“No me he casado” “Sexualidad (P.68) disfruta de tu soledad”, palabras que se exhiben en una mega valla acompañadas del rostro de una mujer muy incitante. Tengo varias semanas de observarla en una vía de gran afluencia vehicular. La primera vez, me confundió el mensaje, creí que me estaba imaginando más de la cuenta. Cada vez que lo leo me causa el mismo disgusto que al inicio, aun cuando llegué a pensar que el puente generacional afectaba mi interpretación.
La semana pasada, con unos visitantes de Estados Unidos, dos médicos en educación, pasamos por la vía en donde se hace gala de la libertad de expresión. Fueron ellos, ante sus comentarios, quienes me volvieron a la tierra, ellos también se escandalizaron; se publicita e incita a la masturbación.
Según el diccionario “La masturbación, tanto la masculina como la femenina, es la estimulación de los órganos genitales con el objeto de obtener placer sexual, pudiendo llegar o no al orgasmo”. De eso habla el cartel.
Del tema hay varios enfoques. Uno de ellos dice que algunos niños pequeños se masturban cuando están descubriendo su sexualidad, al llegar a cierta edad y madurez dejan de hacerlo; de no ser así se debe recurrir a un especialista pues puede existir una fijación. Otro, dice que es de lo más normal y que puede hacerse cuando se necesite.
En estas divagaciones estaba cuando recordé que, no hace mucho tiempo, en la revista que se anuncia en la valla, se publicó un artículo que también me causó una impresión negativa, el tema: Sexo oral. Me enteré del mismo cuando jóvenes de básicos, aglomerados pícaramente, la estaban leyendo. Con las mismas inquietudes que tengo hoy, escribí un correo electrónico, como directora de Colegio a la directora de dicha revista, para que me informara sobre el objetivo de dicho artículo en una publicación que era leída por cualquier tipo de persona, incluyendo niños y jóvenes. Lamentablemente no recibí respuesta.
Son varios los pensamientos que me vienen a la cabeza, entre ellos pienso que el tema debe ser tomado con más seriedad y reserva, ya que está al alcance de todo tipo de lector, para bien o para mal. Pero pensemos con seriedad, ¿qué impacto puede causar este tipo de información en jóvenes que no entienden y que inician su vida sexual? Es importante que como sociedad nos pongamos de acuerdo sobre qué valores queremos fomentar, ya que muchas veces, estas confusiones son las que hacen que cambiemos el rumbo. Como padres, debemos tener cuidado en lo que leen nuestros hijos y reconocer que la pornografía no está sólo en las revistas que se reconocen en ese campo, sino puede estar solapada como una información considerada muy cool.
Agregar comentario:
19 comentarios: