Con la insolencia más absoluta se ha pretendido poner en entredicho la participación de los rectores de las universidades Galileo y San Pablo en las labores de postulación de los profesionales que integrarán las Cortes, Suprema de Justicia y de Apelaciones, descalificación que se hace por tratarse de “candidatos presidenciales”… Los doctores Eduardo Suger y Harold Caballeros, en efecto, han aspirado, o aspiran, a la dignidad presidencial, pero se trata de dos de los rectores más prestigiosos de nuestras universidades privadas y sus aspiraciones políticas, lejos de ser negativas, vienen a robustecer su compromiso con la justicia... ¿Qué tiene de malo semejante pretensión? ¿Por qué tiene que ensuciarse todo?
La Ley de las Comisiones de Postulación –como todo lo nuestro– peca de improvisación, y así, dispone que la presidencia de las comisiones habrá de determinarse por sorteo: ¡Bingo! ¡Lotería! ¡Cartón lleno!
La recién estrenada ley ordinaria se vuela de un plumazo la evaluación ponderada que habrían de hacer todos los rectores y la votación ordenada por la ley, y deja el asunto al purísimo azar, como que si se trataran los rectores de tahúres de póquer o de corredores de apuestas, lo que podría llevar a la “elección” ¡Surprise! ¡Surprise! de alguien a quien jamás hubieran escogido… La recién estrenada ley, por otra parte, pasó por alto que los rectores, por mandato constitucional expreso, pueden hacer recaer la designación en persona que no sea necesariamente un rector, puesto que la Constitución habla de un representante de los rectores. ¿Entre quiénes habría de hacerse, entonces, el sorteo?
Para salir del paso, a alguien se le ha ocurrido ya la güizachada de que los rectores que no quieran participar en el sorteo propongan a diversa persona, ya que así, la elección recaería en uno de los que quieran presidirla o en persona propuesta por alguno de quienes no quieran hacerlo… ¡Así se daría, por sorteo, el representante de los rectores!
En fin, a troche y moche se aprobó la ley y, a troche y moche, ¡las inconstitucionalidades salen sobrando!, se quiere que se aplique.
No es razonable, en absoluto, que por los defectos de la ley, se remate con los rectores y menos aún que por el imperdonable “delito” de haber participado en una elección presidencial, o pretender hacerlo, se desacredite a aquellos que están más calificados.
Tratadas las personas y las instituciones como mierda, terminan percibidas como tal. Si lo mejor que tenemos en el ámbito académico merece semejante trato, ¿qué esperanza habría para el resto? Antes de lanzar el dardo, ¿por qué no ponerse en los zapatos ajenos o echarse un buen vistazo en el espejo? La Guatemala de las descalificaciones festinadas debe concluir. ¡Nos ha hecho y nos hace mucho daño!
Como si fuera poco el desatino político de un sorteo, ¿garantía de qué, el azar? resulta inconstitucional la “decisión” echada a suertes puesto que la Constitución habla de votaciones y no de sorteo alguno tal y como resulta igualmente inconstitucional –y una inaceptable discriminación en materia de género– que se impida elegir a los cónyuges de los miembros de la Comisión de Postulación, siendo el caso que todos los decanos de derecho son varones y las perjudicadas serán entonces las mujeres.
¡Pendejos, por lo demás, los que se casan! Buen “espaldarazo” pues el de la ley, y valga la ironía, a la familia. ¿Se quiere que todo sea público? ¡Excelente! Que sea público todo cuanto se actúe pero que no se les obligue a un acto inconstitucional y, como tal, constitutivo de delito. El problema no lo constituye la publicidad de los actos sino la inconstitucionalidad del sorteo. ¡Por eso es que no se debe legislar a troche y moche! ¡Por eso la grave inconveniencia de leyes desdentadas!
Las groserías dichas al rector de la Universidad San Carlos, Estuardo Gálvez, gran jurista, tampoco se han quedado chicas. ¿Su pecado? ¡Increíble pero cierto! Buscar que la Constitución se cumpla.
Mi Propuesta: que en pro del Estado de Derecho –y por su evidente inconstitucionalidad– se suspenda la norma que manda el sorteo y que los rectores, ‘motu proprio’, deliberen en sesión pública y voten nominalmente. ¡Esto sería transparencia, sin las manos peludas del azar!
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3 comentarios:
sergio licardie V.: (2009-06-27 12:00:47 horas)
Hay un principio de sabiduría popular que dice: EL QUE HACE LA LEY HACE LA TRAMPA. Conceptos que los abogados tienen muy claros. En la actualidad no se trata de hacer leyes de chipustes ni de bodoques, se trata de diseñar sistemas y por lo mismo primero deben plantearse objetivos REALES, NACIONALES (no de grupos ni de caciques) Para plantear problemas electorales los diputados están legislando pichicaterías, eso se resuelve con simples reglamentos, pero la ignorancia hace que cualquier anicío se crea que es coyola.
Por la estructura del sistema legislativo no podemos salir de las trampas. El congreso NO ESTA FORMADO POR CIUDADANOS está constituido por PARTIDOS POLITICOS que representan a caciques, grupos de poder, orientaciones política minusválidas o con precio de oferta. Los que podrían salvarse, algunos juegan buen papel o al menos trabajan, pero por los que son colados en las elecciones que trabajan como comisarios políticos, entonces a esos medio libres, los obligan a votar POR CONSIGNA NO POR CONCIENCIA NI CONOCIMIENTOS. Van a echar espadazos pero no tienen filo. Como en el ejecutivo.
Lo que del congreso salga es totalmente rechazable por sesgo, trampa, incompetencia, compra venta, etc. Usted escoja el adjetivo.
Alba Suárez: (2009-06-27 04:32:53 horas)
Felicitamos al licenciado Valladares por la excelencia de sus exposiciones. Nuestra gran esperanza es que alguna vez se cumpla y se haga cumplir la ley en Guatemala.
Esa ha sido la fortaleza de los EEUU. Por eso alcanzó el desarroillo alcanzado.
Esperemos que esta nueva cátedra del licenciado Valladares caiga en tierra fértil.
Marjorie Koplowitz: (2009-06-27 01:32:51 horas)
Y nos preguntamos que pasa en Guatemala?! La integridad moral parece haber desaparecido... y las consecuencias de toda esta improvisacion e inmundicia, es el pueblo quien la esta pagando. El pais vive en una anarquia total y absoluta. Despertemos buenos chapines, debemos recuperar nuestra patria.
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