¿Cuál es la finalidad del poder? ¿Qué se persigue con él?
Karin Erbsen de Maldonado
Guatemala no escapa de las tendencias posmodernas que se manifiestan a nivel ideológico en el mundo occidental. Tras el ocaso del socialismo soviético, la confrontación “derecha-izquierda” aparentemente perdió su razón de ser. Una especie de ablandamiento de las ideologías generó en partidos, movimientos y organizaciones sociales un profundo escepticismo respecto del valor de sus postulados ético-ideológicos. Tanto en las “izquierdas” como “derechas” aparece una pragmatización de sus propuestas. Además, la cuestión ética deja de ser un problema para la acción política. Lo que importa es “cómo nos ponemos de acuerdo y no en qué nos ponemos de acuerdo”. Esto genera indefinición, descrédito y pérdida de identidad en los partidos, y crisis de participación y compromiso en la ciudadanía, en relación a lo político y a la democracia.
En este contexto surge con renovada fuerza la pregunta sobre el qué y para qué de la política y el lugar que la ética debe ocupar en la misma. Aunque la cuestión es antigua, reaparece en el Renacimiento en forma de dos concepciones contrapuestas. Según Maquiavelo, la política se reduce a una técnica del poder en la que no cabe la ética, pues procura lograr y mantener el poder, sin importar los medios. Tomás Moro, en cambio, postula la política como la profecía de un mundo ideal, al que sin embargo la humanidad aspira. La política se convierte en un postulado ético.
La ética entra a la política cuando se interroga sobre la finalidad del poder, más allá de su existencia. Según sea la respuesta, es posible distinguir varios tipos de ética entre el maquiavelismo y la utopía. Trasponiendo a la política real la distinción que Max Weber establece entre la ética de la convicción y la de la responsabilidad, el socialcristiano Arias Calderón amplía la tipología a tres éticas (Panorama Centroamericano, nro. 20, 1990).
La ética política de la convicción o de la profecía formula ciertos principios y exige que se cumplan, aunque se hunda el mundo. Es absoluto, reconoce una única verdad. No obstante, los “profetas” son importantes en la política, pues hacen reflexionar, aunque no hay que entregarles el poder.
La ética política de la oportunidad postula a la política como “el arte de lo posible”. No se actúa por convicción, sino según las oportunidades que el mundo ofrece. Llevada al extremo, llega al oportunismo en beneficio propio. Los oportunistas también son importantes en la política. Obligan a que los demás encaren las realidades que limitan los deseos y oportunidades de cambio, y a reconocer las debilidades humanas. Sin embargo, a los oportunistas tampoco se debería entregar el poder.
La ética política de la responsabilidad define a la política como “el arte de hacer posible lo necesario”, según el demócrata cristiano Arístides Calvani. Mientras el profeta señala una necesidad, pero no se preocupa de hacerla posible, y el oportunista se contenta con las posibilidades existentes, el político responsable busca la vía y los medios para hacer posible el cambio que satisfaga las necesidades de su sociedad para lograr el bien común.
Es este tipo de ética política la que hoy reclama la ciudadanía, decepcionada por políticos que se presentan como “profetas” en la campaña, pero se convierten en “oportunistas” al ejercer el poder, vaciando a la democracia de su contenido ético-ideológico.
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7 comentarios:
Liesar Manuel Sanchez Martínez: (2012-02-25 22:20:03 horas)
Melchor de Mencos, Petén.
Estimados Señores:
Por este medio les ruego su atencio esperando que puedan ayudarme con una situacion departe de unos vecinos que han sido amenasados por un criminal que tiene a su hija y que tiene comprada a la justicia y acusa de asecinos a los padres y una abogada que los ofende delate de un juez y ellos solo quieren cosiliacion pero la abogada le infunde a su hija de que les ponga orden de captura a sus propios padres forsandolos a un casamiento o si no a la carcel a cusando falsamente de intento de homisido pero sus padres no quieren firmar por que no estan de acuerdo y no le desean el mal a su hija y el sujeto quien tiene a la muchacha tiene otras mujeres abandonadas con una amenaza de que si hacen algo les quita a sus hijos.
Dado el caso de que la niña es menor de edad y el sujeto treinta y cuatro y la niña diez y seis.
