrajo, toda la economía cayó. Las importaciones se redujeron a la mitad, 5 de los 11 bancos del sistema quebraron, la recaudación fiscal se derrumbó (Q14 millones recaudados en 1927 contra Q8 millones en 1933).
A esto añadan que la vulnerabilidad ambiental también cobró venganza. Hubo una erupción del volcán Santiaguito que destruyó varias cosechas de la costa sur. La situación política se tornó explosiva pronto: las rivalidades políticas se agudizaron, hubo al menos dos alzamientos militares, se acusó al régimen hasta de la primera explosión de una súper nova y al general Lázaro Chacón le acabó dando un derrame. Así se forjó el escenario para que llegara al poder el segundo gran dictador del siglo XX: el general Jorge Ubico, quien ganó las elecciones prometiendo “orden y progreso”. Según una nota de El Imparcial quedaban U$27 en la Tesorería cuando Ubico subió a la Presidencia.
Sabemos qué fórmula adoptó el nuevo presidente para afrontar la crisis: redujo el gasto público drásticamente, renegoció la deuda externa y priorizó la cancelación de la misma. Abolió el peonaje por deuda en las grandes fincas, pero instauró las leyes de “vialidad” y control “de la vagancia”, lo cual le permitió emprender un vasto programa de construcción de carreteras sin pagarle a la enorme cantidad de indígenas que trabajó en ella. Multiplicó la infraestructura vial (quintuplicó las carreteras) y construyó edificios públicos (que hoy todavía usamos), pero se desentendió de impulsar la educación, la salud o los servicios básicos a nivel nacional. Ubico también protegió al incipiente sector industrial con exenciones de impuestos, altas tarifas a las importaciones y leyes específicas que regulaban el consumo interno. Hacia el final de la Gran Depresión, varias familias de clase alta habían quedado en la ruina, pero otras habían sabido posicionarse como ganadoras.
Desde luego, todo esto lo hizo Ubico centralizando el poder y perpetuándose en él, de una forma megalómana y monstruosa, violando casi todos los principios republicanos y democráticos.
La Gran Depresión fue profunda en Guatemala: contribuyó a que el modelo económico y la estructura social del país experimentara cambios de matices y actores, pero no lo transformó como en otras latitudes de América Latina, donde ocurrieron otros cambios catalizados por diferentes circunstancias y otro tipo de políticas. Vea www.dinafernandez.com.
Este espacio es para promover el diálogo, compartir, discutir y argumentar sobre el artículo publicado, únicamente.
Se prohíben mensajes que contengan:
Ataques personales, insultos, acusaciones o faltas de respeto
Mensajes incoherentes, sin objeto alguno o comerciales
Mensajes con spam, lenguaje sms o escrito todo en mayúsculas
Mensajes con contenido racista, sexista, o cualquiera que discrimine
Mensajes de contenido pornográfico
Piratería, o mensajes que permitan el uso ilícito de material con derechos de autor
Nos reservamos el derecho de editar o eliminar cualquier mensaje que no cumpla con las condiciones anteriores. Y de ser necesario bloquear a usuarios.
Al participar, acepta las reglas y el aviso legal.
6 comentarios:
Anibal perez: (2009-06-01 21:24:37 horas)
Mendoza: han habido "dictadores", dicho figurativamente, en que asumen poderes extraordinarios y temporales para resolver situaciones terribles que suceden en sus paises. Pasada la situacion y arreglado el asunto, todo vuelve a su cauce normal. Ejemplos: la mas reciente (aunque cayó mal por ser él el ejecutor): los extraordinarios poderes temporales que se le concedieron a Bush a causa del terrorismo. Históricamente, se me viene a la memoria, Mario, el agricultor y extraordinario general romano que fue convocado por el desorden imperante: se erigió en dictador, resuelto el despelote regreso a lo que realmente amaba: la agricultura. Hay mas ejemplos, pero, hombre!: no estamos en cátedra sino aclarando comentarios. El problema es que la mayoría quiere quedarse ahí trabado por el mesianismo y gusto que implica tener poder (ahí tenemos a castro, chavez, evo, correa y ahorita, dando tumbos, ortega...)
Para estos tiempos el gran derrochador de dineros públicos y contratos liberalísimos con el sector privado es el gobierno. Aunque hay causas externas que no podemos controlar (acaso podemos llevar a nuestros acarreados a Wall Street?), el gobierno es el gran responsable de la situación incierta que tiende a feo. Véase el comentario acertado de Pérez Figueroa y un punto de vista . equivocado como el de Cosillo (fortalecer los ministerios?!: ahí es donde vive la plaga, hombre!). Este desorientado y predador gobierno no toma medidas y si las toma, toma las peores, las equivocadas e insiste en su práctica demoledoramente infuncional de no hacer nada sino dejar todo como está: hundido en una nube de zopilotes e hienas (menos cohersión social: la nutre de dinero para programas que no alivian sino el hambre temporal y suben el animo unas horas para montones de gente que esperan -sin entenderlo- algo mas que regalitos y discursos). Este gobierno no tiene nada claro ni su propósito, ni sus metas, ni sus herramientas ni su tiempo. Seguir alimentando ONG's sin transparencia es seguir hundiendonos; seguir alimentando cohersion social sin transparencias ni alternativas mejores es seguir hundiendonos. Por eso, buen artículo histórico que ilustra, un poco, pero suficiente, que medidas deben privar ante un desmadre económico como el que padecemos.
JOSUE AUGUSTO PEREZ FIGUEROA: (2009-06-01 09:04:02 horas)
Cuando hay crisis se hacen necesarias la DICTADURAS temporales. Resuelta la crisis hay que volver al modelo democratico.
La democracia no resuelve crisis si no que las agudiza. Vea a los empleados del Organismo Judicial, custionado por su defeciencia, tiene pugna por un aumento de salarios y por el momento la huelga no resulta aconsejable pero en domcracia esto puede suceder.
A no ser que el Sector Privado negocio con sus empleados, como se vio obligada la General Motors y los Sindicatos a negociar baja de salarios y congelacion de prebendas por 10 anos.
Negociar con los trabajadores no es una practica comun en nuestro medio pero es el camino correcto.
NUEVA GUATEMALA DE LA ASUNCION
Humberto Sagastume: (2009-06-01 07:33:18 horas)
Muy buen comentario Dina, yo no tengo la edad suficiente para habe vivido esa epoca, pero mis padres sí.
Es muy importante aprender de los errores y de la historia, creo que un factor negativo en la administración de Ubico fue que se convirtio en un gran dictador, pero la realidad es que donde no hay educación no funciona la democracia.
Todas las abuelitas y abuelitos añoran a Ubico, dicen que se podia salir y hasta dejar las puertas de las casa sin llave, no habia tanta delincuencia y la que habia era castigada drasticamente, siempre ha habido en los gobiernos ladrones de cuellos blanco, pero eran más discretos.
La diferencia ahora es que la violencia, la delincuencia, la corrupción y la impunidad cabalgan como jinetes del apocalipsis llevandose entre las patas de sus caballos a cualquiera.
El ansia de poder sumado a la del dinero ha destruido todos los valores morales y se ha llevado entre las patas nuestra incipiente democracia.
Tiene que venir un cambio, un cambio que va ha costar sangre, sudor y lagrimas como el que hizo Ubico o como el que hizo Pinochet en Chile, pero el refran que dice "No hay mal que dure 100 años ni pueblo que lo soporte" no aplica en Guatemala, porque somos indiferentes a que los cuatro jinetes antes mencionados nos lleven entre sus patas.
No enterremos en el olvido el caso Rosemberg.
Alan Cosillo: (2009-06-01 02:32:18 horas)
A pesar de lo mal que se ve todo, Guatemala actualmente tiene una economía que no depende solamente de un producto, también las exportaciones están bastante repartidas en varios países. Así que a los pobres realmente no los afectará, pero muy probablemente a la incipiente clase media le sean regresados algunos de sus miembros al rango popular cercano a la pobreza. En estos momentos de crisis una estrategia debería ser fortalezar los ministerios y desonegenizar al Estado. También la construcción de infraestructura podría ayudar a la economía. Se debería prohibir que el Estado pida préstamos para funcionamiento, y toda nueva deuda debería ser para infraestructura, educación o salud. Otra estrategia sería simplificar al Estado desapareciendo todas las secretarías en especial aquellas que duplican funciones para que sus funciones pasen a los ministerios de su competencia.
6 comentarios: