¡Nadie! Cuando se trata de pedir a los servidores públicos, por ejemplo a la Policía (tanto Municipal como Civil), que cumplan su labor, todos hablamos de una necesaria reestructuración, depuración y profundos cambios porque las cosas no funcionan. Pero en el momento en que el cumplimiento de esa labor que exigimos realicen nos afecta directamente, entonces, pegamos de alaridos y ponemos el grito en el cielo reclamando desde injusticias hasta corrupción por parte de quienes simple y sencillamente cumplen su labor (la cual, cuando no nos afecta, exigimos que cumplan apegados a leyes y reglamentos).
Cuando vemos que algún paisano se cruza el semáforo con la luz roja, o cuando un piloto de bus recoge pasaje donde no hay parada o algún otro cristiano nos “tira” el carro, entonces, no tardamos en desear que un policía de Emetra lo multe, le retire la licencia y que no conduzca más, además de recordarnos de buena parte de su familia. Allí, simplemente queremos ver que “el poli de verde” cumpla con su obligación. Cuando es uno el que se parquea en línea roja, o no le mete “choca” al parquímetro o giró en U donde no es permitido, sucede lo contrario: caemos en sobornar al agente, en justificar nuestra falta y suplicar nos perdone la infracción aún sabiendo nuestra culpabilidad. Pedimos de cualquier forma que la autoridad no cumpla con su deber.
Luego nos quejamos de corrupción. Nos quejamos de que las instituciones no funcionan. No pretendo defender ni acusar a institución alguna, pero sí criticar al “yo”. Estamos tan acostumbrados a ver las cosas sólo como nos conviene y aún así apelamos por cambios, que perdemos la noción de que esos cambios no son cuestión de nombramientos de directores, de los funcionarios o de reglamentos, sino cambios en nosotros mismos. Aquí, en la Tierra de la Eterna Primavera, estamos a favor de los que están en contra, y en contra de los que están a favor. ¿De qué? De lo que sea.
Esto no es todo. Soñamos con progreso, con crecimiento y con desarrollo. Si alguien comienza a hacer realidad ese sueño, rapidito lo bajamos de su nube. ¿A alguien le suena la famosa historia de la “Lata de cangrejos”? Así, con todo esto y en forma de conclusión: si no cambiamos nosotros, nada cambiará, y si no lo hacemos juntos, nadie solo lo logrará. Por favor, ¡que alguien nos entienda!
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18 comentarios:
mary sanchez : (2009-06-19 22:15:03 horas)
Excelente comentario. El cambio tiene que empezar por mi y aunque un dicho popular dice qué una golondrina no hace verano pero al menos que haya una a quien imitar que para eso si somos muy buenos. imitamos todo lo que vemos, lastima que las cosas buenas son las que más nos cuesta imitar.
Allan Jolomná: (2009-06-19 21:38:14 horas)
El problema de los guatemaltecos es de actitud, cuando el cacif, los politicos, los religiosos, empleados públicos y población en general se fajen en cambiar de actitud mi pais se llamará GUATEBUENA
Juan Pensamiento Velasco: (2009-06-19 19:48:29 horas)
Mano, total razón: muy básico, muy new age si querés, pero todos los cambios comienzan en uno mismo y de nada sirve, para cambiar estructuras el exigirle a los demás actitudes que uno mismo perpetúa. "I'm starting with the man in the mirror" cantaba un Michael Jackson todavía negrito a finales de los 80s...
Carlos Enrique: (2009-06-19 15:09:43 horas)
"Me debes respeto" le dice el Padre a su hijo. Al mismo tiempo el padre aprovecha para "maltratar al Policía que no le da la vía en la calle".
Todos somos buenos para exigir que los demás hagan.
Guatemala comenzará a cambiar cuando cada uno estemos decididos a tener un cambio personal, una mejor actitud, a vivir con buen testimonio.
Pía Reyes: (2009-06-19 14:54:50 horas)
Quiero agregar algo: No estoy de acuerdo con que esperemos a que las próximas generaciones cambien al país. Todos los hábitos pueden cambiarse si nosotros queremos hacerlo, no importa si tienen 25 o 40, como los míos. El primer paso para que nuestros hijos respeten las señales de tránsito es que nos vean a nosotros respetarlas, si queremos que respeten a las autoridades, no las insultemos nosotros. Si no queremos que tiren basura en las calles, no lo hagamos nosotros. Y si ya cometimos el error de darles algunos malos ejemplos, nunca es tarde para decir: Yo he cometido este error pero quiero arreglarlo. Lo que no se vale es decirles: "Yo lo hago así porque es lo que aprendí, pero vos tenés que ser diferente." Los jóvenes responden bien a la honestidad, pero son muy críticos de la incongruencia entre palabras y obras.
Pía Reyes: (2009-06-19 14:41:30 horas)
Tiene toda la razón del mundo. Así somos. Queremos la ley para todos, mientras no seamos nosotros. Hay que exigir a las autoridades, pero no debemos escudarnos en sus malas prácticas para hacer lo mismo. De lo contrario, nos convertimos también en más de lo mismo.
José Santos: (2009-06-19 13:59:45 horas)
"Elegancia de espíritu" le dicen; es el aplastante "Ama y haz lo que quieras" de San Agustín; debemos empezar con las cosas de nuestro diario vivir a respetar las normas básicas de convivencia. ! Muy buen artículo !.
Juan Carlos Garcia: (2009-06-19 13:39:20 horas)
Interesante señalamiento, pero como bien dicen: las costumbres y/o habitos tienen nuestra edad (si tienes 25, tus costubres sean buenas o malas tambien tienen 25) y dificilmente se logren erradicar, la mejor propuesta que veo es esta: Que se incorpore al pensum de estudios de primaria, secundaria y diversificado un curso que instruya a nuestros hijos a respetar señales de transito, respetar a nuestras autoridades, a no tirar basura en cualquier esquina, etc. para que de ese modo se garantice una mejora a futuro. Las nuevas generaciones podran componer a nuestra sociedad en la medida que nosotros tomemos conciencia del problema (asi como el alcoholico de la historia empieza su regeneracion admitiendo su adiccion) y echemos a andar la solucion. O no?
alicia villavicencio: (2009-06-19 12:45:06 horas)
No sé si viene al caso pero, una tarde de esta semana que estaba lloviendo, me conducía sobre la diagonal 6 y de una de esas calles surgió (lo digo por la intempestuosa de la aparicion) un pick up blanco, polarizado y se incorporó al tráfico de dicha calle a una velocidad intrépida. El asunto es que en el semáforo que da vía al ingreso a Oakland Mall tenía parado a un buen número de carros, entonces el hombre que llevaba un cigarro en una mano y con el hombro sostenía el celular a la oreja (pude ver quién conducía) se quiso meter al parqueo del supermercado La Torre por el lado de la salida y así, me imagino, adelantar a los carros al salir por el lado de la entrada, muy cerca del semáforo... los carros empezaron a caminar y yo pude ver cómo el policía que estaba plantado en la salida, precisamente para evitar lo que el conductor del pick up quería hacer, no le permitió lograrlo. El hombre gesticulaba y somataba el timón, no sé si con el afán de intimidar al policía, pero en resumen éste no cedió. Cómo explicar lo que sentí? Bueno, pues me metí al parqueo de La Torre y busqué al policía para felicitarlo por lo que había hecho. Pero, saben? su rostro me dijo que no entendía el por qué de mi actitud... ahora me digo, este policía sabe hacer su trabajo y lo hace bien...y que Dios lo guarde de encontrarse con otro u otra conductor(a) que se indigne más de la cuenta y decida sentar precedente con un acto violento de esos que hemos oído que suceden sólo por bocinar al que se quiere meter por la fuerza...