HéctorRoche: (2009-06-03 16:38:44 horas)
Gracias por el artículo. Me parece que lo que esta en entre dicho no es la política como ciencia, sino que la politiquería como práctica; pues es esta la que carece de contenido ético. L@s politiquer@s no se preguntan si es ético, más bien se interrogan si es "politicamente" correcto.
anibal perez: (2009-06-03 12:32:46 horas)
Invalorable artículo que nos da una primera lección pública, aunque un tanto nebulosa, acerca de lo que debería ser la práctica política en Guatemala y su sustentación moral. En Guatemala no hay práctica política en el estricto sentido de la palabra, tal como se examina en este artículo: hay una práctica grupal de tipo cavernario y montonero, donde la supuesta ideología es explicada para engañar a las masas y darse color de progresista, bienintencionado, escrupuloso, patriota y demás boberías que, sin verguenza, nos gritan nuestros "politicos" tales como Caballeros, Perez Molina, los Rivera, el Arzú, los Colom hasta, sin pudor, algunos diputadejos. Como parece que estamos siendo testigos del auge de un movimiento depurador del Estado (ojalá se mantenga, cobre fuerza y logre objetivos), una lección pública como ésta columna nos viene como agua de mayo. Hay que diferenciar la practica "política" del robo, de la mentira, del asesinato, del compromiso financiero, del uso desvergonzado de nuestras miserias para lograr acceder a la presidencia. Qué queremos entonces?: la autora nos dice que hacer campaña política para acceder al poder debería de ser una práctica que suponga ética proba y que persiga metas guiadas por una convicción arraigada que deben tener quienes se lanzan a las campañas. Etica y convicción que se pondrán a prueba en caso de ganar el poder. El contraejemplo lo tenemos a la vista desde hace 30 años: ladronazos, mentirosos, asesinos confesos, débiles de caracter, sin nada de convicciones arraigadas sobre hacer el bien publico. Ya aprecié esta columna en tanto me hizo comparar la realidad que arrastramos, la que padecemos en el presente y la que querríamos como un futuro funcional que ansiamos todos, si tan solo hubiera políticos de escuela como se expone con muy buena intención y logro en esta columna.
Carlos González: (2009-06-03 11:22:13 horas)
A ver señora ¿Cómo nos podemos poner de acuerdo, sin saber en qué? Su frase La ética política de la oportunidad postula a la política como “el arte de lo posible”. No se actúa por convicción, sino según las oportunidades que el mundo ofrece. Concluye mal. Se actúa CON convicción DENTRO de las oportunidades que el mundo ofrece. Con Moro coincido en la búsqueda del ideal político, que bien puede ser distinto del suyo, dicho sea de paso. No veo que se contrapone con 'hacer posible lo necesario' quizá es un problema de grado, si lo necesario es imposible ¿o no, señora?
sergio licardie V.: (2009-06-03 10:10:29 horas)
Y todo eso tenemos que aprender para el examen? Entonces Dicen los diputados: Que bueno que no vamos a la escuela. La autora, como muchos comentaristas, leyó su texto y nos quiere aplicar algunos conceptos para que logremos resolver el analfabetismo, la enseñanza en los cerros y algunas necesidades ético políticas de dar oportunidad en salud, nutrición, desempleo, etc. Sin hacer manifestación
Engel Tally: (2009-06-03 10:08:02 horas)
Karin, aprecio mucho su artículo, que por cierto, está muy bien fundamentado y articulado. Comparto con usted la importancia de la ética política de la responsabilidad, pero partiendo de otra tradición filosófica: la ética como filosofía primera de Emmanuel Levinas.
Y sí, la responsabilidad es precisamente lo que le hace falta, no solamente a este país, sino especialmente en el mundo entero. Las posturas neo-liberales fundamentalistas irresponsables no pueden "taparle el ojo al macho" con prédicas del "Corporate responsability". Eso es sinónimo de darle atól con el dedo al mundo, lo cual no se justifica de manera alguna. Es gracias a la genuina responsabilidad que países como Suecia han llegado a ser lo que son, y las premisas fundamentales de los Derechos humanos mantienen su vigencia y legitimidad, sobrepasando cualquier relativismo cultural y facismo. Muchas gracias por su nota.
Roberto Ximenej: (2009-06-03 08:54:17 horas)
Brevemente quisiera contraponer que: La política en general, es el arte de hacer lo imposible dentro de normas enmarcadas en los valores reconocidos de la "civilización"
Y la ética siempre va estar entre dicho por que en política siempre se están abriendo brechas nuevas, y la única luz guiadora y normas, son los valores que la civilización ha encontrado y filtrado como esenciales y duraderos. Es por eso que no hay guerra que no sea política y que sea la política que la aliente y defina, a pesar de que no hay guerra que sea civilizada o justa.
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