“Las Profanas” >Actuación: Alejandra Estrada, Audrey Houben, Camila Urrutia, Karim, Laura Cordero, María Canossa, Reyna Gutiérrez, Rebeca Vargas y Sofía Arévalo. >Investigación: Silvia Trujillo. >Espacio escénico: Isabel Ruiz. >Espacio sonoro: Renato Masseli. >Iluminación: Josué Véliz Sotomayor. >Dramaturgia: Jany Campos y Marco Canale. >Dirección: Luis Carlos Pineda. >Funciones: sábado 27 de junio, y viernes y sábado de julio, a las 19:00 horas y domingos a las 16:00 horas. Admisión Q25.
El 8 de enero de 2009, el Centro Cultural de España, la Red Guatemalteca de Teatro y el Teatro Bellas Artes de Guatemala presentaron las bases de la primera fase del programa de ayudas a la creación enfocada específicamente a las artes escénicas. El fin era apoyar a compañías teatrales emergentes que desearan desarrollar obras enfocadas a innovar el lenguaje teatral contemporáneo y a explorar la realidad guatemalteca actual. Al llamado acudieron diversas compañías entre las cuales destacaría la propuesta de la asociación de artistas Tras-Bastidores con sede en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. Luego de haber sido seleccionada, la compañía Tras-Bastidores presenta ante el público el primer resultado del Laboratorio de Creación Escénica. Tres meses de trabajo han producido Las Profanas, la obra teatral que se estrena mundialmente hoy, a las 20:00 horas, en el escenario del Teatro de Bellas Artes (avenida Elena y 15 calle, zona 1). La obra tendrá además otras 8 funciones: el 27 y el 28 de junio, y los primeros 3 fines de semana de julio, los días 3, 4, 5, 10, 11, 12, 17, 18 y 19 con horarios de: viernes y sábado a las 19:00 horas, y domingo a las 16:00 horas. Admisión Q25.
Encuentros disciplinarios
La renovación estética que plantea la puesta en escena de Tras-Bastidores busca “ahondar en los conflictos propios de las mujeres jóvenes de Guatemala y su lugar en las nuevas generaciones”, explica el comunicado de la obra. Con dirección de Luis Carlos Pineda y la labor dramatúrgica de Jany Campos y Marco Canale, Las profanas aborda un contexto guatemalteco con la ayuda investigativa de varias disciplinas: la música, la plástica y la sociología. En escena se funden y conviven estos elementos de manera paralela al trabajo de actuación. “Desde el principio, la idea de Las Profanas no era plantear el típico discurso feminista en sí, pero sí que pudiera plantear una visión de la realidad femenina. La obra también cuestiona de alguna manera el mundo del teatro, el poder de la religión en un país como este y la crítica social ante el papel de la mujer en la sociedad”, dice el director, Luis Carlos Pineda.
El enfoque social estuvo a cargo de la investigadora y feminista Silvia Trujillo, quien era consultada para verificar la realidad de ciertos personajes. “A Trujillo se le preguntaba sobre ciertas situaciones que suceden en la obra. Ella analizaba y posicionaba la escena en un contexto real. Así obtuvimos una lectura más creíble de los personajes”, confirma Pineda.
En tanto, la disciplina de las artes plásticas se integra a la obra con una intervención “pictórica y objetual” de la artista guatemalteca Isabel Ruiz. El espacio escénico fue tomado por una de las pinturas de Ruiz sobre la cual se desarrolla toda la puesta en escena mientras emula un estacionamiento para autos. “En la pintura, hay una narración. Es la historia de una mujer que se despoja de su sexo y se apropia nuevamente de su cuerpo, luego de haber sido desprestigiada por tantos siglos de humanidad”, declara la artista que también hace uso de un gancho de carnicero, un cúmulo de zapatos y otros objetos ubicados en la plataforma del área escénica. La otra disciplina que está dentro de la obra, es la música. Renato Maselli, músico y fundador de Caja Lúdica, es el encargado de llenar el espacio sonoro de Las Profanas.
Teatro contemporáneo
Las Profanas se constituye básicamente a partir de historias vividas y contadas por los actores que protagonizan la obra. Representan, así, la cotidianidad de una compañía teatral de mujeres que decide realizar una obra sobre una célula feminista que raya en terrorismo. Esta “organización” secuestra a un reconocido miembro del poder y la religión en Guatemala. En el desarrollo de la narración, cada personaje oscila entre “la frágil frontera del teatro y una realidad que se vuelve cada vez más irreal, las nueve protagonistas se cuestionan una y otra vez sobre su individualidad y su función como grupo, mientras deciden qué hacer ante una violencia heredada que sigue estando allí, delante de ellas”, detalla la sinopsis de la producción.
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