Juan Pablo Juc Quib: (2009-06-19 12:31:10 horas)
Me parece interesante la opinion Quien nos entiende!. ojala que tambien esta opinion logre llegar a quienes son funcionarios publicos, porque podemos tener esos criterios de accion y actuacion personal, pero le obligan a uno hacer algo que estamos en contra de hacerlo, quizas por miedo o porque el complejo de inferioridad que muchos manejamos. Este País, va a cambiar en la medida en que desde nuestras familias cambiemos y demos el ejemplo a nuestros hijos e hijas. Juan Diego, gracias, por sus comentarios, y ojala todas leyeramos este articulo para que sea un efecto mariposa en nuestra sociedad.
Rafael Jiménez: (2009-06-19 11:52:38 horas)
Dio en el clavo Juan Diego. Exigimos de todo, pero no cumplimos nuestra parte. Sin embargo estoy conciente que habemos muchos que al menos tratamos de hacer más “vivible” nuestra caótica situación. Comparto la forma de pensar de Rafael Sisniega y creo que esa es la postura que todos deberíamos de tomar. Es bien contradictorio que todos nos indignemos y seamos los primeros en señalar ante las faltas de los demás cuando muchas veces nosotros mismos no cumplimos nuestra parte. Sin embargo, sería conveniente tener al menos la garantía de saber como reaccionarán nuestras autoridades, y saber que al menos se tiene el respaldo de la justicia y de un orden específico. Desafortunadamente somos un pueblo desordenado, y cada quién hacemos lo que queremos aún cuando eso implique pasar por encima de los demás, impidiendo que podamos planificar siquiera al corto plazo. Algo tan simple (y complejo) como el manejo del tráfico. Por ejemplo, en el obelisco todas las tardes se genera un caos. Cada día los señores de EMETRA en su afán por “ordenar” el desorden vehicular, disponen cerrar o habilitar los retornos sin un orden específico o planificado. De esa cuenta nunca se puede estimar la ruta más conveniente a tomar, pues no hay un una garantía de la ruta que estará habilitada, lo cual repercute en ir a retornar a las Américas, lo cual sin exagerar, puede tomar alrededor de 45 minutos. Esto aplica en todos los aspectos, pues nunca se sabe a que atenernos, si usted hace la fila como se debe, los más “intrépidos” hábilmente forman las doble filas, haciendo más complicado el tráfico, mientras usted, cumpliendo lo que le toca se está retorciendo de la cólera viendo como su supuesto “buen” comportamiento lo único que le brinda es hacer más cola. En experiencia propia ve como la misma sociedad premia al más astuto aún cuando eso implique pasar por encima de los demás.
luis rodrigo asturias: (2009-06-19 11:01:33 horas)
Nos has puesto el dedo en la llaga! La verdad es que tarde o temprano, cometemos algún error, alguna infracción, y violamos así las leyes, sean estas contitucionales, de tránsito, o simplemente de urbanidad o buenas maneras. Tal vez contaminados por tanto irrespeto a las leyes que abunda en éste país, consecuencia de la incapacidad de las autoridades de velar por las mismas.
Por lo que coincido contigo, el cambio empieza con nosotros mismos. Recuerdo una linda experiencia de cuando fui profesor de secundaria: en el Colegio donde daba clases, no había árbitro en los encuentros deportivos, precisamente para que los alumnos aprendieran: uno, a respetar las reglas de juego; dos, a reconocer sus faltas; tres, a dialogar y entenderse sin arbitrajes. ¡Que tal, eh! Bonita manera de educar a la juventud. Saludos, Juan Diego.
Valia Zipfel: (2009-06-19 10:31:10 horas)
Me parece muy acertado eso de que en Guate estamos a favor de los que están en contra y en contra de los que están a favor... es triste, pero realmente la única manera de cambiar es comenzando por nosotros e inculcando a nuestros hijos actitudes positivas, moral, cultura y educación. No es justo que nuestro País de la Eterna Primavera se esté quedando atorada en una sociedad llena de corrupción, envidias e injusticia. Salgamos adelante! El cambio está en cada uno de nosotros, si queremos que nos entiendadn debemos entender primero que debemos cambiar. Felicidades Juan Diego, en jóvenes como tu está realmente el cambio de nuestra gente y de Guatemala.
rafael sisniega otero: (2009-06-19 10:13:36 horas)
rompemos todas las leyes que existen. Cuando entra en vigencia una nueva por más ridícula que sea, buscamos la forma de romperla en la cara de los que pedimos que nos protejan.
Fumamos en bares, hablamos por celular en los carros vamos a 120 cuando hoy en día claramente dice 70 y no solo esto salimos chupamos nos ponemos guapos como nunca y manejamos. Cuando nos para la policía les damos mordida, y después cuando sale algo en el periódico “policías capturados tras robo de vehículos” gritamos en indignación “chontes ladrones, cerdos de mierda, esos cerotes me la pelan” cuando claramente nosotros los entrénanos a hacer eso exactamente.
Digo nosotros porque no me siento en posición para tirar ninguna piedra. Pero desde hace ya varias semanas he buscado la forma de cambiar mi vida. Ya no bocino cuando se me atraviesan y doy paso a todos sin discriminar, por muy feo que sea su carro. Me compre un mi hands-free, y no en la calle y respeto el límite de velocidad.
Por muy ridículo que suene mi cambio les puedo asegurar que es el comienzo de mi forma de protesta. No romperé ninguna ley, nunca daré mordida, respetare a todos los conductores por muy lentos para meterse que sean.
SOLO ASI PODEMOS EXIGIR JUSTICIA, SOLO ASI PODEMOS EXIGIR QUE SE CUMPLA LA LEY.
Alexandra Pivaral: (2009-06-19 10:06:06 horas)
Por eso pienso que el cambio empieza por uno mismo, respetando la ley de transito, siendo ejemplo a seguir! Cosas tan pequeñas como dar pasó en la calle, hacer cola, no tirarle el carro al de la par, ni parquearse en línea roja… hacen la diferencia. Hay que dar el ejemplo, se empieza por uno mismo!
Es dificil entendernos, cuando hemos estado en este pais y no nos damos cuenta que la mejor manera de cambiar y entender la situación es practicando. Si no queremos que nos multen, es cumpliendo las reglas. De que hay buenos ciudadanos, los hay, igual es con los agentes, los hay muy buenos y existen los que no debieran estar en esa labor. Solo la tolerancia, la práctica, el ejemplo y el tiempo que le dediquemos a formar a las nuevas generaciones pueden convertirse en la esperanza para el futuro. Ya no nos quejemos. Actuemos.
Pedro Pablo Cifuentes: (2009-06-19 01:45:16 horas)
Entiendo el punto del Sr. Lorenzo Arévalo. Yo también me considero de los buenos guatemaltecos que quedamos aún, pero también es muy cierto lo que dice el columnista. Mucha gente critica, alega, exige y exige y hace completamente lo opuesto a apegarse a las normas y cumplir con su deber ciudadano (o como servidor público). Nos quejamos de corrupción por parte de las autoridades, y es cierto, algunos de ellos solo ven por su propio beneficio, pero también hay que preguntarnos si eso no es gracias a nuestra actitud. ¿Quién es el culpable cuando un policía recibe "mordida"? ¿El polícia o el ciudadano que la ofrece? La clave del éxito está en que los buenos sigamos siendo buenos y que contagiemos a los que no son tan buenos a parecerse más a nosotros, y eso solo se puede lograr de una forma: dando el ejemplo.
Lorenzo Arévalo: (2009-06-19 01:02:03 horas)
Disculpe, compañero, pero no todos somos iguales. Aún existimos ciudadanos honestos, que con todo derecho nos quejamos, porque cumplimos con responsabilidad y ponemos de nuestra parte para construir una mejor sociedad. Es cierto que somos humanos y cometemos muchos errores, pero no toda esta sociedad esta podrida. Dejémonos de autocompasión y pongámonos a trabajar.
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