El mundo es ahora keynesiano. La respuesta casi unánime ante la crisis económica global más severa en ocho décadas, es en esencia la misma: el Estado se convierte en agente activo para impedir que el agua inunde los camarotes del barco –que entró a una zona tormentosa– y, a la vez, desata resueltamente programas de soporte social en auxilio de los más vulnerables.
Los países construyen sus consensos internos con la conciencia de que la crisis es grave y puede empeorar si no se actúa a tiempo, con decisión y respaldo político. Todo mundo actúa con el instinto de la razón en tiempos en que la supervivencia de la organización económica y social atraviesa riesgos mayores. No importa si son gobiernos liberales o conservadores, izquierdas o derechas. La responsabilidad de los liderazgos del Estado y la sociedad, ante sus comunidades, está por encima de convicciones particulares.
En Europa (Francia es un ejemplo) los gobiernos conservadores adoptan los instrumentos keynesianos de intervención en el mercado y redoblan los soportes sociales, sin abjurar de su ideología o creencias, asociadas al libre mercado y el neoliberalismo (ahora resquebrajado). En EE.UU. se dio un giro notable de políticas con la elección del presidente Obama, y el debate es encendido pues los neoconservadores que condujeron el barco hasta la zona de mayor riesgo opinan que son llevados, más allá del liberalismo, hacia “el socialismo”. Pero el que varios republicanos apoyen a Obama es otro indicador de que el establishment entiende la naturaleza de la crisis y respeta la necesaria autonomía de los políticos en tiempos de emergencia. En Latinoamérica, donde hay responsabilidad, se hace lo mismo.
Todo el mundo está en el salvataje menos, quizá, un partido de gobierno en Albania, y el establishment en Guatemala (aunque hay otros que también cometen suicidios, como parece ser el caso de Honduras). Aquí estamos empeñados en sabotear los programas sociales y postrar el aparato público. Puede ser que el barco se haya comenzado a hundir lentamente, pero, ¡eso sí!, podremos levantar nuestra credencial: aquí ¡los impuestos no pasarán!, ¡ni la deuda!, pues somos macroeconómicamente responsables (aquí se sacrifica todo, menos privilegios). Y seguiremos exigiendo al Estado (¿cuál?) que gaste con transparencia y ponga fin a la impunidad. En mayo dije que esto es un recodo: el entendimiento llega tarde. ¿Por qué? Somos refractarios. Bisnietos de Ubico.
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3 comentarios:
joaquin medina: (2009-06-29 18:53:57 horas)
somos refractarios por politicos como usted, que usan el poder para enriqueserce y no lo niegue porque no se nos olvida que usted formo parte del gobierno del pollo.
ahora quiere impresionarnos con ser progresista. no sea ridiculo.
Sebastian Guevara: (2009-06-29 09:52:35 horas)
El capitalismo falleció, lástima que duró tanto tiempo, porqué durante su vida, creó pobreza, guerras, dictaduras, etc.
Jose Ruiz: (2009-06-29 07:03:51 horas)
Bisnietos de Ubico? Pues habría que tomarlo como un cumplido porque pesar de haber sido un presidente polémico y dictador hasta cierto punto, fue mucho mejor que todos los "democráticos" juntos de los últimos años.
Además de Ubico, sólo Juan Jose Arévalo puede ser mencionado como de los mejores presidentes que ha tenido nuestro país, desgraciadamente ninguno de los proyectos de los dos presidentes tuvo seguimiento de manera limpia, transparente y honesta. Por ejemplo, el IGGS, un magnífico proyecto de Arévalo fue convertido en botín de ladrones y corruptos.
3 comentarios: