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Más de mil millones de dólares. Ese es el diezmo potencial que recibe año con año la Iglesia Evangélica en Guatemala, de acuerdo a los jóvenes Emergentes. “Si al menos la Iglesia entregara el diezmo del diezmo se aliviaría mucha pobreza en el país”, dice Juan Callejas Aquino, economista y uno de los fundadores del grupo de cristianos que pretende una congregación más participativa, más comprometida con la enseñanza de Jesús y menos interesada en los grandes y ostentosos templos.
“El 13 de mayo se publicó un comunicado de la Alianza Evangélica que dejó a muchos cristianos incómodos, porque básicamente nos decían cállense, que los demás hagan su trabajo y ustedes no se metan. Sentimos que esa era una posición flaca. Tenemos que salir y participar. Hay una necesidad de actuar, la gente se está muriendo de hambre. De nada sirve tanta actividad, tanta charla. Tenemos grandes eventos mientras la gente en la calle se está muriendo”, opina Callejas.
“No fue nuestra intención censurar a nadie, y mucho menos a los jóvenes”, dice Marco Antonio Rodríguez de la Alianza Evangélica, “nuestra Iglesia es la que más participación da a los jóvenes y a las mujeres, porque sabemos que ellos son, no el futuro, sino el presente de Guatemala”.
En las redes sociales
El grupo Emergente tiene cerca de 200 afiliados a través de Facebook, todos jóvenes cristianos, aunque Emergente también acepta ideas de católicos. El grupo apoya además el programa Un joven más, fundado por estudiantes de la Universidad Francisco Marroquín.
“Emergente es un grupo que quiere ser paralelo a Un joven más y a otros en pro de justicia, porque no queremos dividir”, opina Alex Urrea, otro de los fundadores. Comenta además que el grupo se financia con el trabajo voluntario de cada uno de los integrantes, “los que saben hacer diseño o páginas web colaboran, así cada quien aporta lo que sabe hacer”.
Sus principios son mirar hacia afuera más que hacia adentro. “Muchos jóvenes ni siquiera están conscientes de la realidad nacional, hay más enfoque en lo que está pasando en el interior de la Iglesia y eso tiene que abrirse, ayudar y ser parte de la comunidad”, opina Natalia Callejas, del grupo.
No es un reto fácil; bajo estas premisas se fundó ya la Iglesia Casa de Libertad, que planteaba la libertad responsable, obedecer todo aquello que dice la Biblia y descartar las prohibiciones que la Biblia no menciona. Al día siguiente de su creación ya le llamaban “casa de libertinaje”. “¿La Iglesia tradicional se va a dejar cambiar? Va a dar una pelea dura, porque hay luchas de poder, egos, tradiciones y posturas que son muy difíciles de retar aun cuando uno quiere retarlas bíblicamente. Lo que retamos es porque no lo encontramos en la Biblia y eso deberían cambiarlo”, opina Juan Callejas.
“Se usa mucho el chantaje, lamentablemente para el diezmo. La Biblia dice que se debe hacer con gozo y con agradecimiento a Dios”, cuenta Callejas, “y el dinero que se recolecta debe ser mejor empleado. Bíblicamente la Iglesia tiene el mandato del cuidado de la viuda, el huérfano y el pobre y no lo está haciendo. Primero construye otra cosa, pone una estación de radio, hace otro evento” cuenta.
Rodríguez, de la Alianza evangélica, asegura que el diezmo está siempre muy bien empleado, “se utiliza para los gastos de la iglesia y el sostenimiento ministerial. Los megatemplos se construyen con aportes voluntarios. Generalmente el dinero lo da gente a la que Dios le ha transformado la vida y son buenos porque nos permiten congregar a más personas”, explica.
Callejas, además hace una reflexión: “Después de 150 años de Iglesia Evangélica nos conocen como gente cuadrada que no fuma, no chupa y no baila pegado, o por rumores, bien o mal infundados, de que con el diezmo se hacen millonarios. Después de 150 años ¿qué hemos sido para Guatemala? Sólo chapines más aburridos. No estamos mostrando la calidad de gente que resultaría con una transformación verdadera”.
El proyecto se ha organizado para apoyar manifestaciones en pro de la justicia. Han creado un manifiesto y tienen además una revista en internet para discutir abiertamente cualquier tema.
En la Alianza Evangélica dicen estar abiertos a cualquier crítica. Rodríguez aseguró que los jóvenes que tengan ideas contrarias serán bien recibidos para discutirlas.
“La meta del cristiano no es tener más dinero, o tener la iglesia más grande. La meta es ser como Jesús. Pero nosotros vemos una Iglesia obsesionada por el éxito personal, por el liderazgo. En una librería cristiana hay muchos libros de liderazgo y dos o tres sobre el sacrificio de Jesús en la cruz”, concluye Callejas.
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