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Guatemala, domingo 14 de junio de 2009

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Portada:

Niños con dos madres

Raquel, Loyda y Olga pasaron años buscando a sus hijas robadas. Las encontraron en los documentos de una adopción. Al parecer las tres niñas viven con nuevos padres en Estados Unidos mientras sus madres luchan por recuperarlas. Una de ellas salió autorizada por el CNA. Si logran regresar, cambiarán completamente de mundo, volverán a un país hostil y violento… pero donde están los brazos de mamá.

Marta Sandoval

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¿Una niña robada en el CNA?

Karen Abigail, la niña de la foto se parece mucho a Anyely, la hija de Loyda Rodríguez. Tiene las aletas de la nariz ligeramente abiertas, los labios finos y los ojos ovalados. Está un poco más grande y sus rasgos más definidos, pero no hace falta verla demasiado para reconocer un cierto parecido. Su adopción fue legal, supervisada por el Consejo Nacional de Adopciones (CNA). Loyda ha visto las fotos cientos de veces y está segura que es su hija. Sí realmente es Anyely, entonces el CNA habría autorizado la adopción de una niña robada, cuando fue creado precisamente para evitarlo.

Aunque la adopción de Karen es un resquicio de la vieja ley –empezó en 2007 y un notario le encontró padres– fue el CNA el que la finalizó y autorizó la salida. Loyda hizo huelga de hambre, repartió volantes, publicó la foto de su hija en varios medios y ofreció una recompensa.
 El rostro de Anyely era bastante conocido entre quienes tramitan adopciones, es más el personal del Consejo lo tenía. Pero no la reconocieron. Pasaron a Karen sin que les detuviera una mínima sospecha de que pudiera ser Anyely. Y el caso era para sospechar, Karen estuvo en el hogar de la Asociación Primavera, cuya representante legal estaba presa por adopciones anómalas. Iba de un juzgado de Iztapa, Escuintla, donde ya se han encontrado registros falsos –Sindy, la supuesta Escarlet hija de Olga, también fue declarada en adopción en Iztapa–, pero nada de eso sirvió de alerta.

“¿Cómo fue que no se dieron cuenta de que la niña estaba siendo buscada, si la foto había salido en los medios?”, dice Norma Cruz.

 “Es bien difícil para nosotros detectar estos casos”, responde Elizabeth de Larios, presidenta del CNA, “son 3 mil 33 expedientes los que nos llegaron de la Procuraduría General de la Nación (PGN) y las fotografías son todas muy parecidas, son niños muy pequeños. Además a la fecha las niñas ya no tienen la misma edad y cambian mucho”, agrega. La misma Loyda creía haber encontrado a su hija en otro expediente del CNA. Pero la prueba de ADN salió negativa.

“Esta fue la prueba de fuego para el Consejo. Si alguno conocía el caso de la niña robada era el Consejo y se les pasó. Hoy por hoy no podemos decir que al CNA no le va a pasar”, comenta Cruz.

Desde que el CNA se creó las denuncias por robo de niños han bajado ligeramente. En 2007 el Ministerio Público recibió 1,951 por sustracción de menores, el año pasado, primero de la nueva ley, bajó a 1,749, y en los seis meses que lleva 2009 se han reportado 645.

De acuerdo con Nidia Aguirre, defensora de la niñez de la oficina del PDH, las denuncias por niños robados han disminuido desde la creación del CNA. “Hemos visto que han bajado los casos de sustracción de niños desde la nueva ley, en eso ha beneficiado”, cuenta. Las estadísticas no lo reflejan del todo, porque en la categoría de “sustracción de menores” también entran secuestros. “Creemos que la sustracción de niños con fines de adopción ha bajado. Pero lo que nos preocupa es que las denuncias por secuestro se han mantenido”.

“Aunque el Consejo tenga la mejor voluntad del mundo, no tiene los mecanismos para garantizar que no vayan a pasar niños reciclados. El CNA procede con la declaración de abandono de los jueces y si los jueces son corruptos, el CNA no puede hacer nada”, opina Cruz.
De Larios, rebate, “los jueces y notarios ya no tienen ninguna relación con los padres adoptantes ni con las agencias, que eran quienes pagaban por los niños. Así que de nada les serviría declarar a un niño en abandono, no ganarían nada”.  El CNA recibe niños declarados en abandono por jueces o bien por madres que los entregan. Le encuentran una familia entre las muchas solicitudes que tienen –hay más padres que niños– y luego pasan el expediente a otro juez para que lo apruebe. El único que tiene relación con los padres solicitantes, los que otrora pagaban por los niños, es el CNA. La ley parece blindada y lo es en la medida que el equipo del CNA sea de fiar.
Raquel Par salió temprano de Tecpán. Un bus que más que rodar rebotaba, la llevó a la capital.
En el camino fue cuidando el sueño de Heidy, su hija de 11 meses, tratando de que los traqueteos del camino no le despertaran. Llegaron a la estación y Raquel se sentó a esperar el siguiente autobús, que la llevaría a casa de una tía. No era mucho de tiempo de espera, pero fue suficiente para que una señora le sacara conversación. Le habló de Dios, le contó que era cristiana y le hizo mimos a la bebé. “¿No le gustaría trabajar en la capital?”, le soltó de golpe.
Raquel ya se lo había planteado y le contestó que sí, que un buen empleo no le caería mal. La mujer se ofreció a llevarla a una casa donde la contratarían. Caminaron juntas, hasta que la señora notó que Raquel estaba cansada y se apresuró a comprarle algo de beber. Volvió con una Coca Cola en bolsa que Raquel bebió de buena gana.

Pero fue terminar de tomarla cuando las paredes y el suelo se convirtieron en una espiral violenta en su cabeza. No atinaba a caminar, ni a hablar, sólo sentía que el mundo se difuminaba. La mujer le quitó a Heidy de los brazos y se fue. Para cuando Raquel despertó ya su hija estaba lejos.

Desde ese día, 4 de abril de 2006, Raquel no ha dejado de buscarla. De tratar de reconocer su rostro de 11 meses en caritas de niñas de 3 años. La misma lucha han librado Loyda Rodríguez, Ana Escobar y Olga López, acompañadas por la Fundación Sobrevivientes y la incansable Norma Cruz.

Las cuatro madres empezaron el mes de mayo de 2008 con hambre. Apostadas frente al Palacio Nacional y negándose a probar bocado hasta que les devolvieran a sus hijas robadas. Tras una semana de huelga de hambre consiguieron que la Procuraduría General de la Nación (PGN) les enseñara uno a uno a todos los niños que estaban dispuestos para la adopción. Fueron intensas jornadas identificando niños. Ana encontró a Zulamitha, su pequeña que ahora tiene dos años y medio, y que ella dejó de ver a los 6 meses. Le devolvieron una niña que no se aferraba a sus brazos como lo hacía antes, sino que más bien rehuía de ella. El reencuentro fue difícil, pero no tan complicado como será, si llega a darse, el de sus tres compañeras de lucha.

Olga, Loyda y Raquel no reconocieron a su niña en ninguna de las que la PGN les mostró.
Norma Cruz, cree que pudieron llevar a otras niñas a la revisión. Loyda piensa que su hija pasó cuando a ella la sacaron del salón, porque sus dos hijos, de 2 y 6 años, “ensuciaban el piso encerado”. La dejaron viendo el desfile de infantes desde lejos, y más de una vez la interrumpió un jardinero furioso porque los niños cortaban las plantas.

La búsqueda no se quedó allí. Las tres madres siguieron revisando papeles y archivos, en el Consejo Nacional de Adopciones (CNA) y en Migración. Allí hallaron a sus hijas. Lo creen firmemente porque las fotos que vieron les recuerdan los rostros de sus bebés, pero de momento no hay prueba de ADN que lo dé por seguro. Lo más difícil de todo: las tres niñas están en Estados Unidos con nuevos padres.

Loyda y Anyely

Desde el 3 de noviembre de 2006 Loyda no ha logrado dormir bien. Es bajita, menuda, de sonrisa amplia, cabello teñido de rubio y ojos avellana. Al verla nadie sospecha la fuerza que tiene, no se ha dejado vencer por la ineficiencia de las autoridades, ni por la desesperación, ni por el tiempo. Desde ese 3 de noviembre no ha descansado por recuperar a su pequeña Anyely, que recién había cumplido dos años cuando una mujer entró a robarla del patio de su casa, en Villa Hermosa.

Revisando los expedientes del CNA se topó con una niña cuyos ojos le erizaron la piel. Era ella, era Anyely. En los papeles se llamaba Karen Abigail y había salido hacia Estados Unidos.
Ahora era la hija de un cirujano y una empresaria. Loyda, ama de casa y Daniel, albañil, habían dejado de ser legalmente sus padres. Ese día sintió una mezcla de emociones. Alegría por haberla encontrado y tristeza por hallarla lejos. La niña salió a finales del año pasado en un proceso supervisado y aprobado por el CNA. Para sacarle el pasaporte, los delincuentes llevaron a otra niña a migración. En el aeropuerto no se dieron cuenta que la niña que salía no era la misma de la imagen en el documento de identidad.

La niña fue declarada en estado de adoptabilidad por un juez de Iztapa, Escuintla. Pero esa declaración estuvo sumamente viciada. Por ley, antes de declarar en abandono, el notario tiene que publicar la foto de la niña en el Diario de Centro América. Lo hizo, pero envió al periódico una foto de otra menor. También hace falta una prueba de ADN de la madre biologíca que da su consentimiento para poner en adopción a su hijo. Ante el juez llegó una mujer que decía ser la madre de la niña, pero la prueba de ADN aseguró que no estaban emparentadas. Sin embargo, el juez se hizo de la vista gorda y le dio trámite. “Ya pedimos un antejuicio contra el juez. Nos dimos cuenta que en una jornada sacó 25 niños, eso es lavado de niños”, cuenta Norma Cruz.
Por este caso ya hay dos personas detenidas.

A Loyda no le queda más que esperar a que Estados Unidos entregue la prueba de ADN, que confirme si Karen es o no Anyely.

Olga y Escarlet

Olga salió sólo un momento de casa. Dejó a Escarlet, de 40 días, con la abuela. En el camino tres mujeres se le acercaron, le hicieron plática y trataron de hacerle perder el tiempo, a Olga eso le pareció extraño y apuró el paso. Cuando estaba ya cerca, se topó con su sobrina, que iba a toda prisa en la bicicleta, “¿tía usted mandó a traer a la nena?” le preguntó, “no, dígale a mi mamá que no la dé”, le gritó Olga. En ese momento un hombre en motocicleta pasaba cerca y Olga se interpuso en su camino, le rogó que la llevara a casa y casi sin esperar respuesta ya estaba subida en la moto. Regresó rápido, pero ya era tarde, a la abuela le habían arrebatado a la bebé.

La madre corrió a un serenazgo cercano y les pidió a los policías que salieran con ella a alcanzar a la mujer que robó a la niña, pero ninguno de los oficiales la acompañó. Olga empezó a buscar sola. Una búsqueda larga que concluye, probablemente, con el hallazgo de unos papeles en Migración. Es la imagen de Sindy Colwell Thomas, la niña que Olga cree que es su hija Escarlet López. Fue adoptada en Estados Unidos, salió el 19 de diciembre de 2006, tres meses después de que se la robaran. Al igual que Karen, a Escarlet también la declaró en adopción un juez de Iztapa.

El Ministerio Público (MP) no consiguió mucho. Lejos de ayudar a Olga, la culparon. “Deje de estar viniendo que ya sabemos que usted vendió a su niña”, cuenta que la acusó el fiscal Mynor Pinto. “Le dijo a mi mamá que ella tenía que confesar que yo vendí a la nena o la iba a meter presa por cómplice”.

Mynor Pinto no tiene nada que decir al respecto, no puede comentar las hipótesis que se han manejado, ni hablar nada del hecho. “Ya no tengo el caso yo, y por eso no le puedo dar declaraciones”, se excusa.

A Raquel Par le sucedió lo mismo: los investigadores no encontraron nada. Desde 2006 el caso lo llevó la Fiscalía de Villa Canales, hasta octubre pasado, cuando lo trasladaron a la capital.
“Venía de estar un año frío”, cuenta el fiscal Julio Barrios. En Villa Canales, lo llevaba Mario García Agustín, un fiscal bajito, robusto y siempre ocupado. Por teléfono ofreció una cita al día siguiente, pero al llegar a entrevistarle no tenía nada que decir. No sabe exactamente qué acciones se tomaron en ese caso, porque el expediente lo tiene su jefe que ese día no está.
Recuerda que entrevistó a dos testigos que la misma madre llevó, pero que no dieron suficientes indicios. También hizo un allanamiento en una casa, pero no encontró nada.

Cuando Raquel recobró la conciencia, después de beber la Coca Cola adulterada, había dos personas cerca. Ellos vieron lo que había pasado y la ayudaron. Fueron los testigos que llevó al MP. Le contaron que la mujer que le robó a Heidy tenía mala fama en el sector. Raquel recorrió entonces las calles aledañas a donde le quitaron a su hija, hasta que dio con la casa de la mujer, la falsa cristiana. Era una señora con un lunar en la frente, imposible de confundir.

 Fue inmediatamente a contárselo al fiscal García Agustín, le pidió que se levantaran de los escritorios y fueran a buscarla. Lo hicieron una semana más tarde, lo que tardó en salir la orden de allanamiento. Durante esos largos ocho días Raquel fue al MP a diario. “Me decían no seas necia, ándate de aquí”. Cuando la orden salió la bebé no estaba en la casa. Pero la supuesta ladrona sí. No la detuvieron porque no había pruebas y de la niña no se supo nada.

“La señora Raquel se fue de aquí muy enojada, porque ella quería que un carro del MP la llevara a visitar todas las casas cuna y eso no se puede”, dice Agustín. Sí se pudo. Raquel fue sola a los hogares a buscar a la niña.

“A este tipo de casos las autoridades del MP no le brindan mayor interés, los engavetan”, comenta Cruz. “La misma Fiscalía de Villa Canales tuvo el de Heidy Par y el de Anyely y no investigaron ninguno de los dos”.

Al igual que Loyda y Olga, Raquel encontró a su hija en los papeles de adopción. Se llama Kimberly Azucena y desde 2007 vive en Estados Unidos.

El difícil regreso

La Fundación Sobrevivientes ha acompañado a las tres madres en todo el proceso, que ha sido largo y complicado. Pero ahora viene lo peor. Conseguir que las niñas regresen a Guatemala significa un esfuerzo binacional nada sencillo. Ya se solicitó a los nuevos padres de las niñas, una prueba voluntaria de ADN, para por fin salir de dudas. Pero no han querido darla.

“Ya no depende sólo de nosotros”, dice Julio Barrios, el fiscal que lleva el caso de Heidy, “la fiscalía pidió, en octubre pasado, una prueba de ADN a Estados Unidos y no se ha recibido. Eso lleva tiempo”.  César León, de Cancillería, explicó que el proceso depende del Consejo Nacional de Adopciones y que ellos sólo brindan apoyo en el momento que el CNA lo requiera.

“Si la niña que está en Estados Unidos es Anyely, entonces ya es una ciudadana americana y la protegen las leyes estadounidenses”, cuenta Elizabeth de Larios, presidenta del CNA. Lo más sencillo y rápido sería la prueba de ADN voluntaria, De Larios recuerda un caso en el que los padres adoptivos aceptaron la prueba y al dar positivo devolvieron a la niña. Pero de momento no ha sido posible por la vía amistosa.

