Las protestas y manifestaciones en contra de un presunto fraude electoral en favor del actual presidente de Irán, Mahmoud Ahmadineyad, están desembocando en una revuelta de impredecibles consecuencias.
El viernes pasado, el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Khamenei, salió en defensa de Ahmadineyad y amenazó con una dura represión si siguen las protestas callejeras. “Si hay un baño de sangre, los responsables serán los líderes de las protestas, dijo.
Por su parte, los presidenciables opositores, Mir Hussein Mussavi y Mehdi Karrubi, presuntamente derrotados en las elecciones, han solicitado la invalidación de las elecciones y alentado a sus seguidores a la resistencia. El saldo de la represión brutal que ha orquestado el oficialismo en Irán ha sido sangriento. Aunque se ha negado a la prensa internacional que informe ampliamente sobre los acontecimientos en Teherán, capital de Irán, se reportan docenas de muertos y cientos de heridos, así como cientos de arrestos, entre ellos líderes opositores, periodistas, activistas políticos y defensores de derechos humanos. Por cierto, ha trascendido que las fuerzas de seguridad están ingresando a los hospitales a arrestar a los “intoxicados” (por los gases lanzados por la policía) y heridos, por lo que estos están optando por asilarse en embajadas.
A la vez, iraníes residentes en varios países del mundo (EE.UU., Francia, Gran Bretaña, Alemania, etcétera) también se han organizado en apoyo de quienes desafían la represión oficial en Irán. Los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea se pronunciaron en favor de quienes protestan en Irán por el presunto fraude electoral, al expresar que “el resultado de las elecciones debe reflejar las aspiraciones y opciones del pueblo de Irán”. También instaron a las autoridades iraníes a investigar cómo se ha desarrollado el proceso electoral. De cualquier manera, el Consejo de Guardianes de la Revolución de Irán, aunque no acepta la anulación de las elecciones y ha censurado el internet, ha anunciado que hará un recuento aleatorio del 10 por ciento de los votos.
Como siempre, la preocupación es humanitaria, porque, desde luego, que un sector de la población iraní está sufriendo, el mundo civilizado propugna por el respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de los disidentes y opositores, quienes padecen persecución e incomprensión. Habrá que estar atentos al desarrollo de los acontecimientos.
Agregar comentario:
9 comentarios: