El caso Rosenberg encierra varios simbolismos. Despertó la indignación entre miles de personas que no suelen protestar en las plazas. Abrió la rendija al voraz apetito por los negocios de grupos resentidos por la pulverización de buena parte de su riqueza bursátil y la sequía del crédito internacional. Marcó el inicio del “cuesta arriba” del gobierno de Colom: los sectores adversos –incluyendo algunos medios– son ya irreductibles. Y puso de manifiesto que esta sociedad sigue lejos de reconciliarse.
Rosenberg será un parteaguas en la historia, pero no el símbolo de unidad nacional contra la impunidad. Ninguna víctima lo ha sido, al menos desde la guerra fría. Ni los coroneles Francisco Arana (1949) y Castillo Armas (1957); ni Miss Guatemala, Rogelia Cruz (1968), ni el dirigente empresarial Luis Canella (1977); tampoco los líderes democráticos Oliverio Castañeda (1978) y Manuel Colom Argueta (1979), cuyos sepelios convocaron a unas 200 mil personas; ni el obispo Juan Gerardi (1998). Los muertos no reúnen a esta sociedad, pues ni su condición deja de reflejar la desconfianza.
El asesinato de Rosenberg sacudió a la sociedad entera (y al mundo). Ese video profético sonaba a mensaje místico o a escena de una cinta de ficción. Tocó muy hondo en las franjas de jóvenes de clases medias urbanas vinculadas a universidades y centros laborales modernos, hastiados del horror. Pero después los patojos de las “limonadas” reclamaron: “¿tenemos qué grabar una ‘lica’ para que nos vean?”. Mientras, una capa intelectual progresista y de izquierda condenaba aquel crimen e indirectamente recriminaba: ustedes han sido insensibles a nuestros muertos.
¿Pudo haber sido Rosenberg una ocasión de solidaridad entre los fragmentos de sociedad? No, porque el testamento político de la víctima era un llamado a tumbar a un gobierno electo. Menos cuando aparecieron los personajes del entorno: asociados a la conspiración, el extremismo y los CIACS. Uno de ellos, que en reportajes de prensa durante la última década fue retratado como un “monje negro” mayor, flota ahora en el silencio sin molestias mediáticas.
Los muertos siguen sin reunirnos como sociedad. Al revés, sus banderas exacerban odios o diferencias no procesadas tras la historia trágica de confrontación. Lo común a la sociedad es el miedo a la agresión, al golpe artero en el cuarto oscuro que irrespeta la condición social. Si recuperar la seguridad no une, entonces ¿qué?
Será casualidad que a Goyo Valdéz le han llamado el "monje Negro" en varias oportunidades.
Estuardo G. sánchez M.: (2009-06-22 16:05:03 horas)
Lo que dice don Modesto, es absolutamente correcto. Nadie ha hablado de alterar el orden constitucional ni violentar la institucionalidad. Todo lo contrario. Se trata de hacer que tales instituciones operen correctamente para los objetivos para los cuales fueron creadas y que el gobierno deje de ser un refugio de delincuentes, asesinos, ladrones y narcotraficantes disfrazados de ovejitas con sus programas de "cohesión social"
Alejandro Berganza: (2009-06-22 15:54:32 horas)
Ulugrún... este señor Gutiérrez sí que ya anda pelando cables. Dice que Rosenberg llamó a tumbar un gobierno legítimamente electo. Todo lo contrario: él pide que el Presidente -que él señala como quien lo amenazó de muerte- sea relevado por el Vicepresidente, o sea, nada de tumbar gobiernos, sino de observar la constitución.
Y, noten, por favor, sólo miren: Don Edgar habla en pasado del caso Rosenberg, como si ya se hubiera terminado, cuando apenas comienza...! Eso está que hierve. Cientos de personas están trabajando.
Me parece que no dice por ningún lado que este asesinato no debe perderse como todos los anteriores que menciona, sino que debe unirnos a todos. ¿O lo dice?
Es interesante todo lo que ha revelado el Lic. Rosenberg. Que Dios lo tenga en su gloria por todo lo que nos ha ayuydado a saber.
Luis García: (2009-06-22 12:54:43 horas)
La acusación directa al presidente, su esposa y sus financistas de campaña, por quienes por cierto el presidente metió las manos al fuego, fue lo que desató un movimiento al que poco a poco se han ido uniendo más personas cansadas de la falta de seguridad y de verdadera solidaridad de parte de nuestros gobiernos y de algunos mal llamados "empresarios".
No hay regreso, los Guatemaltecos estamos cansados de esperar resultados positivos.
Modesto López: (2009-06-22 08:41:31 horas)
Yo entiendo que el Lic. Rosemberg no llamó a "tumbar a un gobierno electo".-
Todo lo contrario: Llamó a detener y enjuiciar a supuestos delincuentes, pero a ser sustituidos por personas rectas dentro del mismo gobierno.-
En ningún momento he oído yo que haya dicho: "Boten a este Gobierno" y convoquen a nuevas elecciones.-
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