Si en verdad las niñas adoptadas son Heidy, Anyely y Escarlet, la justicia puede quitárselas a los padres adoptivos y regresarlas con sus madres. Pero para eso hace falta mucho tiempo y las niñas están creciendo, reconociendo en los rostros ajenos a sus padres y cada día se olvidan un poco más de sus madres biológicas. A Loyda le llegó una foto hace poco, en ella se ve la niña sobre las piernas de una mujer de enorme y alineada sonrisa, le están leyendo un cuento… en inglés. Si pasa el tiempo Anyely no podrá comunicarse con su madre, en su mismo idioma.

Los grandes perdedores en todo esto son los niños. Pasar de una madre a otra y de un país a otro cuando apenas empiezan a conocer el mundo, puede dejarles un trauma indeleble. “Los seres humanos siempre nos apegamos a los que nos brindan los cuidados primarios, es una estrategia de sobrevivencia", explica la psicóloga Karin de Swank. "En estos casos son dos golpes duros los que deben afrontar, primero separarlos de la madre biológica y después de la adoptiva”.

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7 comentarios:

  1. Jennifer Hemsley: (2009-06-15 15:55:10 horas)
    Soy una Americana y madre adoptivo de una niña Guatemalteca. Durante nuestro proceso de adopción, que yo paramos la aprobación para empesar una investigación. La prueba de ADN había falsificado la información y me di cuenta de esto. No podemos garantizar qué el ADN de los niños ha sido enviado para la prueba. Nuestro caso puede ilustrar cómo las pruebas de ADN podrían circunnavegar esto, permitiendo robados o ilegalmente cedido a los niños a "pasar" la prueba, y entonces emigrar a los EE.UU.. Tratar de completar una adopción legal y éticamente nos ha costado no solamente emocionalmente pero tambien económicamente, hasta el punto de la devastación. Pero seguimos intento de proceso de la adopción de la protección y el bienestar del niño. Debido a los problemas descubiertos en nuestra adopción, creemos que nuestro caso se limita a los puntos a un sistema más amplio impregnado con el fraude antes de la CNA se hizo cargo del proceso. Lamentablemente, a causa de nuestro caso y nuestra propia investigación, que ahora muchos creen que las adopciones no son sólo un poco de fraude, pero que muchos niños fueron robados en realidad para su aprobación. Creo que como padres adoptivos de niños guatemaltecos, a Guatemala se lo debemos a una gran cantidad de respeto y gratitud, no la negación y falta de rendición de cuentas por los crímenes que ocurrieron en nuestro tiempo. Yo apoyo con todo mi corazón los esfuerzos de la Norma Cruz y de Sobrevivientes, y le doy las gracias por ayudar a estas mujeres ser oída y su búsqueda de la verdad y la justicia. Mi corazón está a estos valientes y fuerte mujeres que siguen buscando a sus hijos .... Olga, Loyda, Raquel (y Ana Escobar, que sigue luchando por la justicia), y espero y deseo un día que sus hijas serán devueltos a los mismos. Si las familias adoptivas en Iowa, Illinois y Missouri está leyendo esto, por favor, haga lo correcto y lo ético y abrir su corazón a estas madres, y pongasen en contacto con Norma Cruz o las autoridades competentes. Un día, estas niñas van a crecer y ser mujeres, y si son iguales que sus madres biológicas, que serán fuertes, persistentes y inteligente, y se van a encontrar la verdad de sus orígenes. ¿Por qué no buscar la verdad ahora? No es esto nuestro deber como madre?... Para enseñar lo bueno y que es lo malo.
  2. Jennifer Hemsley: (2009-06-15 11:29:30 horas)
    I am a US adoptive parent of a Guatemalan child. During our adoption process, we froze the adoption for investigation. The DNA test had falsified information on it. We cannot guarantee what child's DNA was sent in for testing. Our case could illustrate how DNA tests could be circumnavigated, allowing stolen or illegally relinquished children to "pass" the test, and be immigrated to the US.

