El empresario Gregorio Valdés presentó ayer una querella en contra de Luis Mendizábal. En la misma lo sindica del delito de omisión de denuncia por no informar que Rodrigo Rosenberg, asesinado el 10 mayo en un sector de la zona 14, estaba amenazado. El documento fue llevado al Centro de Gestión Penal del Organismo Judicial y será el Juzgado Segundo de Instancia Penal el que le dará trámite a la denuncia. Mendizábal distribuyó 150 copias del audio contenido en el video que dejó el abogado. La repartición la hizo en el funeral de Rosenberg.
Piden dimisión del Fiscal General
Los miembros de la Asamblea Ampliada de la Cámara del Agro solicitaron la renuncia de Amílcar Velásquez Zárate, fiscal general del Ministerio Público (MP). Según los representantes de esa organización, a un mes del asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg, el ente investigador no presenta mayores avances en las investigaciones relacionadas al caso. Además exigieron que se practique una auditoría forense (mediante orden judicial) en el Banco de Desarrollo Rural (Banrural), pues la entidad fue mencionada por el abogado en el video donde culpó al Presidente de la República, su secretario privado Gustavo Alejos, Sandra Torres, Gregorio Valdés, Fernando Peña y Gerardo de León de su muerte.
Escritorios en escrutinio
>Los agentes del MP llegaron a Banrural a registrar el escritorio de José Ángel López y Fernando Peña, presidente y gerente del banco. Rodrigo Rosenberg los acusó de urdir una red de negocios corruptos alrededor del banco y del Gobierno. Un probable móvil del crimen de Khalil y Marjorie Musa, clientes de Rosenberg asesinados en abril. >En las oficinas de los señalados encontraron los documentos y papeles que de rutina se guardan en un escritorio. Como chequeras o talonarios de depósitos. Y cheques de todo tipo: gastos personales, pagos de cuentas. En la oficina del Presidente confiscaron una laptop. >Discos compactos con diferentes subtítulos como: “Dr. Yunus, Presidente and first lady” (Yunus, el maestro del microcrédito, es Premio Nobel de la Paz). Otro disco tenía el siguiente título: “Entrevista Alfonso Portillo Sonora enero 2009”. >Los oficios detallan que además la institución les entregó los documentos financieros de aquellos mencionados por el abogado en el video.
Han pasado 30 días desde la mañana cuando Rodrigo Rosenberg cayó abatido. En la hora de su muerte montaba bicicleta. Solía hacerlo los domingos, declaró Luis Eduardo López Florián, conductor de la víctima. “Los sábados yo dejaba lista la bicicleta para que saliera a dar su vuelta, ayer todavía me dijo que le revisara si tenían aire las llantas…”, declaró el piloto ante el Ministerio Público (MP) horas después del crimen.
El testimonio de López Florián es el acta que encabeza el legajo que empieza a formar el expediente. elPeriódico tuvo acceso a un fragmento del mismo.
El empleado del abogado, según su declaración, habló con él minutos antes de que lo mataran. La llamada fue extraña: “A las 07:58 me llamó y me dijo que le habían llamado dos veces, pero que no le contestaban y que parecía que cortaban, y me dijo que iba a dar una vuelta en cicle, yo le dije que me esperara…”, relató.
El piloto no alcanzó a verlo. Cuando regresó, a una cuadra del edificio donde residía su jefe, encontró a la Policía y una cinta amarilla que delimitaba el área del ataque. Cientos de papeles dan cuenta de la jornada de trabajo de ese 10 de mayo. Una decena de personas activaron sus pericias y habilidades para emprender las investigaciones del caso.
Un día después, en el funeral, circuló un video de la víctima. En él responsabilizó de su muerte al presidente Álvaro Colom y su esposa Sandra Torres, y al secretario presidencial, Gustavo Alejos.
TESTIGOS SILENCIOSOS
Los informes forenses sobre el cuerpo de la víctima relatan una historia silenciosa sobre el ataque. Fueron seis heridas las que acertaron los sicarios sobre Rosenberg: en la cabeza, en el pómulo izquierdo, en el cuello, en la clavícula izquierda, en el tórax y en el abdomen. Seis heridas. Pero ¿cuántos atacantes? ¿Dos? ¿Cuatro? ¿Uno fue suficiente? Son los eningmas que siguen los investigadores.
Y mientras los médicos trabajaban en la necropsia, un grupo de técnicos analizaba el teléfono iPhone de la víctima. Fue imposible ingresar en un primer intento al sistema del aparato. Por la clave. Hacía falta la contraseña de Rosenberg para desbloquearlo. ¿Cómo saberla si él estaba ya muerto?
Los analistas se ocuparon de ello durante 25 minutos, pero ante el fracaso, decidieron extraer la tarjeta SIM y de ella rescataron la agenda. Aunque sólo una parte, dice el acta de revisión.
Una serie de preguntas emergen del aparatito: ¿encontraron los números de las misteriosas llamadas? ¿De dónde provenían? Y mejor aún: ¿quién era el interlocutor que llamó, colgó y dejó pensativo a Rosenberg?
Más oficios del expediente revelan la correspondencia establecida entre policías y fiscales a fin de requerir los videos de cámaras de vigilancia a la administración de un edificio y un colegio aledaños al lugar del asesinato. Se supone que en uno de esos circuitos debieron quedar registradas imágenes de los vehículos donde viajaban los asesinos.
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