    Trying to complete an adoption legally and ethically has cost us emotionally and financially to the point of devastation. But we continue to attempt to process the adoption for the protection and welfare of the child.

    Due to the problems uncovered in our adoption, we believe our case merely points to a larger system permeated with fraud before the CNA took over the process. Sadly, because of our case and our own research, we now believe that many adoptions were not only tainted with fraud, but that many children were in fact stolen for adoption.

    I believe as adoptive parents of Guatemalan children, we owe Guatemala a great amount of respect and gratitude, not denial and lack of accountability for the crimes that happened on our watch. I support with all my heart the endeavors of Norma Cruz and The Survivor's, and I thank her for helping these women be heard and her pursuit of truth and justice.

    My heart goes out to these brave, selfless and strong women still looking for their children.... Olga, Loyda, Raquel (and Ana Escobar who continues to fight for justice), and I hope and pray one day their daughters will be returned to them. If the adoptive families in Iowa, Illinois and Missouri are reading this, please, do the right and ethical thing and open your heart to these mothers, and contact Norma Cruz or the proper authorities. One day these girls are going to grow into women, and if they are anything like their biological mothers, they will be strong, persistent and wise, and they will find the truth of their origins. Why not find the truth now? Is that not our job as mothers? To teach right from wrong?
  3. Clara Morales: (2009-06-14 20:27:05 horas)
    Valor y coraje, señoras; mis felicitaciones por sus esfuerzos. Estas malas personas y sus compinches tendrán su castigo.
  4. anibal perez: (2009-06-14 16:44:31 horas)
    Qué relajo arma el inútil MP. Ocupados?, naranjas!: esos y otros casos son sus mas gordas obligaciones. La mala fama de comodones nos acompaña a donde quiera que vayamos: se incrustan en el MP?, pues así el sapo, así la pedrada. No importa si están ocupados!: se debe hacer lo más que se pueda hasta que los realmente con mística de servicio público queden como únicos laborantes. Los demás a pasear!. Es todo un colosal reto depurar el sector público y proveer con gente con mínima convicción de servicio al prójimo. Pero hay que reconocer que no todo es deseo de hacer según cada afectado, pero el daño a la nación ya está hecho: la parsinomia del MP, la chambonería , indolencia y complicidad de la PNC, lo comodón del CNA y la herencia truculenta dejada por los abogados que lucraban, libremente, con las adopciones: recordemos las floridas frases del abogado fernando linares comparando los niños como aguacates para justificar su desagrado a la imposición del, ahora, casi lesivo CNA.
  5. roxana morales: (2009-06-14 16:28:01 horas)
    leer sobre estos casos en realidad erizan las piel, y mas al saber q autoridades estan involucradas en esto; como un juez encargado de administrar la justicia puede actuar asi;hay cosas q el dinero no compra como por ejemplo una conciencia para todas esas autoridades incompetentes q lucran con el dolor ajeno , lo q si esta seguro señores es q ya se han ganado un gran lugar en el infierno y no comprado si no q se lo han ganado a pulso por todas esa lagrimas q estas madres desesperadas derraman por sus hijos a diario.
  6. ronald jose castillo: (2009-06-14 12:27:30 horas)
    reconozco el valor de estas madres el querer recuperar a sus hijas , y malditos los que se prestan a lucrar con los ninos que no quede duda que dios les pedira cuentas,y hojala que algun pariente cercano de estos malnacidos no les pase lo mismo por que de una u otra forma lo pagaran. por favor no desmayen por que el amor de los padres es iremplazable que dios las bendiga y a todas las personas que les estan ayudando
  7. juan fratti: (2009-06-14 08:20:31 horas)
    Todo apunta a que HAY QUE HACER UNA LIMPIEZA PROFUNDA EN EL MP, por ahi se podria empezar a RECONTRATAR AL PERSONAL, PREVIAS ENTREVISTAS, TEST DE POLIGRAFOS, ademas de un promedio de CASOS INVESTIGADOS, CASOS RESUELTOS, CONVICCIONES PENALES LOGRADAS, ETC.
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